Cuando el invierno se instala y el jardín pierde color, hay una planta que se destaca por su capacidad de resistir el frío y seguir floreciendo como si nada. La Euryops pectinatus, conocida también como margarita amarilla, es una opción ideal para quienes quieren sumar vida sin complicarse con cuidados exigentes.

Este arbusto perenne no solo soporta las heladas, sino que además mantiene su floración durante gran parte del año. Gracias a sus flores de un amarillo vibrante y su follaje grisáceo aterciopelado, logra un contraste perfecto con el paisaje invernal. Ya sea en canteros, macetas o bordes, su presencia se hace notar.

La margarita amarilla puede alcanzar hasta 1,5 metros de altura, con un crecimiento vertical que se acompaña de un follaje compacto y decorativo. Sus flores aparecen solas o en pequeños racimos, y se destacan por su intensidad cromática, perfecta para dar alegría en días grises.

Es una planta de rápido desarrollo, por eso conviene podarla con regularidad para mantenerla tupida y evitar que se vuelva leñosa. Si se le da un buen lugar al sol, sus flores serán aún más abundantes y llamativas.



Fuente Clarin.com

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