
Hay quienes aman hacer jardinería, y hablar a las plantas ya no parece algo extraño como lo era antiguamente, ante eso la ciencia brinda pruebas acerca de cómo sienten el entorno con el que están rodeados, según un estudio, las plantas reaccionan frente a ciertas vibraciones, incluso al hablarles cambia su comportamiento.
Según un informe publicado por el medio Xataka, e investigado por especialistas de la Universidad de Missouri, tras analizar la capacidad sensorial, lograron comprobar que ciertas vibraciones generaban respuestas defensivas en las plantas.
El estudio realizado por la Universidad de Missouri aporta evidencia concreta sobre la sensibilidad de las plantas frente a sonidos específicos. Cuando perciben vibraciones asociadas a amenazas, como el sonido de una oruga masticando, activan mecanismos de defensa que las protegen.
Esta capacidad sugiere que las plantas no solo detectan señales, sino que también distinguen su origen y relevancia.
Según explicó Rex Cocroft, biólogo que formó parte del estudio, las plantas respondieron de forma consistente al sonido de un depredador, pero no al de factores ambientales comunes.
Esta reacción demuestra que su percepción sonora tiene una función adaptativa. Sin embargo, el estudio deja en claro que las respuestas no se activan ante cualquier ruido, como la voz humana o la música.
Aunque la ciencia descarta que las plantas interpreten palabras o mensajes, hablarles podría formar parte de un entorno más favorable para su desarrollo. No se trata de comunicación en sentido estricto, sino de una interacción que podría influir en su entorno microambiental.
Heidi Appel, química ecológica que lideró también el estudio, destacó que estas respuestas se activan solo ante estímulos biológicamente significativos. Por eso, tras las explicaciones de los científicos, se puede comprender que si bien no reaccionan a nuestras conversaciones, el descubrimiento cambia la forma en que entendemos a las plantas.
Detectan, procesan y responden a estímulos de forma precisa. Comprender esa sensibilidad redefine nuestra relación con el mundo vegetal desde un lugar más consciente.