“Voy a llorar. Este choripán de jabalí es increíble”, lanza —en broma, o no tanto— Diego Ríos, un porteño de 47 años del barrio de Caballito. Así es Caminos y Sabores edición BNA, la feria de alimentos regionales, artesanías y turismo que emociona al público de la gran ciudad con delicias de todos los rincones de la Argentina.

Organizada en nueve caminos temáticos —Federal, de los Dulces, de las Picadas, de los Frutos de la Tierra, de las Infusiones, de los Aceites y Aderezos, de las Bebidas, del Turismo y la Tradición, y de Tu Cocina— la feria propone un paseo sensorial que combina productos regionales, cultura y gastronomía.

En su jornada final, este domingo de 12 a 20, el “gran mercado argentino” invita a recorrer el país a través de los sentidos, con más de 550 emprendedores que ofrecen una experiencia genuina y federal.

¿Qué productos se lucen? Todos. Depende de qué se busca o con qué se quiere sorprender. Desde los salames y carnes exóticas de Mendoza, de la mano de Secretos del Monte, hasta los chacinados de llama de Jujuy. También hay harina de uva y polenta blanca de Córdoba, y una yerba mate excepcional de Misiones.

Desde Salta llega Cosa de Machos, una marca de untables picantes que rompe moldes y se suma a la tendencia de sabores intensos y complejos. Quinoa Catamarca vuelve con sus pastas elaboradas con este alimento ancestral y nutritivo. Río Negro está presente con sus clásicos ahumados, y desde Tierra del Fuego, Sergio Amaya —un productor que parece sacado de un documental de National Geographic— baja con sus jaulas al canal de Beagle, pesca centollón y merluza negra, y se presenta con una producción de excelencia.

Tampoco falta la sofisticación de los aceites de oliva de distintas regiones del país. En ese rubro se destaca Famiglia Dell’Isola, el emprendimiento de los periodistas Paula García y Marcelo Dell’Isola, ganadores del concurso Experiencias del Sabor 2025. “Está buenísimo que todos podamos apostar a un país mejor, a la producción, y a seguirla remando, porque al final está la posibilidad del éxito, o por lo menos de disfrutar lo que hacemos”, reflexionó García al recibir el reconocimiento.

El músico Javier Calamaro también dijo presente con su línea de aceites de oliva y acetos balsámicos, y se animó a cocinar en vivo junto al chef Rodrigo Aguirre en uno de los espacios auspiciados por las cocinas Hudson y los fiambres Paladini.

El boom del gin, desde distintos paisajes

¿Una curiosidad de esta edición? El boom del gin y el vermut. “El gin tal vez no tenga tradición en la Argentina, pero puede expresar muy bien la esencia de un paisaje. Ese es mi propósito con Santo Karma: traducir los aromas de Raco”, explica Facundo Chemez, un joven músico tucumano que produce un destilado premium exquisito.

Saffron Gin, de Chubut, también llama la atención: está elaborado con el azafrán más austral del mundo, cultivado en Trevelin. Otra propuesta destacada es Gin Mar del Plata, ganador del concurso Experiencias del Sabor en esta categoría. “Somos cuatro amigos que la venimos remando hace cinco años. No vivimos de esto y le ponemos toda la garra; no lo podemos creer, estamos muy agradecidos”, dicen Gerardo Sarries y Martín Arana, dos de los socios.

El “renacer del vermut” también se hace sentir, no solo en la charla del bartender Pablo Palmer —quien repasó la historia y la tradición de esta bebida en la mesa argentina—, sino en el renovado interés del público hacia los productores artesanales.

Además, se percibe un cambio fuerte: hay muchas más opciones para comer directamente en la feria. Productores que antes no se animaban, hoy ofrecen sus productos listos para consumir. Cagnoli, por ejemplo, presentó una carne cocida y estacionada que hacía años no estaba disponible en el mercado, y la está testeando en vivo con el público. Todo un acierto.

Como ya es una marca registrada, las cocinas también reúnen a chefs y celebridades. Osvaldo Gross, Madame Papín, Juan Manuel Herrera, Kari Gao, Iwao Komiyama y Almendra son algunos de los 14 cocineros que pasaron por los escenarios en las tres primeras jornadas.

Caminos y Sabores también funciona como espacio de lanzamientos y apuestas fuertes por parte de grandes marcas. Molto, por caso, presentó su pasta seca Francesca —hasta ahora reservada solo para regalos empresariales—, junto con aceite de oliva y tomate, todo en una presentación exclusiva para la feria.

Oportunidades y clima de negocio

La feria más federal del país brilla con orgullo gracias a sus más de 550 emprendedores, de los cuales 135 participan por primera vez o regresan tras algunos años.

“Una de las cosas que más me sorprendió de esta edición es ver cómo muchos emprendedores que el año pasado venían chiquitos, con miedo, hoy se animan a ir más allá. Se agrandaron, invirtieron en marketing, en presentación, y están pensando la feria desde otra lógica. Ya no vienen solo a ver si venden algo. Ahora entienden que este es un espacio de negocios real, con retorno más allá de los cuatro días que dura”, reflexiona Karina Peluso, líder de proyecto de Exponenciar, la empresa organizadora.

Las rondas de negocios estuvieron a pleno. El jueves y viernes por la mañana, más de 120 expositores se vincularon con supermercados, cadenas gourmet y distribuidores. Este nivel de interacción da cuenta del creciente interés comercial que genera Caminos y Sabores, que se consolida como una verdadera plataforma de negocios.

“Este año tenemos entre un 35% y un 40% más de productores. El mercado directo creció muchísimo: hay como 50 lotes nuevos, tanto de emprendimientos nuevos como de otros que se agrandaron. En el contexto argentino actual, no era para nada previsible. Y, sin embargo, acá estamos: sorprendidos y agradecidos”, concluye Peluso.

En su última jornada, Caminos y Sabores reafirma su esencia: ser un espacio donde las raíces se celebran, y donde toda la cadena —del territorio a la mesa— se integra en una plataforma que abre oportunidades, potencia negocios y emociona a los sentidos.



Fuente Clarin.com

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