Estados Unidos envió a cinco hombres a la pequeña nación africana de Esuatini, ex Suazilandia, como parte de una expansión del programa de deportación a terceros países, en gran medida secreto, de la administración Trump, informó el martes el Departamento de Seguridad Nacional.

Washington ya deportó a ocho hombres a otra nación africana, Sudán del Sur, después de que la Corte Suprema levantara las restricciones para enviar personas a países con los que no tienen vínculos. El gobierno sursudanés se ha negado a revelar el paradero de estos hombres tras su llegada hace casi dos semanas.

En una publicación nocturna en X, la subsecretaria de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, indicó que los hombres enviados a Esuatini, ciudadanos de Vietnam, Jamaica, Cuba, Yemen y Laos, habían llegado en avión, pero no especificó cuándo ni adónde.

Sin embargo proporcionó fotografías y los prontuarios de cada de uno de los deportados.

Añadió que todos eran delincuentes convictos e “individuos tan singularmente bárbaros que sus países de origen se negaron a aceptarlos”.

Los hombres “han estado aterrorizando a las comunidades estadounidenses”, pero ahora se encuentran “fuera de suelo estadounidense”, añadió McLaughlin.

McLaughlin indicó que habían sido condenados por delitos como asesinato y violación infantil, y que uno de ellos era miembro declarado de una pandilla.

Al igual que en Sudán del Sur, las autoridades de Esuatini no hicieron comentarios inmediatos sobre ningún acuerdo para aceptar deportados de terceros países ni sobre su futuro en ese país. Organizaciones cívicas locales expresaron su preocupación por el secretismo de un gobierno acusado desde hace tiempo de reprimir los derechos humanos.

Un regimientos de doncellas bailan frente al rey de Suazilandia, King Mswati III. Foto: EFEUn regimientos de doncellas bailan frente al rey de Suazilandia, King Mswati III. Foto: EFE

“Ha habido una notable falta de comunicación oficial por parte del gobierno de Esuatini sobre cualquier acuerdo o entendimiento con Estados Unidos para aceptar a estos deportados”, declaró Ingiphile Dlamini, portavoz del grupo prodemocracia SWALIMO, en un comunicado enviado a The Associated Press. “Esta opacidad dificulta que la sociedad civil comprenda las implicaciones”.

No estaba claro si los hombres se encontraban en un centro de detención, cuál era su estatus legal ni cuáles eran los planes de Esuatini para los hombres deportados, añadió.

Una monarquía absoluta

Esuatini, anteriormente llamada Suazilandia, es un país de aproximadamente 1,2 millones de habitantes situado entre Sudáfrica y Mozambique. Es una de las últimas monarquías absolutas que quedan en el mundo y la última de África. El rey Mswati III gobierna por decreto desde 1986.

Los partidos políticos están prácticamente prohibidos y grupos prodemocráticos llevan años afirmando que Mswati III ha reprimido la disidencia política, a veces con violencia. Grupos como SWALIMO han exigido reformas democráticas.

En 2021, estallaron protestas prodemocráticas en Esuatini, donde decenas de personas fueron asesinadas, presuntamente a manos de las fuerzas de seguridad. Las autoridades de Esuatini han sido acusadas de llevar a cabo asesinatos políticos de activistas prodemocráticos y de encarcelar a otros.

Dado que Esuatini es un país pobre con relativa escasez de recursos, “podría enfrentarse a una presión considerable para acoger y gestionar a personas con antecedentes complejos, en particular a aquellas con condenas penales graves”, declaró Dlamini.

El rey Mswati III gobierna por decreto desde 1986.El rey Mswati III gobierna por decreto desde 1986.

Si bien el gobierno estadounidense ha elogiado las deportaciones como una victoria para la seguridad del pueblo estadounidense, Dlamini dijo que su organización quería conocer los planes para los cinco hombres enviados a Eswatini y “cualquier riesgo potencial para la población local”.

EE. UU. busca más acuerdos

El gobierno de Trump ha afirmado que busca más acuerdos con países africanos para acoger a deportados de Estados Unidos. Líderes de algunos de los cinco países de África Occidental que se reunieron la semana pasada con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca afirmaron que se abordó el tema de la migración y la posibilidad de que sus países acojan a deportados de Estados Unidos.

Algunos países se han mostrado reacios. Nigeria, que no participó en la cumbre de la Casa Blanca, afirmó haber rechazado la presión de EE. UU. para acoger a deportados de otros países.

EE. UU. también ha enviado a cientos de venezolanos y otros a Costa Rica, El Salvador y Panamá, pero ha identificado a África como un continente donde podría alcanzar más acuerdos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ruanda declaró a AP el mes pasado que se estaban llevando a cabo conversaciones con EE.UU. sobre un posible acuerdo para acoger a migrantes deportados. El año pasado, la Corte Suprema del Reino Unido dictaminó que un plan del gobierno británico, anunciado en 2022, para deportar a Ruanda, país de África Oriental, a solicitantes de asilo rechazados, era ilegal.

“No es un vertedero”

Los ocho hombres deportados por Estados Unidos a Sudán del Sur, un país devastado por la guerra, adonde llegaron a principios de este mes, pasaron semanas en una base militar estadounidense en la cercana Yibuti, ubicada en la frontera noreste de Etiopía, mientras se resolvía el caso sobre la legalidad de su envío.

El gobierno de Sudán del Sur no ha revelado detalles de su acuerdo con Estados Unidos para recibir a los deportados, ni ha dicho qué ocurrirá con ellos. Un destacado líder de la sociedad civil de Sudán del Sur afirmó que “no es un vertedero para criminales”.

Los analistas señalan que algunos países africanos podrían estar dispuestos a recibir a deportados de terceros países a cambio de un trato más favorable por parte de Estados Unidos en las negociaciones sobre aranceles, ayuda exterior y restricciones a los visados de viaje.





Fuente Clarin.com

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