Las arrugas siempre se asociaron con la compresión de la piel, ya sea por gestos repetidos o la presión de la almohada. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials revela que la causa real es el estiramiento de la piel.

Este hallazgo pone en cuestión lo que sabíamos sobre cómo ocurre la formación de las arrugas y abre nuevas puertas en la comprensión del envejecimiento de la piel.

Investigadores de la Universidad de Binghamton descubrieron que, al envejecer, la piel no solo pierde colágeno y elasticidad, sino que también reacciona de manera diferente al ser estirada, lo que provoca las arrugas.

En este estudio, se sometieron muestras de piel humana a tensiones controladas para observar cómo reaccionaba al estiramiento.

Los resultados mostraron que, a medida que envejece, la piel pierde elasticidad y se contrae lateralmente cuando se estira, lo que provoca la aparición de arrugas más profundas.

Este fenómeno, conocido como efecto de Poisson, revela una nueva perspectiva sobre el envejecimiento de la piel.

El estudio también demuestra que las arrugas no aparecen al azar en la piel, sino que siguen patrones específicos determinados por la orientación de las fibras de colágeno.

Las arrugas tienden a formarse en direcciones perpendiculares a la tensión aplicada, lo que explica por qué algunas áreas del rostro, como los ojos y la boca, envejecen de manera diferente.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *