
Romano Floriani Mussolini, de 22 años, divide aguas en Italia. No por su talento o falta de virtudes para jugar al fútbol, sino por el apellido que lleva sobre el número de su camiseta. La Lazio, dueño de su ficha, decidió sacarlo del club al que lo había prestado y sumarlo a su plantel profesional y en la próxima temporada será compañero del delantero argentino Valentín Castellanos.
El joven de 22 años es el tercer hijo de Alessandra Mussolini, exdiputada del Parlamento Europeo por Forza Italia y nieta de Benito Mussolini, el líder del fascismo en aquel país. Sin embargo, Romano decidió alejarse de la política familiar para concentrarse en su carrera como futbolista.
Es lateral derecho y hace poco más de 3 años y medio fue convocado por primera vez por el primer equipo de Lazio. En la camiseta celeste y en la de Juve Stabia, club donde jugó a préstamo el último año, no ocultó sus orígenes y sobre su número 15 se hizo identificar como “F.Mussolini”.
“Lazio ha ejercido su derecho de recompra, según lo establecido en los acuerdos firmados la temporada pasada. El club agradece a Romano la profesionalidad, el compromiso y el apego a la camiseta demostrados durante toda la temporada”, informó el Juve Stabia en un comunicado oficial. En los entrenamientos, de quedarse en el primer equipo de Lazio, lo esperará Castellanos, habitualmente convocado por Lionel Scaloni para el seleccionado campeón del mundo.
Romano Floriani vuelve al club biancoceleste después de disputar esta temporada un total de 33 partidos, anotando un gol y dando tres asistencias. Participó en tres partidos de play-off de ascenso a Serie A y un partido de la Copa Italia. Romano busca dejar su marca en el fútbol más allá de la historia que lleva en su nombre.
“Mi bisabuelo Benito fue una figura muy importante para Italia, pero estamos en 2024 y el mundo ha cambiado. Estas cosas vinculadas a mi apellido no me interesan. Siempre habrá algún prejuicio, pero mi trabajo no tiene nada que ver con eso y no me afecta“, dijo en una entrevista con La Gazzetta dello Sport en 2024.
“En el campo no siento nada más allá de algunos gritos desde la grada a los que no doy importancia. Tampoco a los comentarios en las redes sociales. Mi madre lo pasó peor. Como mujer es más difícil. A ella le ha afectado más, porque es política y está muy expuesta. Pero hay que admirarla por cómo se defiende”, añadió.
Floriani inició su carrera en la cantera del Roma, pero en 2016, con 13 años, llegó al Lazio, donde llegó a ser convocado con el primer equipo en 2021, aunque sin llegar a debutar. En 2024 fue cedido al Juve Stabia, equipo de la Serie B italiana, pero este jueves el club biancoceleste anunció su regreso y deberá decidir si contar con el futbolista para la temporada o buscarle otra cesión.
El joven recibe constantemente comentarios en sus redes sociales de seguidores del Lazio. “Escuchar tu apellido llena un vacío en muchos italianos”, “respeto a Il Duce“ y “te queremos de regreso en la Lazio” son algunos de los comentarios que se leen debajo de sus publicaciones.
Vinculados con la extrema derecha, los ultras de la Lazio son acusados frecuentemente de comportamientos racistas o antisemitas, como la exhibición de cruces célticas, saludos fascistas durante los partidos, gritos de mono e incluso fotos en las que se caricaturiza a Anna Frank, una de las víctimas del Holocausto.
El club raramente ha criticado el comportamiento de sus hinchas más radicales, aunque en enero de 2020 exigió a 16 de ellos que realizaron el saludo fascista en un partido de Europa League contra el Rennes, que participaran en el pago de la multa impuesta por la UEFA.
Con información de Agencias.