
En el sur del estado de Florida, en Estados Unidos, hay una autopista que parece desafiar las leyes de la física. A medida que se avanza por su asfalto, el paisaje se transforma: el mar rodea todo y no hay señales de tierra firme a la vista. Manejar por ahí se siente como flotar, como si el vehículo estuviera suspendido sobre el océano.
Se trata de la Overseas Highway, una autopista de más de 200 kilómetros que conecta la ciudad de Miami con la paradisíaca isla de Key West, atravesando una cadena de islas tropicales conocidas como los Cayos de Florida. Entre el cielo, el agua turquesa y los interminables puentes, este camino es una verdadera joya para los amantes de los viajes en ruta.
Lejos de ser una obra completamente nueva, la Overseas Highway surgió a partir de una tragedia. En 1935, un feroz huracán destruyó una vía de tren que unía los cayos con tierra firme: el histórico Overseas Railroad.
Poco después, se tomó una decisión clave para la región: aprovechar gran parte de esa estructura ferroviaria y transformarla en una autopista para autos. Así, en 1938 quedó inaugurada la ruta que cambiaría para siempre la forma de conectar el extremo sur del estado.
El trazado recorre 44 islas a través de 42 puentes, entre ellos el impresionante Seven Mile Bridge, que con más de 11 kilómetros se roba todas las miradas. Este puente, que parece flotar sobre el agua sin apoyo visible, fue escenario de películas y publicidades por su belleza cinematográfica.
La autopista mide 205 kilómetros en total y une Miami con Key West, la última isla del archipiélago. Uno de sus rasgos más llamativos es que muchos de sus tramos dan la sensación de estar flotando en el océano: no se ven orillas ni límites entre el camino y el agua, lo que potencia la impresión de estar manejando sobre el mar abierto.
Además de su valor turístico y visual, la Overseas Highway representa un enorme desafío de ingeniería. Las condiciones extremas del entorno, vientos fuertes, tormentas tropicales, agua salada, obligaron a realizar constantes mejoras en su infraestructura.
Hoy, esta autopista cuenta con zonas de descanso, estaciones de servicio, parques naturales y miradores ideales para hacer una pausa y disfrutar del paisaje.