
Cada domingo, el barrio de Mataderos se convierte en un escenario a cielo abierto donde la identidad nacional se celebra con orgullo. La emblemática Feria de Mataderos, como todos la conocen, toma las calles y las llena de vida con aromas irresistibles, música folklórica, bailes tradicionales y una energía que contagia.
Vecinos y turistas se mezclan entre los puestos de artesanías, los escenarios con zambas y chacareras, y las parrillas que humean desde temprano. No se trata solo de un paseo, sino de una auténtica experiencia gastronómica que conecta a la ciudad con sus raíces más profundas, sin necesidad de salir de Buenos Aires.
La Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas, tal es su nombre completo, lleva más de tres décadas, siendo uno de los eventos culturales más importantes de la ciudad.
Declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, se instala cada domingo frente al viejo Mercado Nacional de Hacienda, que durante décadas fue el corazón de la industria ganadera.
Además de los shows folklóricos gratuitos, los visitantes pueden participar de talleres de sikus, telar, guitarra criolla y danzas típicas. Los puestos de artesanías ofrecen productos que recorren todo el país: mates, ponchos, mantas tejidas, cuchillos, trabajos en cuero y platería criolla, todo hecho por manos expertas.
El costado gastronómico es otro de los pilares de esta feria. El locro humeante, los tamales, las empanadas bien jugosas, el asado a la vista, los pastelitos de dulce y las tortas fritas son parte del menú irresistible que ofrecen los distintos puestos.
Para los fanáticos de la carne, también se pueden encontrar parrillas para sentarse a almorzar algunos sandwiches de bondiola, choripán o un corte de carne tranquilo en medio del bullicio festivo.
Durante fechas patrias como el 25 de mayo, el 9 de julio o el 17 de agosto, la feria redobla su apuesta con actividades especiales, mayor cantidad de shows y una convocatoria que convierte a Mataderos en una auténtica fiesta nacional.