
Finlandia es un país que tiene sus cosas únicas, y no nos estamos refiriendo a sus paisajes con auroras boreales, sus meses sin noches, o que tienen más de tres millones de saunas -que ya son buenas curiosidades- sino de sus competencias particulares.
Los finlandeses organizan campeonatos donde los hombres deben cargar a sus esposas a cuestas, otros donde se compite por lanzar teléfonos móviles lo más lejos posible, y hasta tienen un concurso para cazar mosquitos. Por ende, no es de extrañar que sean los anfitriones del Campeonato Mundial de Abrazar Árboles.
Todo comenzó en 2016, cuando una familia de Levi, en el norte del país, creó HaliPuu, que en finés significa “árbol que abraza”. Esta pequeña empresa familiar se dedica a proteger su propio bosque y a promover los beneficios de los árboles a nivel global.
Es así como nace la Semana Nacional del Abrazo a los Árboles, una especie de festividad ambiental que incluye caminatas, talleres, conciertos al aire libre y, por supuesto, muchos árboles.
En poco tiempo, lo que comenzó como una idea local se volvió internacional: cada verano, el bosque se convierte en el escenario de este campeonato tan peculiar.
El ambiente es distendido, hay público, y hay jueces con un buen ojo para detectar abrazos sinceros frente a intentos fingidos.
Se llevará a cabo el próximo 23 de agosto.
Además del campeonato presencial, la versión online sigue abierta y cualquiera puede participar. Basta con postear en Instagram o Facebook una foto abrazando un árbol -de forma auténtica, por favor- y los hashtags #TreeHugging2023 y #HaliPuu, añadiendo, además, porqué ese árbol es especial o por qué razón amas abrazar árboles. El concurso incluso puede otorgar el ansiado pase al mundial del año siguiente en Finlandia.
¿Y todo esto para qué? Pues, para empezar, porque funciona. Diversos estudios aseguran que estar entre árboles (y tocarlos, olerlos, apoyarse en ellos) reduce el estrés, mejora el sueño y puede aumentar los niveles de serotonina. Parecido al yoga, pero más barato y no hace falta ser flexible. En Japón lo llaman shinrin-yoku, e incluso forma parte de sus programas de salud pública.
No sabemos si Finlandia es el país más feliz del mundo porque abraza árboles, o si abrazan árboles porque son el país más feliz del mundo. Pero algo nos dice que no es pura coincidencia.