La vitamina K es un micronutriente liposoluble que resulta fundamental para la sangre, huesos y tejidos, y su déficit puede traer consecuencias para la salud. En comparación con otras vitaminas con más “prensa“, se conoce poco acerca de esta, pero tiene múltiples beneficios para la salud. ¿Cuáles son los síntomas de su deficiencia y cómo prevenirlo?

Al ser un nutriente fundamental para nuestro cuerpo, se desprende que es importante saber dónde encontrarla y cómo consumirla. “Conocida como la vitamina de la coagulación, el cuerpo la necesita para producir ciertas proteínas en el hígado que hacen que la sangre se coagule”, explica Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Y amplían que sin la vitamina K, “el hígado no podría producir los factores de coagulación II, VII, IX y X, y la sangre no coagularía”.

Según se especifica, los especialistas aseguran la existencia de dos formas principales de esta vitamina: la filoquinona (K1) y la menaquinona (K2). la primera procede, en su mayoría, de las verduras verdes con hojas. Esta juega un papel en la coagulación sanguínea y su carencia severa hace que se corra un riesgo de hemorragia.

Por otro lado, la vitamina K2, la menaquinona, activa la proteína MGP que participa en la eliminación del calcio en las arterias, limitando así su calcificación y los riesgos relacionados con ésta, como la hipertensión arterial. También tiene una función protectora de la densidad ósea.

Como se dijo, este nutriente esencial desempeña un papel crucial en la coagulación de la sangre y la salud ósea. Su deficiencia, aunque rara, puede tener consecuencias graves. Alguno de los síntomas de la deficiencia de vitamina K pueden verse en hemorragias nasales frecuentes, sangrado de encías o hematomas, ya que afecta la capacidad del cuerpo para coagular la sangre.

Se adelantó que puede producir osteoporosis, ya que la vitamina K también es vital para la salud ósea. Una deficiencia prolongada puede contribuir al desarrollo de esta enfermedad y aumentar el riesgo de fracturas. También puede verse sangrado en el tracto digestivo en casos graves. La deficiencia de vitamina K puede causar sangrado interno en el estómago o los intestinos, lo que puede manifestarse como heces negras o con sangre.

Para prevenir su deficiencia podemos pensar en tener una dieta balanceada, con alimentos ricos en esta vitamina como verduras de hojas verdes (espinacas, acelga, brócoli y coles). Otros alimentos como el hígado, los huevos y los productos lácteos también contienen cantidades apreciables de esta vitamina.

Se indica que el exceso de antibióticos y su uso prolongado puede afectar la producción de vitamina K, debido a las bacterias intestinales. Es importante usar estos medicamentos solo cuando sea necesario y bajo prescripción médica. En algunos casos, puede ser necesario tomar suplementos de vitamina K para suplir su falta, especialmente para personas con problemas de absorción de nutrientes.

Por último y no menos importante, debés consultar a un médico si sospechás que tenés faltante de vitamina K. Siempre hay que apoyarse en los especialistas para cualquier problema médico que puedas llegar a tener o que consideres necesario. En tal sentido, hacete un chequeo médico todos los años para controlar tus niveles de sangre y tu estado de salud en general.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *