El 29 de enero de 2024 Daniela Celis y Thiago Medina, exparticipantes de Gran Hermano, se convirtieron en padres de las gemelas Aimé y Laia. En mayo pasado, tras aproximadamente dos años de relación, la pareja que surgió en el reality show anunció su separación. Poco después, ella reveló los motivos de la ruptura.

Durante un stream en el que Martín Cirio entrevistó a “Pestañela” junto a Julieta Poggio, Celis aseguró que fue la falta de sexo lo que terminó con la pareja. Tras el nacimiento de las gemelas, la joven ya no pretendía la misma rutina sexual que tenía antes del embarazo, lo cual fue -según ella- lo que derivó en la separación.

A poco más de un año de tener dos hijas, Daniela contó: “Creo que nos separamos por ese motivo. Como no cog… tanto, él fue sincero conmigo y me dijo: ‘yo quiero tener relaciones sexuales, no quiero cagarte. Si no estamos juntos, prefiero separarme y estar con otras personas”.

Al parecer, Medina no supo, no pudo o no quiso acompañar el momento que su ahora expareja estaba atravesando: “Él quería cog… todos los días. Yo antes también era así, por eso matcheamos. Nunca en mi vida cog… tanto, 7 u 8 veces al día, por todos lados de la casa, todos transpirados los dos, no podíamos respirar, tomábamos agua y cog…, así era nuestra vida. ¿Y qué pasó? Quedé embarazada. Tuvimos a las bebés y el chabón me dice: ‘me mentiste, me mostraste algo que no era’. No, no es que te mentí, es que tenemos dos nenas adelante nuestro”, afirmó ella.

Retomar ese ritmo sexual, para Celis no era opción. “Ahora, cuando las nenas están durmiendo, tampoco puedo. La movidita de todas las noches no, ya está. En un momento dijimos un día sí y un día no; después se alargó cada dos días; después, una vez por semana; después ya una vez al mes y no le gustó un carajo”, cerró.

Puerperio y sexualidad: “La libido no desaparece: se transforma”

El puerperio es la etapa inmediatamente posterior al nacimiento, donde la mujer experimenta grandes cambios, tanto a nivel físico como emocional. Cualquiera sea la etapa del puerperio en que la mujer se encuentre, necesitará del apoyo especial de su entorno.

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Daniela Celis, Thiago Medina: sexo y puerperio

El descenso de la libido no sólo es esperable, sino que es habitual, explicó a Clarín la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz. Durante este proceso, agregó, “todas las hormonas que acompañaron y protegieron el embarazo bajan y suben otras que están, por ejemplo, presentes cuando das la teta, como la oxitocina y la prolactina. Eso va directo al deseo, porque la función de la prolactina es favorecer la lactancia; o sea que estás en modo supervivencia, y deja poco margen para el deseo sexual”.

Más allá de lo orgánico, existe otro punto fundamental (en el caso de Celis y Medina, además, se trata de gemelas): “No es solamente una cuestión hormonal, sino que además hay un bebé, hay una vida, hay agotamiento, hay una mamá que se siente abrumada con noches sin dormir; todo lo que yo llamo un tsunami de hormonas y emociones”, dijo Kersz.

¿Desaparece el deseo?, ¿se anula la vida sexual con la llegada de los hijos?, ¿qué pasa con la sexualidad post-maternidad? “A veces se confunde con ya no tener deseo hacia la pareja, pero en realidad no es eso; es otro momento en la vida de esa mujer, donde quizás lo que se prioriza es el tiempo, el cuidado y el autocuidado”, destacó la psicóloga.

Daniela Celis y Thiago Medina, separados, a poco más de un año de tener a sus gemelas. Foto: Instagram.Daniela Celis y Thiago Medina, separados, a poco más de un año de tener a sus gemelas. Foto: Instagram.

Lo que allí hace falta, señaló, es respeto por ese tiempo. “La libido no desaparece: se transforma; pero para que se transforme hay que acompañarlo. Y ese acompañar implica tiempos de espera que en algunas parejas evidentemente no prosperan”, cerró.

El rol de la pareja durante el puerperio

Poco se dice sobre el rol de la pareja durante el puerperio. La especialista (en Instagram, @lic.marianakersz) destacó cómo el coitocentrismo parece apoderarse de toda indicación médica luego de un embarazo.

“Lo único que dicen los obstetras es ‘listo, tenés el alta’. Pero ese alta no representa absolutamente nada en relación al deseo. Significa que tu vagina está lista para ser penetrada”, enfatizó. ¿Y qué pasa por fuera de lo estrictamente físico?

"La libido no desaparece: se transforma", dijo la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz. Instagram.“La libido no desaparece: se transforma”, dijo la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz. Instagram.

“No hay nada que se le diga a la pareja sobre la empatía, el respeto, el cuidado, sobre otro timing. Es como ‘listo, ya pueden’. En esa desinformación se pone en juego toda esa expectativa hétero de la penetración como eje único y viable del encuentro, pero deja por fuera el deseo, el encuentro en sí, el erotismo, el ánimo de esa mujer, las ganas, la voluntad”, explicó la sexóloga.

Entonces, la función de la pareja en esta etapa no sólo está ligada a estar o a esperar. Se requieren espacios de escucha y ser sostén, para que esa mujer no se sienta exigida en un proceso donde posiblemente no se sienta preparada física ni emocionalmente, ni aún motivada para un encuentro sexual. Ofrecer herramientas y estrategias para ello, destacó Kersz, es otro de los beneficios de la Educación Sexual Integral.

La sexualidad después de los hijos: ¿todo vuelve al mismo lugar?

Un punto clave a la hora de pensar la sexualidad es entender que la misma se transforma a lo largo de toda la vida. “Pretender que tras un momento del ciclo vital, como la llegada de un hijo o de un bebé, la sexualidad funcione exactamente igual que antes, es utópico”, aseguró la psicóloga.

Daniela Celis y Thiago Medina se conocieron en Gran Hermano. Fotos: Instagram.Daniela Celis y Thiago Medina se conocieron en Gran Hermano. Fotos: Instagram.

En ese marco, dijo, es fundamental contar con la flexibilidad cognitiva necesaria como para aceptar y entender que es una etapa de la vida que trae muchísimos cambios: modificaciones estructurales en la pareja, donde se pasa a ser tres en lugar de dos, o donde pasan a ser una familia de cuatro en lugar de tres.

La recomendación, sostuvo, es “ir hacia lo posible, no tener la vara tan alta”. “Si yo me posiciono en que lo que quiero es tener sexo cuatro veces por semana, con el nivel de cansancio, de estrés, de carga mental y de complejidad que traen la maternidad o la crianza, va a ser muy complejo”, agregó.

Y concluyó: “A veces, cuanta más presión ponemos sobre un tema, más lo complejizamos. La clave es, por un lado, el diálogo; y, por el otro, las expectativas reales respecto al ciclo vital en el que estamos”.



Fuente Clarin.com

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