
En Buenos Aires hay parrillas de todo tipo, pero hay una en San Telmo que logró algo único: pasar de ser una simple parrilla de barrio a convertirse en un verdadero templo de la carne. En La Brigada, los chinchulines de chivito y la entraña son casi una religión para quienes veneran el buen asado y la tradición argentina en su máxima expresión.
Desde hace más de tres décadas, esta icónica parrilla porteña mantiene intacta su esencia mientras gana fama en el mundo entero. Con una carta que celebra los cortes más nobles, La Brigada se transformó en una parada obligada para fanáticos de la carne.
Qué hace única a La Brigada: carne de primera, tradición y una cava inigualable
Uno entra a La Brigada y enseguida sabe que está en terreno argentino: banderines, fotos, camisetas firmadas y objetos históricos decoran el salón, mientras los mozos, algunos con décadas en la casa, saludan con familiaridad. Este restaurante, creado por Hugo Echevarrieta, es un viaje al corazón de la cultura porteña, pero con el fuego como protagonista.
Dentro del menú, las entradas calientan motores: empanadas caseras, bocadillos de verdura, longaniza bien criolla. Pero los platos fuertes no tardan en llegar: el asado especial de centro, la entraña jugosa, el baby beef o la colita de cuadril de búfalo se sirven con una cocción exacta y una presentación que deja ver el respeto por el producto.
Y para los más curiosos, el pechito de jabato o los chinchulines de chivito se convierten en verdaderas joyas parrilleras.
Si querés evitar filas y vivir la experiencia sin demoras, el mejor momento para visitar La Brigada es al mediodía, especialmente entre martes y viernes. A las 12 en punto abre sus puertas y durante la semana suele haber menos gente, ideal para quienes prefieren un ambiente más tranquilo.
Si la idea es cenar, los martes y domingos cerca de las 23 horas es el momento más relajado. Pocas mesas ocupadas, atención personalizada y la cocina trabajando a pleno.
Con más de tres décadas de historia, La Brigada no solo es una parrilla: es una institución de la carne argentina. Un restaurante donde el respeto por la tradición y la búsqueda constante de calidad convirtieron al fuego en arte.