
El subte no recupera pasajeros tras el bajón que representó por la pandemia. Según los datos, el número de viajeros representa un 70%, y en algunos meses menos, de los usuarios que tenía en 2019, antes de que arrancaran las restricciones por el Covid. Sin embargo, y tras meses en baja, parte de esa tendencia se revirtió en junio, cuando se produjo un incremento del 9% respecto del mismo mes del año pasado.
Según cifras oficiales de Emova, la empresa concesionaria del subte, el aumento asciende a un 12% los sábados y a un 11% los domingos. Y además también se verificó una suba del 2% respecto de mayo.
En números absolutos, el subte tuvo 17.012.729 pasajeros transportados en junio de este año, contra 14.713.387 del mismo mes del año pasado. Son 749.108 en promedio por día hábil, 341.744 los sábados y 196.101 los domingos, contra 689.961, 314.084 y 177.329 de 2024, respectivamente.
En un contexto económico complejo y de crisis y aumento de tarifas, parte de la explicación, según fuentes de la empresa, puede buscarse en la incorporación de nuevos medios de pago. Desde diciembre, al menos un molinete por estación acepta tarjetas de crédito y débito, además de la SUBE. Y luego se fueron incorporando los pagos sin contacto, desde las billeteras de los teléfonos móviles con tecnología NFC, y el QR comprador desde las billeteras virtuales.
Hábitos de uso
De acuerdo con datos de Emova, estos pagos ya representan el 30% de las transacciones, lo que también indica que un gran número de usuarios busca la forma de achicar el costo de la tarifa del subte, que cuesta el doble que el colectivo y que está sujeta a un sistema de ajuste mensual, del 2% más el Indice de Precios del Consumidor (IPC). El boleto de subte cuesta $ 996, mientras que el mínimo en los colectivos porteños es de $ 488,70.
El impacto de la tarifa en los viajes se había sentido más en abril, cuando la caída con respecto al mismo mes del año pasado había sido notoria: del 23%. Según las cifras oficiales, los usuarios de abril de este año fueron 16,270,851, mientras que 12 meses antes hubo 21,132,709. Respecto del mismo mes de 2019, la diferencia fue del 39%.
El repunte de junio cambia la tendencia en baja en cuanto a pasajeros transportados por las seis líneas de subte. Pero no alienta esperanzas respecto de la recuperación del récord de 2019, cuando el año totalizó 325.301.518 usuarios, según cifras del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad que replica el Indec. En 2022, el primer año sin restricciones para viajar, hubo 221.639.143 usuarios; en 2023 fueron 236.434.640 y en 2024 199.116.074. Parte de la baja del año pasado se explica en que la línea D, la segunda que más pasajeros transporta, estuvo cerrada por el recambio del sistema de señalamiento durante casi tres meses.
Pero más allá de las cuestiones temporales, la no recuperación de usuarios encuentra una parte de su argumento en los cambios de hábitos tras la pandemia. En muchos casos el home office llegó para quedarse o las oficinas céntricas que cerraron o se mudaron no volvieron a abrir, por lo que miles de usuarios que hasta 2019 viajaban en subte hacia el centro de la Ciudad ya no lo hacen.
La otra pata de la explicación es la tarifa y la diferencia con el colectivo, más algo de la caída de la actividad relacionada con la crisis nacional. Según datos de otros sistemas de subterráneos de la región, ninguno llegó a los niveles de la pre-pandemia y el promedio de pasajeros respecto de 2019 está en torno al 80%.
La opinión de los usuarios
Más allá de tarifas y usuarios, Emova difundió un estudio que determinó un “índice de satisfacción cercano al 80%” de parte de los pasajeros. Del total, un 90% de los usuarios calificó al servicio entre “muy satisfactorio” y “algo satisfactorio”. Y los principales motivos son “la rapidez con la que se viaja, la frecuencia y la comodidad”. Por otro lado, el índice de disposición a recomendarlo fue del 91%, mientras que el índice de disposición a seguir utilizando el servicio fue del 95%.
Entre los aspectos negativos sobresalen las críticas a los coches de la línea B, los más antiguos de la red, ya que los Nagoya japoneses tienen hasta 60 años y los CAF 6.000 son de los 90 y los 2000 y fueron comprados usados al Metro de Madrid. También tiene coches antiguos la línea E. Los de la B serán renovados a partir del próximo año, gracias a una licitación que ya está adjudicada y que implica la compra 174 coches cero kilómetro con una inversión de 301 millones de dólares.
Otros datos que arrojó la encuesta determinaron que un 36% de los encuestados aseguró que utiliza el servicio hace más de 10 años y un 41% señaló que comenzó a usarlo en los últimos 4 años. De este total, un 12% empezó a utilizar el subte en el último año y 9% lo usa hace menos de doce meses.
En cuanto a la distribución diaria, un 72% de los encuestados son usuarios frecuentes (de 4 a 7 días a la semana). De ellos, el 53% respondió que lo utiliza 5 días a la semana, principalmente para ir a su trabajo (69%), a estudiar (20%) o a realizar trámites, actividades de esparcimiento y compras. A su vez, el 90% de los encuestados utiliza el subte combinando con otras líneas o con otros medios de transporte.
En relación con el uso de los nuevos medios de pago, cerca del 40% de los encuestados afirmó que utiliza tarjetas de crédito, débito y tecnología NFC, que se habilitaron en diciembre de 2024 para utilizar el Subte, y la reciente incorporación del pago con código QR. El estudio a cabo por Marketing & Estadística durante el mes de mayo de 2025. Las encuestas fueron realizadas a usuarios de todas las líneas de Subte, en franjas horarias pico y no pico.