
La expresidenta Cristina Kirchner expresó esta noche su enojo por el fallo de la Corte Suprema de Justicia que confirmó su condena por corrupción en la Causa Vialidad y para cuestionar la resolución tildó de “monigotes” a los tres jueces del máximo tribunal al considerar que le ponían “un cepo al voto popular” porque si va presa, no podrá ser candidata a diputada bonaerense.
Por segunda vez en 24 horas, Cristina Kirchner se paró en la vereda de Matheu 130 la sede del Partido Justicialista para dar un mensaje a la militancia y la dirigencia peronista que la acompañaron en una suerte de vigilia de campaña a la espera de conocer la decisión de la Corte que rechazó, con los votos de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti los recursos de queja en la causa por la que pasaron más de veinte magistrados y tiene a otros ocho condenados.
En ese marco, micrófono en mano y con una chaqueta de cuero beige, la jefa del PJ disparó críticas hacia los jueces, hacia el Gobierno de Javier Milei, dirigentes de la oposición y lanzó advertencias para la propia tropa peronista.
“Esta Argentina que hoy estamos viendo no deja de sorprendernos porque al ‘cepo del salario’ que le ha puesto este Gobierno de Javier Milei ahora el ‘partido judicial’ le agrega el cepo al voto popular, una novedad realmente”, apuntó.
En realidad, añadió, “este cepo al voto popular no lo pone este triunvirato de impresentables que funge como una ficción de la Corte Suprema, son tres monigotes que responden a mandos naturales muy por arriba de ellos”.
Y, señaló “un detalle que a todos se les escapa, que esta causa tiene un cronograma electoral maravilloso”, en alusión a su intención de postularse por un distrito donde no tiene domicilio, la tercera sección electoral de la provincia que comprende desde Avellaneda a Ensenada.
Cristina Fernández sostuvo que “a un mes antes de la oficialización de las candidaturas en la provincia de Buenos Aires sacan el fallo, lo mismo que hicieron allá por el 19, un mes antes de oficializar las candidaturas a Presidente para una nueva elección nos sentaban en el banquillo de los acusados en esta misma causa”.
“Imaginaban que la candidata natural del peronismo por historia y caudal electoral iba a estar sentada durante toda la campaña en ese banquillo de los acusados pero le cambiamos el escenario”, resaltó con picardía al recordar que para esa oportunidad eligió de candidato a Alberto Fernández y ella fue como su vice.
Encendida y con gesticulaciones amplias, agregó: “Yo pienso como peronista y voy a seguir pensando de esa manera, por eso el poder económico puede tropezar una vez con la misma piedra pero no dos. Sabe que somos los únicos que podemos construir una alternativa cuando esto se desplome”.
Tal como lo hizo ayer, volvió a criticar el plan económico del Gobierno y sostuvo que “esta tranquilidad con el dólar pisado y de miles de millones que siguen tomando prestados y que alguna día tendrán que devolver, anuncian la crónica de una muerte final”. Y también le endilgó el mote de “monigote” a Javier Milei y de paso al presidente de Estados Unidos, Donald Trump para luego preguntarse “cuánto puede durar el endeudamiento serial y despiadado que están haciendo”.
A modo de resumen de su paso por la Casa Rosada, Cristina Kirchner destacó: “He sido elegida dos veces como Presidenta de la República y fue despedida por una multitud desbordante en la Plaza de Mayo, lo hicimos desendeudando al país, pagándole al fondo, y eso lo dice el ministro de la derecha mafiosa que después vino al poder”. Entonces, se preguntó: “¿Doce años y medio los argentinos nos votaban para que los destruyéramos?”
“La paradoja es que ellos estén en libertad y yo presa”, arremetió y aseguró: “nosotros ponemos el cuerpo porque no nos profugamos, eso hacen los mafiosos y nosotros no somos mafiosos”.
Hacia el final de su discurso, llamó a los justicialistas “a militar, a organizarse a estar junto a la gente que lo necesita” porque les indicó que en este año electoral era “fundamental que vean una dirigencia política comprometida con la gente”. Le pidió a los dirigentes “dejemos de lado” las diferencias y se despidió del PJ con un “Hasta siempre”, se subió a su automóvil con custodia para dirigirse a su casa en el barrio porteño de Constitución.