El proyecto se emplaza en Flores, en un lote que incluye una casa histórica en uno de sus extremos, sobre la calle Artigas, la estación Flores del tren Sarmiento en su lado más amplio y un sector urbano degradado sobre la calle Bolivia, que es una “cortada” dado que por ahí pasa el tren.

Estas características conforman un entorno único con problemáticas a escala urbana y edilicia que se tenían que resolver.

El edificio fue diseñado con un sistema modular de tiras longitudinales que responden directamente a la forma alargada del lote. Estas funcionan como un elemento inacabado, capaz de modificarse y adaptarse a las diversas condiciones y usos.

De esta manera, se organizan y contienen todo el programa deportivo: cancha de fútbol 5 y pileta semi-olímpica con todos los servicios requeridos. A su vez, las tiras permiten una transición fluida entre las distintas actividades y establecen conexiones específicas con su entorno.

En relación con el tren, además de crear la nueva estación, las tiras establecen una conexión visual y funcional con el polideportivo, mientras que al mismo tiempo los solados resuelven el borde urbano integrando la estación al proyecto.

Hacia la calle Bolivia, las tiras forman una pista de skate y una plaza seca que revive ese sector urbano del barrio y extiende las actividades deportivas hacia el espacio público.

En relación con la casa histórica, el diseño la integra al conjunto a través de las mismas tiras longitudinales que le pasan por encima, respetando su valor patrimonial, pero destacando lo nuevo, creando un diálogo armónico entre el pasado y el presente.

En conclusión, el proyecto, al integrar el patrimonio histórico, la estación de tren y las actividades deportivas, crea un punto de encuentro que revitaliza el barrio a través del diálogo entre el pasado y lo contemporáneo.

La complejidad del sector urbano en el que debía implantarse el Centro Polideportivo fue uno de los primeros desafíos que los alumnos Ignacio Arias y Vladimir Von Storch debieron enfrentar a la hora de definir el proyecto.

En efecto, los terrenos frente a la Estación Flores, y paralelos al andén del ferrocarril entre las calles Artigas y Bolívar, así como la obligación de rediseñar el acceso al andén y de incluir respetuosamente el edificio histórico existente (hoy, Espacio Cultural Marcó del Pont) fueron condicionantes significativos.

Así, y con plena conciencia del potencial socio-urbano que iba a asumir el complejo edilicio, las decisiones sobre la implantación y la composición se convirtieron en argumentos primeros del proyecto. En esos términos se entiende el carácter apaisado que asume la totalidad y que refleja, metafóricamente, la tensión longitudinal y el efecto de continuidad propias de las vías y los andenes.

La frase “El todo es más que la suma de las partes” aplica perfectamente a la relación planteada entre proyecto y entorno, pero también a aquella que establecen entre si las distintas partes del conjunto. La cubierta es aquí la protagonista: compleja en su fragmentación y a la vez elástica y continua, conquista la jerarquía del “todo” y reconquista el sentido unitario del proyecto.

Por último, y dado que algunas funciones reclamaban resolver constructivamente espacios de grandes luces, cabe destacar la investigación sobre posibles estrategias estructurales y técnicas constructivas, un verdadero valor agregado del proyecto.

Autores. Ignacio Arias y Vladimir Von Storch Materia. Proyecto III – UB Cátedra. Mg. Arq. Rosario Betti Docentes. Emiliano Michelena, Nicolás Oettinger, Laura Monge Navarro, Victoria Falcón, Franco Bisso.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *