Desde las más tempranas apariciones de su larga trayectoria, la obra de Cristina Schiavi ha estado marcada por el signo de lo afectivo. Muñecos de peluche, cintas de regalo, corazones a repetición, muebles y artefactos de apariencia tecnológica animados como dibujos para niños. Y más recientemente distintas formas de diseño a escala que incluye importantes intervenciones en la arquitectura como la impactante Órbita Cromática que realizó en 2022 en el edificio del Museo Moderno de nuestra ciudad.

En cada momento, la obra de esa artista parece renovar un inquebrantable compromiso con el principio de empatía con los seres y las cosas. Un compromiso que ha sido recurrentemente plasmado en objetos, instalaciones, dibujos y pinturas con elaboraciones que casi siempre se integran a alguna narrativa afectuosa en la que las derivas formales devienen constitutivas de lo que busca expresar.

Cristina Schiavi, Grupo de familia, 2000, azulejos, madera, resina y esmalte. (Galería W)Cristina Schiavi, Grupo de familia, 2000, azulejos, madera, resina y esmalte. (Galería W)

En esta ocasión el sujeto de su atención es un paisaje del litoral: el bañado La Estrella, en el Chaco. Uno de los humedales más extensos de nuestro país y de Latinoamérica. Un paisaje de clima tropical con una vegetación y una fauna fascinante que la artista lleva al plano de pinturas que se extienden varios metros en largo y ancho en elaboraciones formales que oscilan entre lo geométrico y lo no geométrico.

Formas que por momentos asimilan los bordes del humedal a la indefinición formal de los cuerpos. Plantas, humanos, y animales integrados como partes de una gran composición. Apenas diferenciados por el color que eventualmente los asocia al origen y punto de partida de la serie de elaboraciones y reelaboraciones sintéticas propias del sistema de producción de la artista.

"Bañado La estrella" (de la serie Cuerpo fofo), 2025. “Bañado La estrella” (de la serie Cuerpo fofo), 2025.

En ese humedal enorme que luce como un territorio abandonado, a la artista le interesan las nuevas formas de vida que se generan donde sobrevive la naturaleza. Hay ramas de árboles muertos cubiertas por una nueva vegetación que se apodera de ellas y las modifica en forma y textura. Algo de esto puede verse de manera nítida en el video que forma parte de la exhibición.

También están las palmeras donde hace su nido el Jabirú, una cigüeña que habita esa región y es el punto de partida de círculos nido que en otros momentos fueron círculos ojos. La presencia del círculo es recurrente en la obra de Schiavi. Está en las pinturas, en los objetos y en sus intervenciones en la arquitectura.

"Sobre el mantel", 2019. “Sobre el mantel”, 2019.

Es el ojo, la mirada pero también estrategia para un contrapunto con la línea y el ángulo recto. Así como el Jabirú es representado desde arriba y rediseñada su forma acentuando su pico largo desde una palmera, el yacaré al ras del suelo genera otras derivas formales que coquetean con el humor de la ilustración y los juegos de plaza para niños.

Las distintas referencias a los cuerpos en la obra de esta artista no sólo se han ido expandiendo en escala, sino que a la vez han puesto de manifiesto un distanciamiento con la geometría angular que por largo tiempo las definió. Por caso en obras como Pórtico, Esqueleto, la serie Soy Cristina y también en la Grupo de Familia, un conjunto en el que Schiavi animó de modo entrañable lo que fríamente y a distancia hubiera sido percibido como una aséptica mesada de azulejos.

Sin título (de la serie Cuerpo fofo, paisaje), 2025. Sin título (de la serie Cuerpo fofo, paisaje), 2025.

Como el espacio de la galería W es holgado, con gran acierto la curadora Sofia Dourron decidió ocupar varias salas con distintos momentos de la producción de Schiavi que aportan a un mejor seguimiento de este recorrido. Así, en las salas del piso superior de la galería pueden verse distintas piezas que dan cuenta de la mencionada afectividad que recorre la producción de la artista.

Por caso, algunas piezas relacionadas con una memorable intervención colectiva de 1995 en Parque Chacabuco en memoria de Omar Schiliro y Liliana Maresca, dos queridos amigos que habían muerto enfermos de vih. Schiavi, que compartía la afectividad militante que profesaban estos artistas, plantó una suerte de monolito terminado en forma de cabeza de conejo, figura recurrente de su iconografía.

Cristina SchiaviCristina Schiavi

En esta exhibición esa pieza que originalmente fue plantada directamente en la tierra, ha sido recreada con un pedestal rodeado de caramelos, una cita a Felix Gonzalez Torres, el interesante artista conceptual cubano, que murió de la misma enfermedad en 1996. Este virus, que por entonces arrasaba con tantos jóvenes y el oscurantismo asociado al libre uso de los cuerpos, fue una de las razones que llevaron a que muchos artistas trataran la cuestión desde una perspectiva contenedora aunque no explícitamente aludida.

En ese sentido, la actitud militante que Cristina Schivi profesa en distintos órdenes, (por posición política o adhesión al feminismo, entre otros principios) no resulta plasmada en su obra de manera literal como un activismo que debe asumirse evidente. Con todo, la afectividad y la empatía que caracteriza a su obra, deviene un hecho político en el despiadado mundo que habitamos.

"Ciudadano", 2012. “Ciudadano”, 2012.

Por su parte, un principio de resistencia a la normatividad de los cuerpos imperante se desliza en Mundo Fofo, el capítulo más reciente que presenta ahora en W. El universo Fofo de Schiavi alude a formas suaves, mórbidas, que invitan a hundirse en ellas como refugio y son lo suficientemente flexibles como para adaptarse e integrarse al entorno. ¿Será esa lógica propia de la naturaleza la que deberíamos adoptar los humanos?

Esta serie de reflexiones en torno de la obra de Schiavi remiten a algunas de las ideas del crítico brasileño Mario Pedrosa que plasmó en su ensayo “Sobre la naturaleza afectiva de las formas”. Esta tesis que desarrolló en 1949 e influyó mucho en el desarrollo del arte brasileño moderno y contemporáneo se inspiró en la psicología visual, sobre todo en la Gestalt. Pero fundamentalmente le otorgó una gran importancia al afecto en tanto entendió que opera con fuerza en la relación que se entabla entre el espectador y la obra.

"Mirando la luna", 2011. “Mirando la luna”, 2011.

Las ideas de Pedrosa interesan oportunamente porque si bien fue una persona muy politizada –fundador del PT y miembro de la IV Internacional–, hizo gala de una amplitud de ideas infrecuente para los esquemas de la estricta razón militante en la posguerra. Defendió la abstracción geométrica pero también el arte de los pacientes psiquiátricos y el arte naif. El lenguaje era para él un acto de comunicación donde la relación que cada persona entabla con la obra resulta clave como así también la relación que los artistas entablan con las obras propias y ajenas.

Algo que en el caso de Schiavi es perceptible no sólo en los distintos capítulos de su obra sino también la serie de acciones curatoriales que la han tenido como protagonista a lo largo de su trayectoria.

Mundo fofo se puede visitar de martes a sábado de 12 a 18, hasta el 2 de agosto, en W—galería Defensa 1369 Buenos Aires, Argentina.



Fuente Clarin.com

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