El viernes 13 de junio el Gobierno debe enfrentar un test con el Fondo Monetario y va a llegar flojo de papeles. La razón es que entre las metas comprometida en el acuerdo firmado en abril pasado figura la de engrosar para ese día las reservas netas del Banco Central en cerca de US$ 5.000 millones.

A diez días de ese compromiso, en el mercado dan por descontadas dos cosas: que habrá un incumplimiento y que el FMI otorgará una dispensa, conocida como “waiver”.

“La acumulación de reservas sigue rezagada y dependerá de financiamiento externo, lo que vuelve probable un waiver del FMI en junio”, apuntan desde Cohen Aliados Financieros.

Hoy se estima que las reservas netas -las que son propias del Central, descontando los préstamos y los encajes bancarios- son negativas por US$ 8.800 millones.

El Gobierno asumió ese compromiso, pero a la vez se autoimpuso la regla de no comprar dólares en el mercado hasta que la divisa no toque el piso de la banda cambiaria. Hoy el dólar mayorista está en $ 1.180 y no hay nada que haga prever que se acercara a los $ 1.000 en los próximos días.

Al decidir quedarse afuera del mercado, las reservas del Central no crecen más que por la llegada de desembolsos del organismo o nueva deuda

A lo largo de este mes están pendientes el ingresos de otros US$ 2.000 millones de parte del FMI, US$ 2.000 millones de un nuevo REPO -un préstamos de bancos privados- y US$ 2.100 millones de organismos multilaterales. Así figura en el cronograma de desembolsos que presentó el gobierno en abril.

Desde la Fundación Capital indican que al 27 de mayo el nivel de reservas netas bajo la medición del acuerdo de facilidades extendidas con el FMI (a precios del 31 de enero y sin contabilizar los dólares del organismo y sólo una parte de otros multilaterales) era de -US$ 8.800 millones.

El 4 de junio deberían ingresar los US$ 1.000 millones que el gobierno obtuvo la semana pasada por la colocación del Bonte 2030, lo que ayudará a reducir la brecha con la meta pautada.

“Asumiendo el ingreso de unos US$ 400 millones netos esperados de organismos internacionales, contabilizando lo capturado con el TY30 (US$ 1.000 millones), considerando que efectivamente se realiza el REPO en tratativas por unos US$ 2.000 millones (sólo se contabilizan US$ 500 millones de acuerdo con los ajustadores del acuerdo), y que deben abonarse unos US$ 200 millones del Bopreal, restan unos US$ 4.400 millones para alcanzar el target”.

“La colocación del Bonte 2030 y el Plan Dólares del colchón parecen ser estrategias para mostrar al menos la intención de avanzar en el cumplimiento de los compromisos tal que habilite un waiver por parte del Fondo. El gobierno deja trascender que la meta relevante es la de fin de año y que en los meses que quedan la brecha podrá cubrirse (restarían sumar US$ 15.200 millones), pero de todas maneras no parece ser lo mejor empezar pidiendo un perdón en la primera revisión del nuevo programa”, señala la consultora LCG.

La semana pasada, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, dijo que el equipo económico es consciente de la meta de acumulación de reservas pactada con el FMI, pero “no es una preocupación diaria”.

En diálogo con Bloomberg Línea, Federico Furiase, director del Central subrayó que “hoy el BCRA tiene dólares suficientes, líquidos y de re disponibilidad, para defender la cantidad de pesos que hay en la economía a una paridad de $ 1.000″.

Por otra parte, el director del BCRA se refirió también a los dólares que aporta junio. Consultado respecto de si esperan otros US$ 3.000 millones, como los sector en mayo, Furiase no descartó que la cifra sea aún superior ante el incentivo que representará para el sector el fin de la baja temporal de retenciones para la soja y el maíz.

Mientras los funcionarios buscan bajarle el tono al tema de la deuda, el que mete presión es Domingo Cavallo. En su blog personal el ex ministro escribió: “la compra de reservas propias permitirá consolidar a la vez la eliminación de la inflación y el rápido crecimiento económico. Con un buen nivel de reservas propias, se reducirán las tasas de interés, desaparecerá la expectativa de nuevas devaluaciones porque dejará de estar atrasado el tipo de cambio y se minimizarán los riesgos de inestabilidad cambiaria y financiera”.

“Se necesitan reservas externas para que puedan pagarse sin inconvenientes las importaciones y afrontarse sin demoras los pagos de servicios de la deuda. Y se necesitan muchas más reservas en la medida que la economía pretenda re monetizarse, no sólo en la moneda local sino también en dólares”, agregó Cavallo.



Fuente Clarin.com

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