
El columnista y miembro del comité editorial de The Wall Street Journal, Joseph C. Sternberg, escribió en su última columna este viernes que el riesgo principal si Donald Trump llegara a provocar la salida del titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, es afectar la independencia y credibilidad del Banco Central de Estados Unidos. Y que una de las consecuencias de una acción así sería terminar como… la Argentina.
“La independencia del Banco Central es un principio fundamental de la gestión económica moderna, y con razón. Las alternativas tienden a desembocar en desastres como el de Argentina”.
Hay economistas académicos y exfuncionarios que, sin embargo, admiten que para mantener a raya la inflación, la independencia no es tan determinante como la coordinación con el resto de las funciones económicas de un gobierno, sobre todo en economías desestabilizadas. Un ejemplo de ello podría ser el Banco Central de la Argentina hoy donde su presidente, Santiago Bausili, era exsocio de la consultora Anker del ministro de Economía, Luis Caputo. La inflación bajó en lugar de subir. Desde el Gobierno justifican el trabajo en tándem diciendo que, como se pretende devolverle autonomía e independencia al Banco Central tras años en los que no sucedió así, la Argentina aún no puede implementar una política monetaria como Chile, Perú o Brasil, donde las decisiones de esos bancos son independientes del Poder Ejecutivo.
¿Pero qué hizo Trump esta semana?
Volvió el miércoles a decir que estaba consultando con sus abogados vías posibles para reemplazar a Powell antes del final de su mandato (mayo próximo). Aunque luego se deshizo de sus palabras y afirmó que no estaba pensando en removerlo antes de tiempo. Pero luego el secretario del Tesoro (el ministro de Economía de EE.UU.), Scott Bessent, dijo que Powell debería marcharse de la Fed en mayo por más que el reglamento permita que siga ocupando una silla en el comité de política monetaria hasta marzo de 2028. Así, Trump no solo lograría designar a alguien de su confianza al frente de la conducción de la política monetaria sino sumaría un casillero al board.
Trump ha criticado a Powell por no reducir las tasas de interés (4,5%). Tanto su reacción tardía en subirlas cuando la inflación se disparó en la pandemia del Covid por las caídas de la producción y cadenas de valor, como reducirlas cuando para muchos economistas hay signos de fatiga en el mercado de empleo, le ha valido a Powell el apodo de “Señor tarde” (Mr. Too Late) por parte de Trump.
El martes pasado los datos indicaron que la inflación se aceleró ligeramente en junio en Estados Unidos, debido en parte al impacto de los aranceles. Pese a eso, Trump afirmó que el Banco Central debería recortar su tasa de fondos federales en 3 puntos porcentuales.
El Presidente, un empresario inmobiliario, militó siempre las tasas bajas porque sostiene que permiten refinanciar con más holgura las deudas. Precisamente él mismo sufrió la quiebra de varias de sus firmas y proyectos (casinos) por no poder pagar a sus proveedores en épocas en las que Alan Greenspan subió las tasas. También sostiene que reduciría la carga de intereses de la deuda pública de EE.UU. que hoy supera el gasto en defensa.
El mercado sigue con preocupación la insistencia de Trump sobre el tema. No solo porque Estados Unidos registra una inflación por encima del objetivo (2% anual). Los economistas temen que la actitud del presidente de Estados Unidos debilite el rol de la Fed que no solo ha sido efectivo para estabilizar la economía más grande del mundo sino las finanzas globales en casos de crisis internacionales como sucedió en los 90 (México, Rusia, Tailandia) pero también en 2008.
La Reserva Federal inyecta liquidez en momentos de alta volatilidad y trabaja para pensar paquetes de rescate en caso de emergencias. Muchos creen, sin embargo, que bajar las tasas como pretende hacerlo Trump en estos momentos, podría incentivar a los inversores a tomar decisiones más riesgosas y a crear una burbuja, porque pensarán que alguien acudiría en su ayuda en caso que algo malo les suceda. Además, las tasas más largas terminarán subiendo porque el mercado preverá problemas hacia adelante con la inflación. De ese modo, bajar hoy las tasas de corto plazo podría terminar subiendo las de largo.
Trump atacó también a la Fed por un costosísimo proyecto que prevé construir un edificio nuevo en que, según el Congreso de EE.UU., se gastarían US$2.100 millones.
“¿Por qué los tecnócratas del Banco Central deberían tener semejante privilegio de un edificio nuevo?”, se preguntó Sternberg. “Para que no nos encontremos con una política monetaria al estilo argentino dirigida por un magnate inmobiliario que ha estado en quiebra”. Pero no es suficiente con decir que Trump y otro político lo harían peor a un puñado de economistas: hace falta pensar por qué ellos también fallaron y Trump ahora los desafía.