Las semillas de calabaza son un pequeño manjar “olvidado”, ya que este poderoso alimento muchas veces es desechado sin saber que se consumen y que tiene un alto aporte nutricional. ¿Cómo consumirlas para aprovechar sus beneficios curativos?

La calabaza es un vegetal accesible, sabroso, versátil y rendidor en el que, además de su pulpa, se pueden aprovechar también sus semillas, que además reportan múltiples virtudes para la salud. Son ricas en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas -las llamadas grasas buenas- fibras, antioxidantes, vitaminas como la E, A y C y minerales (entre ellos, hierro y magnesio).

Consideradas por muchos como un “snack natural“, presentan un potencial para la salud, ya que hay diversos estudios que aseguran que su consumo regular puede marcar una diferencia en la prevención de la caída del cabello y el control de los niveles de azúcar en sangre, entre otros.

Según el sitio especializado Tua Saúde, las semillas de calabaza “pueden consumirse enteras o trituradas, pudiendo ser incorporadas en las ensaladas o en la preparación de algunas comidas”. “También es posible encontrar en algunas tiendas de productos naturales el aceite de semilla de calabaza, el cual también aporta diversos beneficios para la salud”, asegura el portal.

Como se anticipó, gracias a su alto contenido de magnesio, estas semillas son buenas aliadas para el control de la glucosa. De acuerdo a la revista Nutrients y al sitio Healthline, este mineral resulta clave en distintas reacciones químicas del cuerpo, incluyendo el control de los indicadores asociados con la diabetes.

También contiene un porcentaje considerable de fibras, un complemento muy beneficioso para las personas que presentan esta condición de salud. El consejo de Tua Saúde es consumir de 10 a 15 gramos de semillas todos los días durante una semana y el máximo de 30, equivalente a una cucharada.

La mejor forma de prepararlas de manera casera es extraer las semillas de la calabaza, lavarlas y colocarlas en un plato. Tenés que cubrirlas con una tela de malla fina o gasa y dejarlas que se sequen al sol. Una vez que estén secas, las podés consumir.

Otra alternativa es colocarlas en una asadera cubierta con papel de aluminio al horno a un máximo de 75° grados centígrados durante aproximadamente 30 minutos o hasta que estén doradas. También pueden tostarse en una sarténs. Obviamente, así se aprovecharán los nutrientes de mejor manera pero si las querés con un poco más de sabor, podés rociarlas con un poco de aceite de oliva y sal.

Siempre es bueno recordar que podés consultar con un nutricionista que te apuntale en el plan alimenticio. Además, para aprovechar sus beneficios, la ingesta de las semillas de calabaza deberá formar parte del mismo, ya que es mejor pensar en tu salud de manera integral.



Fuente Clarin.com

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