Se suele decir que lo que le hace bien al corazón le hace bien al cerebro. Pero podemos ir más allá y decir que lo que le hace bien al corazón le hace bien a todo el cuerpo.

Así lo concluyó una revisión de casi 500 estudios publicada en JAHA, la revista de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), que encontró los adultos con buenos indicadores de salud cardíaca estaban más sanos en general, lo que se traducía en menos riesgo de demencia, enfermedades oculares, pérdida de audición, depresión, cáncer y más.

¿En función de qué medían la salud cardiovascular? De la adhesión de los participantes evaluados en esos estudios a Life’s Simple 7 (7 Principios Simples de la Vida), una serie de pautas que, en función de la evidencia científica, son buenas para la salud del corazón (y ahora se sabe, no solo para él).

“Esta revisión sistemática exhaustiva muestra que el concepto de salud cardiovascular, definido formalmente por la AHA como Life’s Simple 7, es un poderoso predictor del riesgo de enfermedades cardiovasculares, otras enfermedades crónicas, el uso y los costos de la atención médica y la salud general del individuo y la población desde el cerebro hasta los pies, así como la longevidad y el bienestar holístico”, resumieron los autores.

De 7 a 8 pautas

En 2010, la AHA lanzó las famosas Life’s Simple 7 (LS7), basándose en siete indicadores de estilo de vida y salud: no fumar, una alimentación saludable, actividad física regular, peso saludable y niveles normales de presión arterial, colesterol y azúcar en sangre. En 2022, las métricas se perfeccionaron para incluir al sueño, por lo que la métrica actualizada de salud cardiovascular ahora se llama Life’s Essential 8 (LS8). (Ver abajo)

Lo que es bueno para el corazón es bueno para todo el cuerpo. Foto Shutterstock.Lo que es bueno para el corazón es bueno para todo el cuerpo. Foto Shutterstock.

Las pautas de la AHA tienen una doble función: por un lado sirven para promover en la población hábitos y conductas que se asocian con una mayor salud cardiovascular y, a los fines de la investigación médica, funcionan como métricas que permiten medirla, mensurarla.

Beneficios más allá del corazón

Si bien los beneficios de una salud cardiovascular óptima en términos de los 7 principios ya estaban bien establecidos, esta es la primera revisión sistemática que examina su impacto en otros órganos.

“Hace unos años, descubrimos que la salud cardíaca y la salud cerebral están estrechamente relacionadas. A través de esta revisión, descubrimos que casi todos los sistemas orgánicos y funciones corporales también se benefician de mantener hábitos de vida saludables”, afirmó Liliana Aguayo, autora principal del estudio, profesora adjunta de investigación en la Escuela de Enfermería Nell Hodgson Woodruff y el Centro Global de Investigación de la Diabetes de la Universidad Emory, en Atlanta.

“Nos sorprendió gratamente descubrir que Life’s Simple 7, en niveles óptimos, afecta todos los aspectos de la salud, de la cabeza a los pies. Va mucho más allá de la salud cardiovascular, abarcando la salud integral del cuerpo”, subrayó.

Más salud de la cabeza a los pies

Los estudios revisados fueron publicados en la década posterior a la introducción de las LS7, que habían incorporado al menos tres de las medidas. La salud cardiovascular ideal se definió como tener seis o siete de las métricas en niveles altos.

Uno de los principales hallazgos de la revisión es que los puntajes ideales de salud cardiovascular se asociaron consistentemente con beneficios en múltiples sistemas corporales, pero además en todas las etapas de la vida, desde la juventud hasta la vejez.

¿Qué significa múltiples sistemas corporales? Que las personas con puntuaciones altas, en comparación con las que obtenían más bajas, tenían mayor probabilidad de conservar su función cerebral y pulmonar, la visión y la audición, así como sus dientes y fuerza muscular a medida que envejecían. También se asociaron a una menor frecuencia de diversas enfermedades crónicas, como el cáncer, el Alzheimer, la demencia, la diabetes y la enfermedad renal.

Asimismo, varios trabajos mostraron que puntuaciones óptimas se traducían tasas bajas de enfermedades cardiovasculares durante el seguimiento a largo plazo, así como en menos gastos en atención médica.

Otras investigaciones sugieren que incluso las personas con un mayor riesgo genético de sufrir enfermedades cardíacas pueden reducir su riesgo de eventos como infarto o ACV manteniendo niveles ideales en al menos tres de las pautas.

¿Cuándo empezar? Nunca es tarde, pero cuanto antes mejor. De acuerdo a la revisión, una mejor salud cardiovascular a edades más tempranas estaba asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte más adelante, así como a una mejor calidad de vida, incluso entre personas de 85 años y más.

¿Cuánto antes? Mucho: un estudio descubrió que los adolescentes tenían casi ocho veces menos probabilidades de tener mala salud cardiovascular cuando sus madres tenían mejor salud cardiovascular durante el embarazo, lo que sugiere que la prevención puede comenzar incluso antes de la concepción.

La vara alta

De acuerdo al trabajo, apenas el 4% de las personas en todo el mundo tiene una salud cardiovascular ideal, es decir, una puntuación ideal en los 7 indicadores originales. Incluso entre adultos jóvenes la prevalencia es muy baja.

“Las métricas ideales de salud cardiovascular se basan en una extensa investigación científica que reconoce que la mayoría de las enfermedades cardíacas y los ACV se pueden prevenir“, afirmó Stacey Rosen, presidenta voluntaria de la AHA.

Entre otras limitaciones, los autores mencionaron que los hallazgos de la revisión son limitados debido al sistema de puntuación, que califica cada categoría de forma general como ideal, intermedia o deficiente, y es menos preciso que el que permite en la actualidad el LE8.

Ocho pautas esenciales

A continuación, los consejos actualizados de Life’s Essential 8.

. Dieta. Los consejos de la AHA son: apuntá a un patrón general de alimentación saludable que incluya alimentos integrales, muchas frutas y verduras, proteínas animales magras (aves sin piel, pescado y mariscos), frutos secos, lácteos bajos en grasa, semillas y cocinar con aceites no tropicales como el de oliva y canola. Limitá las bebidas azucaradas, el alcohol, el sodio, las carnes rojas y procesadas.

Dietas recomendadas por la AHA que cumplen con esas recomendaciones son la DASH y la dieta mediterránea.

Frutas y verduras, base de la alimentación saludable. Foto Shutterstock.Frutas y verduras, base de la alimentación saludable. Foto Shutterstock.

. Actividad física. Los adultos deben realizar 2 horas y media de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa a la semana. Los niños, 60 minutos todos los días, incluidos juegos y actividades estructuradas.

. No fumar. En el plazo de un año después de dejar de fumar, el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca se reduce a la mitad. El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable y está relacionada con un tercio de todas las muertes por enfermedades del corazón y al 90% de los cánceres de pulmón.

. Duración del sueño. La duración del sueño está asociada con la salud cardiovascular. La mayoría de los adultos necesitan de 7 a 9 horas de sueño cada noche. Los niños necesitan más: de 10 a 16 horas para niños de 5 años o menos (incluidas las siestas); 9 a 12 horas entre los 6 y los 12 años; y de 8 a 10 horas para las edades de 13 a 18 años.

. Mantener un peso saludable. El IMC de 18,5 a 24,9 se asocia con los niveles más altos de salud cardiovascular.

Controlar la presión ayuda a reducir eventos como infartos y ACV. Foto Shutterstock.Controlar la presión ayuda a reducir eventos como infartos y ACV. Foto Shutterstock.

. Medir y controlar los niveles de colesterol. Para mantener los niveles de colesterol bajo control aconsejan cumplir con las pautas de alimentación saludable, hacer actividad física, no fumar y tomar medicación en caso de que el médico la prescriba.

. Monitorear los niveles de azúcar en sangre. Con el tiempo, los niveles altos de azúcar en la sangre pueden dañar el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.

. Controlar la presión arterial. En Argentina, se considera hipertensión a partir de 140/90 mmHg o 14/9.

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Fuente Clarin.com

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