Los niveles normales de colesterol en sangre varían según la población y tienden a aumentar con la edad. Es importante mantenerlos bajo control para cuidar la salud cardiovascular y prevenir enfermedades. En combinación con la inflamación, representan un problema frecuente que afecta a gran parte de la sociedad.

Existen varios aliados que ayudan a controlar estos factores. Un estudio publicado en Medical News Today indicó que consumir frijoles a diario puede contribuir a reducir tanto la inflamación como el colesterol.

Los investigadores realizaron un estudio de 12 semanas con 72 participantes con prediabetes y demostraron que un simple cambio en la dieta puede generar beneficios importantes.

Las personas se dividieron en tres grupos: uno consumió arroz blanco, otro garbanzos y otro porotos negros, una taza diaria durante 12 semanas. Se midieron marcadores inflamatorios, glucosa y colesterol. Al finalizar el estudio, el grupo que comió garbanzos redujo el colesterol total; el que comió porotos negros disminuyó el marcador inflamatorio IL-6; y el de arroz blanco mostró una caída en el colesterol LDL. No se observaron cambios en el metabolismo de la glucosa.

El análisis reveló que, en comparación con el arroz blanco, el consumo de porotos negros o garbanzos se asoció con una reducción de los niveles inflamatorios, y en el caso de los garbanzos, también con una disminución del colesterol en sangre.

Sin embargo, como se trató de un estudio pequeño y de corta duración, los científicos planean continuar con esta línea de investigación para confirmar los resultados. En particular, quieren enfocarse en la relación entre la salud metabólica y el microbioma intestinal.

Según Medline Plus, sitio especializado en salud, los frijoles y otras legumbres aportan proteínas vegetales, fibra, vitaminas del grupo B, hierro, ácido fólico, calcio, potasio, fósforo y zinc. La mayoría también contiene muy poca grasa.

Gracias a su alto contenido de proteínas y otros nutrientes, las legumbres resultan una excelente alternativa frente a la carne y los productos lácteos. Además, son una gran fuente de fibra y ayudan a mantener un tránsito intestinal regular.

Estos alimentos también aportan antioxidantes que previenen el daño celular y combaten enfermedades y el envejecimiento. La fibra y otros componentes beneficiosos protegen el aparato digestivo y pueden incluso contribuir a la prevención de ciertos tipos de cáncer digestivo.



Fuente Clarin.com

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