
En pleno corazón de San Telmo, sobre la calle Carlos Calvo, hay una casona que parece detenida en el tiempo. Pintada a la cal, con techos sostenidos por tirantes de quebracho y puertas de madera maciza, guarda el secreto de haber sido construida entre 1729 y 1730. En su interior hoy funciona La Antigua Tasca de Cuchilleros, un restaurante que ofrece carnes a la parrilla y platos criollos típicos.
Pero más allá de sus sabores, este lugar atrae por su historia. Según registros, fue escenario de hechos clave como las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la Jura de la Independencia. Y también de una tragedia amorosa que dejó huellas imborrables, al punto que aún hoy se dice que los rosales del patio nunca más volvieron a florecer.
Visitarlo es viajar al pasado: cada rincón conserva la atmósfera de época y una sensación única de estar parado sobre siglos de historia viva.
Lo que hoy parece simplemente un bodegón pintoresco es en realidad el edificio más antiguo que sigue en pie en toda la ciudad. Fue testigo silencioso de siglos de historia: desde la proclamación de reyes españoles hasta las luchas internas del siglo XIX. Su conservación fue posible gracias a un intenso trabajo de arqueólogos que devolvieron a la vida los detalles originales de la época colonial.
Las especialidades de la casa combinan tradición y sabor: desde un lomo a la “pizzaiola” hasta un ojo de bife pampeano para compartir, todo cocido a fuego lento sobre carbón y madera de quebracho. Para el final, hay postres como mousse de chocolate casera o panqueque de manzana flambeado con ron cubano. Pero lo que más impacta a los visitantes es el mito que se respira en sus paredes,
Cuenta la historia que Margarita Olidén, hija del propietario original, se enamoró de un joven payador llamado Juan de la Cruz Cuello. Sin embargo, su padre tenía otros planes: quería casarla con Ciriaco Cuitiño, el temido jefe de la Mazorca.
En un intento desesperado por escapar del destino impuesto, Margarita huyó por un túnel secreto que conectaba la casona con la iglesia de San Pedro Telmo. Según las distintas versiones, el final fue siempre trágico: en una, fue ejecutada por su propio padre; en otra, alcanzada por una bala de Cuitiño; y en otra más, murió tras dar a luz. Cuello, por su parte, fue fusilado por orden de Juan Manuel de Rosas.
Desde entonces, dicen que los rosales dejaron de florecer. Y que algunas noches, se escucha una voz cantando coplas en los pasillos.