
Alejandra “Locomotora” Oliveras murió este lunes tras estar internada en el Hospital José María Cullén, en Santa Fe, donde permanecía desde el ACV isquémico que sufrió el 14 de julio.
La ex boxeadora había padecido un grave daño cerebral y su estado era extremadamente crítico, según los últimos partes médicos conocidos.
Tras conocerse su muerte, las redes se llenaron de mensajes de despedida. También volvió a circular una entrevista en la que “Locomotora” recordaba la mayor traición de su vida: cuando encontró a su entonces marido en la cama con su hermana.
En abril de 2022 la exboxeadora visitó el programa Todo Pasa (Urbana Play) y recordó se consagró por primera vez campeona mundial de Peso Supergallo de la WBC, al vencer por knock out a la boxeadora, Jackie Nava en Tijuana, México, en 2006.
Lo que reveló ese día fue que logró ese título bajo un tormento de emociones y un drama familiar que la marcó para siempre…
En la entrevista, “Locomotora” relató el feo momento que vivió los días previos al enfrentamiento que la convirtió en campeona del mundo. “Diez días antes de irme a México a pelear por el título del mundo, encontré a mi marido en la cama con mi propia hermana”, contó la cordobesa.
“Me fui a México con el corazón destrozado, creo que me vengué con Jackie Nava por lo que me había pasado”, agregó, entre risas, pero asegurando que en aquel momento la pasó verdaderamente mal.
Pese a que reconoció que ese engaño fue uno de los golpes más duros de su vida, también advirtió que fue el combustible para después convertirse en una verdadera guerrera: “Me quería morir, fue una puñalada por la espalda. Para no llorar, entrenaba, porque sentía que no podía suspender el sueño de mi vida”.
“Demoré como un año en estabilizarme, en recuperarme. En ese momento él era el amor de mi vida. Que te traicionen de esa manera duele hasta los huesos”, reconoció.
En medio de su relato, Alejandra recordó todo el sacrificio que tuvo que hacer, con todo el sufrimiento encima, para prepararse para el combate por el título mundial: “Dormía en un colchón en el suelo y trabajaba en cinco gimnasios para darle de comer a mis hijos”.
La bolsa que ganó por ese combate alcanzó los 2.800 dólares y contó que los usó para equipar su casa. En cuanto a su ex pareja, si bien pudo perdonarlo, dejó en claro que esa traición no tenía vuelta atrás y por más que dijo que “estaba muy enamorada”, nunca más volvió con él.
“Los golpes de la vida son peores que los del ring, porque no los esperás. La pelea más dura es la vida, es levantarte todos los días y decir ‘no voy a aflojar’. En cuanto a la pelea, yo sabía que iba a ganar porque nadie entrenaba como yo: hacía 10 horas por día, de lunes a lunes”.