Cuando el frío y la falta de sol hacen que los jardines se vean más apagados, hay una planta que se las arregla para romper esa monotonía con una explosión de color justo en pleno invierno. No necesita riego constante ni cuidados complicados, y es ideal para quienes quieren darle vida a sus espacios sin invertir horas en el mantenimiento.

La bignonia, también conocida como Campsis, es una trepadora que resiste el invierno argentino y que le pone calor y vida a los espacios exteriores. Sus flores, con forma de trompeta y tonos intensos entre el naranja y el rojo, empiezan a aparecer en junio, convirtiéndose en un imán para mariposas y otras especies.

Una de las mayores ventajas de esta planta es su capacidad de adaptación. Originaria de América del Norte, la bignonia crece sin problemas tanto en patios urbanos como en casas con parque, y se lleva bien con distintos tipos de suelo.

Además, es una de las mejores aliadas si querés cubrir un muro descascarado, una pérgola vacía o incluso una estructura metálica, ya que trepa con rapidez y genera un follaje denso que transforma por completo el espacio.

A diferencia de otras trepadoras que necesitan atención constante, esta planta sobrevive a períodos de sequía sin sufrir demasiado. También es muy resistente a plagas comunes y enfermedades, lo que la hace ideal para quienes no tienen mucho tiempo o experiencia con la jardinería. Y si querés multiplicarla, podés hacerlo fácilmente por esquejes, sin tener que gastar de más.

Una vez que se instala en cualquier jardín, crece con fuerza. Incluso si las heladas la afectan, la bignonia rebrotará desde la raíz sin problemas. Esto la vuelve una opción económica, duradera y muy agradecida.

Para que la bignonia despliegue todo su esplendor, es fundamental elegir un lugar donde reciba buena luz solar directa y tenga un suelo con buen drenaje. No es exigente en cuanto a riego, por lo que soporta bien los períodos secos, aunque un poco de agua en verano la ayuda a mantenerse saludable.

Te conviene ubicarla en una estructura que le permita trepar, como una reja o un alambre fuerte, y guiar sus ramas en el crecimiento inicial. La poda no es imprescindible, pero sirve para controlar su expansión si no querés que invada demasiado espacio.

Consejos para su mantenimiento:

Con poco trabajo y mucho impacto, la bignonia se gana un lugar privilegiado en los espacios verdes argentinos. Es de esas plantas que, una vez que las descubrís, no pueden faltar en tu casa.



Fuente Clarin.com

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