La vida de Mike Tyson tiene mil aristas, victorias, tormentas y sombras. Es uno de los campeones de peso pesado de todos los tiempos y fue considerado durante años “el hombre más temido del planeta”. Sobrepasó una infancia difícil, dilapidó millones y afrontó las condenas por violación y agresión.

Entre esas altas y bajas, en 2009 vivió su tragedia inconmensurable. Esa que ni siquiera tiene un nombre. Se trata de la muerte de su hija Exodus.

Una nota del sitio The Cinemaholic recopila que la pequeña, quien tenía en ese entonces 4 años, estaba una mañana en su casa de Phoenix, Arizona, junto con su mamá, Lakiha Spicer, y su hermano Miguel, que tenía 7 años.

La mujer estaba haciendo tareas domésticas y le pidió a su hijo que fuera a ver qué estaba haciendo su hermana que jugaba en otra habitación.

Así fue que el niño encontró a la pequeña enredada en un cable, colgando por el cuello de una cinta caminadora.

Miguel corrió inmediatamente a avisarle su mamá. Ella actuó en seguida: llamó a la policía e intentó reanimarla.

Finalmente fue trasladada a un hospital cercano. Al día siguiente Exodus murió debido a las graves heridas.

El boxeador se encontraba en Las Vegas y voló rápidamente a Arizona.

Siguió después una investigación para despejar las dudas sobre esos instantes fatales.

De acuerdo a la información de The Cinemaholic, la madre de Exodus le habría dicho a los operadores del 911 que la niña había recibido una descarga eléctrica. Aunque minutos después aseguró que había quedado colgada del cable de la cinta de correr.

Sin embargo, los investigadores determinaron que no había evidencias de agresiones. Con lo cual, el hecho quedó catalogado como accidente trágico.

El testimonio del vocero de la policía fue contundente: “Creemos que Exodus Tyson estaba en la cinta de correr, pero el artefacto no estaba encendido. Puede que estuviera jugando como si se encontrara en funcionamiento”.

“De alguna manera estaba jugando en esta cinta, y hay un cable que cuelga bajo la consola; tiene forma de lazo. O se resbaló o metió la cabeza en el lazo y obviamente no pudo liberarse. No hay nada en la investigación que indique algo sospechoso”.

La repercusión fue instantánea; y el dolor, infinito. En medio de esa oscuridad del alma, la familia emitió un duro comunicado.

Un fragmento de este texto dice lo siguiente: “No hay palabras para describir la trágica pérdida de nuestra amada Exodus. Les pedimos ahora que, por favor, respeten nuestra necesidad de privacidad en este momento tan difícil para llorar y ayudarnos mutuamente a sanar.”

Cinco meses después, Mike Tyson dio una entrevista a la famosa Oprah Winfrey.

Al día siguiente de la nota, Ok Magazine recopiló que en la charla, mientras describía su dolor, el boxeador rompió en llanto.

“Por toda mi experiencia en rehabilitación, asumí la responsabilidad. Ella tenía que ser enterrada. No hubo animosidad. No hubo enojo hacia nadie. No sé cómo murió y no quiero saberlo”.

También reconoció: “Mi primer instinto fue de mucha rabia y estoy muy feliz de haber tenido las herramientas en la vida para no ir por ese camino. No quiero ir por ahí, ahora quiero ganar”.



Fuente Clarin.com

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