Buenos Aires tiene rincones que lo hacen único, obras históricas arquitectónicas que lo identifican y destacan, como “la Hungría argentina”, una esquina en pleno Almagro que enamora a quienes pasan por allí con sus formas, detalles y colores que recuerdan al centro de Europa.

Ubicado sobre Medrano y Lezica, su obra principal data del año 1929, diseñada por el arquitecto Andrés Kálnay, y cuenta con vitrales, rejas y jardinería que remite al estilo húngaro sin dudas.

Situada en una esquina clave del barrio de Almagro, “la Hungría argentina” representa un testimonio arquitectónico poco difundido pero de gran valor estético. Estas obras arquitectónicas reflejan elementos decorativos inspirados en Europa del Este, poco frecuentes en la arquitectura porteña.

La planta baja mantiene espacios destinados a comercios, mientras los niveles superiores están ocupados por departamentos. Cada elemento mantiene un equilibrio entre funcionalidad y estética.

Almagro forma parte del corazón histórico de Buenos Aires. Más allá de “la Hungría argentina”, ofrece espacios culturales, bares tradicionales y sitios emblemáticos del tango. Esta zona conecta pasado y presente en una convivencia urbana única.

Entre sus atractivos más cercanos se destacan:

Una opción ideal para turistas que buscan rincones auténticos y para porteños interesados en redescubrir su ciudad desde otra perspectiva en pleno corazón de Buenos Aires.

Recorrer este barrio permite acceder a una experiencia distinta, que combina historia, arte, y arquitectura singular.



Fuente Clarin.com

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