
Nelson Castro cuestionó este lunes a Javier Milei por los ataques que el Presidente lanza contra el periodismo. Lo hizo en un duro editorial, en el que analizó el discurso del libertario al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Congreso y la entrevista de TV que dio el domingo a la noche. “Cuando esto lo hacía el kirchnerismo, lo criticábamos”, dijo sobre los embates contra la prensa.
Esta mañana, desde los micrófonos de Radio Rivadavia, Castro juzgó como “pobre” el discurso presidencial del sábado. Pero prefirió dejar eso en un segundo plano para analizar los episodios que involucraron al diputado radical Facundo Manes, primero con el propio presidente Milei y luego con su asesor Santiago Caputo.
Tras puntualizar que “más allá de que claramente no existió una piña a Manes, sí existió una agresión”, Castro se detuvo en que “tanto en el discurso del sábado como ayer en la entrevista con Luis (Majul), es notable cómo se impone o aparece la mentira en el discurso del Presidente de la República. Este es un punto muy delicado”.
“El episodio de Caputo es un episodio violento. De barrabrava y de patotero. Hay que ponerle a las cosas y a los hechos los nombres que corresponden. Esto lo marco porque forma parte de lo que emana desde el poder”, continuó el periodista en su análisis.
Inmediatamente resaltó un aspecto “reprobable” de la conducta presidencial, que vinculó con ciertas prácticas que caracterizan a Donald Trump. “En la entrevista con Majul, cuando Milei dice ‘tengo trackeados a todos los periodistas y voy a ir contra ellos’, es una amenaza. Que está en línea con lo que está pasando con Donald Trump en Estados Unidos. Es una línea perfecta paralela”, comparó.
“Esto representa una actitud absolutamente criticable, repudiable. El Presidente tiene todo el derecho de criticarnos y de controvertirnos, tiene todo el derecho. Otra cosa diferente es decir ‘voy a ir contra ellos'”, advirtió Castro.
“Esto lo hacía el krichnerismo. Y cuando lo hacía el kirchnerismo lo criticábamos. Es algo que forma parte de nuestro capital, que es la coherencia”, agregó, marcando lo que sería una obsesión de quienes ostentan el poder: creer que “silenciando a los periodistas críticos cambia la realidad, cosa que no es así”.