Cada vez más personas se suman al mundo de la jardinería. No hace falta tener un parque en casa: un par de macetas en el balcón o una repisa llena de suculentas alcanza para desconectar un poco del estrés diario. Y es que cuidar plantas no solo decora los ambientes, sino que también es una terapia verde que relaja y reconforta.

Ahora que estamos en otoño y la estación invita a preparar el jardín para la primavera, una duda aparece entre quienes tienen tierra acumulada de años anteriores: ¿puedo reutilizar la tierra vieja para plantar nuevas especies? Aunque puede parecer una forma práctica y económica de mantener el jardín, la respuesta no es tan simple.

Citada por El Mueble, la jardinera y divulgadora Brigitte Goss responde con firmeza: “No se puede reutilizar la tierra vieja tal cual se saca de una maceta para sembrarla en otra”. Explica que con el tiempo ese sustrato pierde gran parte de sus nutrientes esenciales para el desarrollo saludable de las plantas.

No obstante, sí existe una manera correcta de reutilizarla. Goss recomienda pasarla por un proceso de cribado para eliminar raíces, restos vegetales y residuos compactos. Luego, se debe enriquecer con tierra nueva, abono o materia orgánica, para devolverle los elementos que ya no contiene.

Antes de volver a usarla, es importante seguir algunos pasos clave:

Otro punto importante que subraya la experta es que tampoco es aconsejable usar tierra embolsada del año anterior, aunque esté bien cerrada. ¿El motivo? “Podría ser que el suelo esté realmente salado para ellas”, advierte, ya que al estar almacenada mucho tiempo, los nutrientes se descomponen o se liberan de forma desbalanceada.

Aunque la regla general es evitar su uso directo, hay excepciones. Goss señala que hay plantas poco exigentes con los nutrientes, como las que florecen temprano, en las que se puede mezclar dos tercios de tierra vieja con un tercio de tierra fresca, sin mayores problemas.

En cambio, en el caso de plantas más exigentes —como las flores de balcón—, sí o sí hay que enriquecer el sustrato con compost, fertilizante natural o incluso virutas de cuerno, una enmienda muy usada en jardinería ecológica.



Fuente Clarin.com

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