A menos de una hora y media de Buenos Aires, existen destinos que parecen detenidos en el tiempo. Rincones donde la señal del celular se vuelve caprichosa, las calles de tierra invitan a andar sin apuro y el olor a pan casero recién horneado flota en el aire. Diego Gaynor y Villa Moll son dos de esos lugares en los que la pausa es protagonista, ideales para una escapada de fin de semana en clave rural.

Con historias ligadas al desarrollo del ferrocarril y una fuerte tradición campestre, estos pueblos ofrecen naturaleza, caminatas, comida típica, tranquilidad y la posibilidad de redescubrir un ritmo de vida más simple. Acá te contamos qué hacer en cada uno.

Este paraje del partido de Exaltación de la Cruz nació cerca de las vías del antiguo Ferrocarril Mitre, y debe su nombre a un pionero irlandés, Don Diego Gaynor, cuya hija donó tierras en 1894 para impulsar la zona. Hoy, es un refugio rural ideal para quienes buscan naturaleza, silencio y tradición.

Ubicado en el partido de Navarro, Villa Moll fue fundado en 1908 y conserva ese aire de pueblo donde todos se saludan. Con menos de 600 habitantes, su encanto reside en la quietud, las casas antiguas y los relatos que aún se cuentan en los bares del lugar.



Fuente Clarin.com

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