
Entre las situaciones paradójicas de la económica argentina de estos días hay una que llama la atención por lo distinto de la historia reciente.
En 2025, el gobierno opera con la prórroga del Presupuesto de 2023 lo que le otorga una elevada discrecionalidad el gasto público, sin embargo los mercados parecen seguir creyendo en que Javier Milei sostendrá a rajatabla su compromiso de mantener equilibradas las cuentas públicas.
En ese sentido domina la idea de que el Presidente actuará como garante del equilibrio fiscal.
Ese grado de confianza en un indicador clave para la economía no se está trasladando a la relación del ministro Luis Caputo y la suba de los dólares libres caracterizada por manto de incertidumbre en torno al futuro de la política cambiara.
En una serie de reportajes el Ministro intentó despejar con éxito escaso la incertidumbre generada en torno al precio del dólar oficial hablando sobre la inminencia del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que implicará el desembolso de US$ 20.000 millones que el gobierno destinará a reducir el pasivo del Banco Central.
En uno de esos diálogos, Caputo omitió confirmar la vigencia del esquema cambiario que rige actualmente basado en que el dólar oficial suba 1% por mes.
Fue esa omisión la base para mover toda la estantería del dólar que tuvo como saldo preocupante que el Banco Central haya tenido que vender a lo largo de marzo US$ 1.156 millones y hasta el final del mes no logró serenar las aguas.
Fue con el dólar blue en $1.325 y la tasa de riesgo país arriba de los 800 puntos cuando apareció la palabra “salvadora” de Kristalina Georgieva diciendo que le parecía “razonable” que la Argentina recibiese un primer desembolso de US$ 8.000 millones.
La palabra de la titular del FMI anunciando la posibilidad de que el 40% del préstamo que acordaría para la Argentina sería desembolsado de una vez y al comienzo del acuerdo fue recibida con albricias en el Ministerio de Economía donde ya habían caído en la cuenta que un nuevo reportaje del Ministro no sería efectivo para apaciguar la incertidumbre de un mercado que sigue demandando dos cosas: dólares y precisiones sobre el régimen cambiario que vendrá.
Desde el gobierno insisten en que no habrá una devaluación pero en el mercado las versiones van desde que ratificarían el 1% de suba del dólar pero ampliando a favor del dólar libre al “blend” (20% de las exportaciones se liquidan por el contado con liquidación) hasta la aplicación del régimen de flotación con un dólar oscilando en una banda con variaciones de 3%.
Esa banda implicaría la unificación cambiaria en un dólar en el que el Banco Central intervendría vendiendo si sube más de 3% y comprando si baja 3%.
Ese sistema que rige algunos países vecinos tiene el riesgo para el gobierno de una suba inicial del tipo de cambio que podría poner en peligro el proceso descendente de la inflación, aunque ya en la incertidumbre y sin devaluación la inflación de marzo estaría más cerca de 3% que el 2,4% que marcó febrero..
La pregunta más escuchada en el encuentro de dirigentes, banqueros, economistas y empresarios por los 25 años de Cipecc resultó:¿aguanta hasta las elecciones?, una forma coloquial de hablar sobre si habrá o no una devaluación antes de octubre.
La respuestas mayoritarias jugaban a favor de la posición del gobierno en el sentido de que no habría que esperar grandes cambios, sin embargo hay datos económicos clave que sacan a la superficie una dinámica comprometedora.
Un extenso y fundamentado trabajo del economista Daniel Marx, un conocedor de la oscilante historia entre la Argentina y el FMI, refleja cómo desde hace meses, hay indicadores de actividad económica que vienen marcando la necesidad de algunos cambios.
Ocho datos relevantes son los siguientes:
-Un supuesto desdoblamiento cambiario (oficial controlado y otro libre) ocasionaría un “riesgo de salto discreto 2-4%” en la inflación mientras que si el esquema resulta de “flotación administrada” el impacto inflacionario inicial podría ser de 4-6% mensual.
-La caída de las reservas brutas del Banco Central al nivel de US$ 27.000 millones con las reservas “netas” bajando a US$ 7.000 millones.
-El Banco Central destinó US$ 3.530 millones para intervenir en el mercado libre del dólar (bajar la brecha con el oficial) entre septiembre de 2024 y marzo de este año.
-La tasa implícita en el mercado futuro del dólar (Rofex) aumentó al 47,6% para fin de abril marcando un proceso de cobertura.
-La liquidez del Banco Central en dólares es de sólo US$ 6.952 millones.
Entre febrero de 2024 y febrero 2025 las exportaciones subieron 25,7% mientras que las importaciones lo hicieron en 55,4%.
Las importaciones de bienes de capital aumentaron 83,6% mientras que las de bienes de consumo lo hicieron en 80,8% y las de automotores un 93,2%.
-El “carry trade” ( ganancia en dólares por colocaciones en pesos) se dio porque el acumulado del rendimiento de la tasa de interés para los depósitos por montos grandes entre septiembre de 2024 y marzo de 2025 fue de 22,6% mientras que el del dólar oficial fue de 12,2% y el de CCL de 12,7%. Diez puntos a favor de la tasa.
La presión cambiaria está a la orden del día. Los US$ 8.000 millones del desembolso inicial del préstamo del FMI ayudaron a moderar las expectativas pero, la clave sigue siendo poder conocer cual será el régimen cambiario que tendrá en los próximos meses la Argentina.