La Exposición Rural ya está en marcha. Es, desde el origen, una muestra eminentemente ganadera. Esta definición no es un menoscabo de su esencia, sino todo lo contrario. Más allá de la visión bucólica de las vacas pastando, la producción de proteínas animales implica sofisticación y valor agregado. Palermo lo está confirmando.

Como siempre, el mayor espacio lo ocupan los animales de todas las especies y razas. Constituyen el gran atractivo de la muestra del campo en la ciudad. En el caso de la ganadería vacuna, que es la que manda este año se anotaron el regreso de las razas lecheras y la aparición de la prometedora Speckle Park, una nueva genética que aporta, según sus impulsores, “biotipo rústico, facilidad de parto, fertilidad, calidad de carne y adaptación a climas extremos”.

Pero los animales son solamente la punta de un iceberg. Por debajo hay un gigante sumergido que estremece, diría Zitarrosa. La ganadería argentina está en plena transformación, en una silenciosa pero irreversible revolución tecnológica, bajo el paradigma de la intensificación.

En la primera revolución de las pampas, transformamos el paisaje de las llanuras con sus pajonales que alimentaban millones de vacas cimarronas, en las verdes praderas cultivadas de alfalfa que sembraron los gringos en una epopeya de dimensión mundial.

Tarquino, Virtuoso y Niágara, los elegidos de los criadores, toros fundadores de una ganadería que necesitaba pastos finos. Las estancias, las colonias, el alambrado y el molino. Los frigoríficos y los trenes. Cientos de pueblos a la vera de las estaciones de ferrocarril. Al despuntar el siglo XXI, la Argentina se había convertido en uno de los países más ricos del mundo. Indiscutiblemente.

Después, entramos en un largo letargo. Dejemos hoy de lado las causas, y hagamos foco en lo que está sucediendo desde hace treinta años, con la irrupción de una oleada de nueva tecnología. Era indispensable para dar respuesta al desafío del avance de la siembra directa, que rompió el modelo de rotación tradicional. A la directa se sumó la llegada de la soja, la nueva genética, la fertilización y el control eficiente de malezas, insectos y enfermedades. Las vacas quedaron arrinconadas.

Pero quedaron. La ganadería cedió más de diez millones de hectáreas a la nueva agricultura: entre 1990 y 2010 pasamos de 35 a 150 millones de toneladas. Que además tenían más valor, porque ahora un tercio era la soja, cuyo precio duplica al de los cereales.

La fórmula que encontró la producción de carne fue sustituir esas hectáreas, antes dedicadas a una invernada de baja eficiencia, a la terminación a corral. Y para ello había que incorporar nuevas herramientas. Unas, para sostener el sistema: las picadoras de forraje, los silobolsas, los microsilos. Las palas cargadoras y los mixers, los comederos de hormigón, las instalaciones para el manejo de grandes cantidades de animales en pocos metros cuadrados. Todo esto está en Palermo: Yomel con las arrolladoras que incluyen un encintado con film de polietileno stretch, las segadoras acondicionadoras (Claas), las picadoras.

Ahora se suman con fuerza los equipos que vienen a resolver las externalidades negativas de los procesos de intensificación. Son las que convierten un problema en una alternativa superadora. Las palas cargadoras, por ejemplo, utilizadas para levantar el estiércol de los corrales. Hasta hace poco, se lo desparramaba “crudo” por el campo. Ahora, está la propuesta de compostarlo primero y distribuirlo luego con carros especiales. Akron mostró el sistema completo, cerrando en Palermo una gira que incluyó presentaciones en todas las grandes ciudades del interior productivo.

Así, la ganadería va entrando en la era de la economía circular. La de la sustentabilidad. El primer paso de la ecología es mejorar la eficiencia de los procesos. Más producción con menos recursos. Luego, reciclar los efluentes, incorporando los nutrientes en adición a los fertilizantes, para contribuir a la intensificación agrícola. Es ganadería para la agricultura, devolviéndole el favor de proveer a sus vacas.

Es lo que está sucediendo, y lo está mostrando Palermo. Pasen y vean.



Fuente Clarin.com

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