
Argentina es una caja de sorpresas. Cada provincia guarda postales únicas que nos recuerdan lo increíblemente diverso que es nuestro país. Desde las cataratas en Misiones hasta los viñedos de Mendoza, hay paisajes que no tienen nada que envidiarle a otros destinos del mundo. Pero si hay un lugar que directamente parece sacado de otro planeta, ese es el Parque Nacional Los Glaciares, en el extremo sur de Santa Cruz.
Ubicado a más de 2.700 kilómetros del Obelisco, este parque declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es conocido como la “Islandia Argentina”. Y no es solo por marketing: sus montañas nevadas, sus lagos turquesas con icebergs flotantes y sus glaciares gigantes crean un ambiente que podría confundirse con el del Ártico o del mismísimo norte europeo.
El Parque Nacional Los Glaciares está al sudoeste de Santa Cruz, en plena Cordillera de los Andes y muy cerca de la frontera con Chile. Su acceso principal es desde El Calafate, una pintoresca ciudad turística a orillas del Lago Argentino que funciona como punto de partida para explorar este santuario natural.
Las comparaciones con Islandia surgen solas. El clima frío y ventoso, las nevadas fuera de temporada, los colosos de hielo como el Perito Moreno, el Upsala y el Spegazzini, más las experiencias de trekking, navegación entre témpanos y senderismo por bosques y montañas lo convierten en un destino que parece sacado de una película de ciencia ficción.
A solo 80 kilómetros de El Calafate, es el más famoso. Su constante avance y los desprendimientos de hielo generan un espectáculo natural que deja sin aliento.
Las caminatas guiadas con crampones por encima del glaciar son una experiencia única, ideal para los que buscan aventura.
Se ofrecen excursiones en barco hacia los glaciares Upsala y Spegazzini, navegando entre témpanos y paredes de hielo que superan los 50 metros.
Al norte del parque, este pueblo es la capital nacional del trekking. Desde allí se pueden hacer caminatas hacia el Fitz Roy y el cerro Torre.
En este ecosistema extremo viven guanacos, cóndores, zorros, pumas y aves andinas, todos parte de una naturaleza prácticamente virgen.
Con más de 700.000 hectáreas de extensión, el Parque Nacional Los Glaciares guarda la tercera mayor reserva de agua dulce del mundo, después de la Antártida y Groenlandia. Es uno de esos lugares que hay que ver al menos una vez en la vida. Silencio absoluto, aire puro y un paisaje que parece de otro planeta, pero está acá, en nuestra Patagonia. Una Islandia criolla, más cercana de lo que imaginás.