
En Galicia, en la zona de las Rías Altas, Mondoñedo pone su nombre entre los pueblos más bonitos de toda España. Lugar de paso del Camino de Santiago, transitado por millones de peregrinos cada año, fue sede del episcopado en el siglo XII y capital de una provincia gallega hasta 1833.
El pueblo también es reconocido como sede de la primera Fiesta del Árbol celebrada en Europa (siglo XVI), del primer Seminario de Galicia y de una de las celebraciones más antiguas de la región, la Feria de As San Lucas (1156).
Su casco histórico, que todavía refleja la pujanza que alcanzó Mondoñedo en el siglo XVIII, conserva los conventos de la Alcántara y de la Concepción y el Palacio Episcopal. Su catedral, que combina el románico, el gótico y el barroco, es Patrimonio de la Humanidad junto al Camino Norte de Santiago, desde 2015.
En el municipio de Foz, cerca de Mondoñedo, puede verse la que sería la catedral más antigua de España, construida a fines del siglo IX.
La catedral más antigua de España está en este pintoresco pueblo de las Rías Altas
Los orígenes de San Martín de Mondoñedo, en Foz, se pierden en una laguna documental. Pero muchos historiadores aseguran que fue la primera catedral de España y, quizá, de todo el sur de Europa. En el siglo VI San Martiño de Dumio fundó cerca de Braga, Portugal, un monasterio que, luego de la invasión musulmana, sería trasladado hasta este lugar.
Un articulo del diario ABC explica que, en el siglo IX, fue sede del obispado dumiense, el que había trasladado desde Braga, y del obispado britonense, trasladado desde Bretonia (Lugo). Durante la segunda década del siglo XII, en tiempos de la reina Urraca I, el obispado fue llevado a Valibria que, en recuerdo del primitivo episcopado, adoptaría el nombre de Mondoñedo.
Agrega el diario: “el aspecto del templo es el resultado de diferentes etapas constructivas que van desde el siglo X al XII, aunque los especialistas fechan el grueso de la edificación a finales del siglo XI por iniciativa del obispo Gonzalo. La basílica está fabricada con mampostería de pizarra y sillería granítica con la cubierta también hecha en pizarra. Es de planta basilical de tres naves con crucero y tres ábsides semicirculares. La casa rectoral está pegada en el lateral derecho”.
La construcción actual, de estilo románico, data de fines del siglo XI, con grandes contrafuertes añadidos en el siglo XVIII. Allí puede visitarse un museo, donde se conserva el anillo y el báculo de San Gonzalo, y un centro de interpretación que, desde 2018, ocupa la antigua casa rectoral.
Con un estilo arquitectónico poco habitual para la región, la fachada principal tiene una puerta de arco abocinado de medio punto con dos arquivoltas y cuatro columnas, dos de ellas de forma visigótica.
Destaca la completa colección de canecillos que adornan las cornisas de la iglesia, con un amplio repertorio de figuras donde se distinguen varios mascarones humanos y animales, así como el tímpano, compuesto por un dintel monolítico pentagonal en el que aparece labrado un crismón trinitario y sobre él varios sillares en aparente desorden y en cuyo espacio central aparece un cordero místico.
“En el interior destacan los capitales que un escultor anónimo, conocido tradicionalmente como Maestro de Mondoñedo, labró en la zona interior del crucero y en un singular antipendio de altar figurado. En total son once los que se conservan, de los cuales nueve son atribuidos a esta persona. Los otros dos, situados en las caras anteriores de los soportales que anteceden al crucero, presentan una decoración vegetal y dos felinos sobresaliendo del follaje y estarían atribuidos a otro autor”, dice ABC.
Las pinturas murales de las bóvedas, del siglo XII, son las más antiguas de Galicia y las realizadas sobre los muros son obras del primer gótico. Al lado está la fuente de la Zapata: según la leyenda, San Gonzalo tiró en ese lugar una zapatilla e hizo que brotara agua con propiedades milagrosas.