La pérdida de un ser querido despierta en nosotros sentimientos intensos, que van desde el dolor más profundo hasta la necesidad de encontrar una explicación o una forma de mantener viva esa conexión que ahora sentimos perdida. En este proceso, el duelo se convierte en un camino difícil y necesario para aceptar la ausencia y seguir adelante.
No es raro entonces que, ante esta situación, muchas personas experimentan situaciones difíciles de explicar. Sueños intensos, sensaciones repentinas de presencia, objetos que parecen moverse solos o encuentros que parecen demasiado casuales para ser coincidencias.
Estas vivencias generan la idea de que, aunque físicamente se hayan ido, los seres queridos mantienen algún tipo de conexión con quienes permanecen, como una manera de seguir comunicándose.
Pero, ¿qué dice la ciencia sobre estas experiencias? ¿Es posible que quienes ya no están físicamente encuentren formas de despedirse y acompañar a los que siguen vivos? ¿Qué mecanismos psicológicos o emocionales explican estas sensaciones?
Cómo se despiden los muertos de sus seres queridos, según la ciencia. Cómo se despiden los muertos de sus seres queridos, según la ciencia
Según el sitio mexicano Psicólogos, cuando una persona muere, no siempre lo hace en silencio. Quienes atraviesan un duelo suelen relatar experiencias similares que, con el tiempo, se han vuelto comunes en estos procesos.
Y esto ocurre desde hace cientos de años en distintas culturas y creencias respecto de la muerte y el más allá de la muerte. La ciencia pone especial interés en esas experiencias de conexiones póstumas que los pacientes suelen narrar.
Muchas de esas experiencias se interpretan como formas en que los fallecidos se manifiestan despidiéndose. A continuación, se describen algunas de las más frecuentes, reconocidas tanto por la psicología como por el testimonio de quienes las vivieron:
En medio del duelo, los sueños suelen traernos al ser querido que nos transmite paz./ Shutterstock.1.A través de los sueños
Es uno de los canales más relatados. Muchas personas aseguran haber soñado con su ser querido fallecido pocos días después de su partida.
En esos sueños, el vínculo se siente real: a veces hablan, otras simplemente se miran, y muchas veces el fallecido aparece con una expresión de paz. El sueño no se vive como una fantasía, sino como un encuentro que deja calma y alivio.
En medio de la angustia, una brisa, un objeto, una imagen suelen recordarnos a quien no vamos a olvidar./ Foto: Unsplash.2.Con señales del entorno
Mucha gente ha relatado que, justo después del fallecimiento, una mariposa entra a la habitación, un colibrí se acerca a la ventana o una luz parpadea sin razón aparente.
También es común que suene una canción significativa, que aparezca un objeto perdido o que se sienta una brisa suave en un momento de tristeza. Son pequeños hechos que cobran valor simbólico y se interpretan como una forma de presencia.
La lenta despedida. Solemos sentir que está en un sabor, un olor, en el sol o la naturaleza./ Shutterstock.3.A través del olfato o el tacto
Hay quienes, incluso semanas después de la muerte, sienten de repente el perfume característico del ser querido.
También se habla de sensaciones físicas: un leve roce en el brazo, una presión en la mano, una caricia en la espalda. Son experiencias difíciles de explicar racionalmente, pero muy reales para quien las atraviesa.
En lo peor de la angustia, a veces, un objeto querido del muerto aparece y nos trae paz y cercanía.4.Por medio de objetos personales
Al abrir un cajón, muchas personas encuentran una nota escrita a mano, una foto olvidada o una pertenencia que toma un nuevo significado.
A veces, ese objeto aparece en un momento preciso, como si tuviera la intención de recordar o transmitir algo pendiente. El hallazgo suele ser interpretado como una señal de despedida o de cuidado.
La angustia del duelo da también señales de paz y de presencia del ser perdido./ Foto: Shutterstock.5. Mediante coincidencias significativas
También llamadas “sincronicidades”, estas situaciones se manifiestan como hechos casuales que, sin embargo, parecen tener un mensaje.
Encontrar a alguien con el mismo nombre del fallecido justo cuando se lo recuerda, recibir una llamada en el instante en que se piensa en él o ella, o ver su fecha de nacimiento repetida en un reloj. No es magia, pero sí una forma de conectar desde lo emocional.
En un momento, el ser amado y perdido vuelve a estar presente. Se acomoda en un lugar de compañía dentro de nuestras vidas./Thinkstock Photos.
6. A través de la sensación de compañía
Algunas personas aseguran que, en medio del dolor, sienten una presencia cerca. No hay sonidos ni imágenes, pero sí una certeza: “está conmigo”.
Es una forma de despedida silenciosa, que no busca asustar sino acompañar. Esta sensación se da especialmente en los momentos más vulnerables: durante una crisis, en una decisión importante o en los aniversarios.