El turismo rural en Buenos Aires ofrece una oportunidad única de adentrarse en la historia y la tranquilidad de la provincia sin tener que viajar tan lejos.

En localidades como Carlos Pellegrini y Almirante Brown, se encuentran dos capillas con gran valor histórico que, a pesar de su modesta presencia, ocultan relatos y símbolos de gran relevancia cultural.

Estos templos invitan a explorar el pasado de la región a través de su arquitectura y los eventos que marcaron su historia.

Situada en la calma rural de Carlos Pellegrini, la Capilla Santa Marta de Bary representa una parada obligada para quienes buscan explorar el turismo rural de Buenos Aires.

Esta capilla, inaugurada en 1911, destaca por su arquitectura gótica protestante, única en la región. En su interior, la imagen de Santa Marta se erige como símbolo de la devoción local.

Lo que realmente hace especial a este lugar es su vínculo con la familia De Bary, que fue fundamental para su creación. De hecho, durante la inauguración, la infanta Isabel de Borbón donó valiosas piezas artísticas, como un Vía Crucis tallado en madera, que hoy conserva la capilla.

La capilla del Pequeño Cottolengo Argentino: fe y solidaridad en Almirante Brown

A solo 30 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la capilla del Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione, en Claypole, es otro ejemplo de cómo el turismo rural se conecta con historias de caridad y comunidad.

Inaugurada en 1935, la capilla forma parte de una institución de inclusión social creada por San Luis Orione, que sigue siendo un pilar de apoyo para personas con discapacidad.

Esta capilla tiene un valor religioso y también representa el compromiso social de los terratenientes que donaron tierras para la creación de este complejo. La presencia de figuras como el presidente Agustín P. Justo en la inauguración subraya la importancia histórica de este lugar.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *