En una de las zonas más tranquilas y arboladas del oeste bonaerense, surgió una propuesta que ya está dando que hablar: Thays Parque Leloir, un polo gastronómico que combina la naturaleza con arquitectura de vanguardia y cocina de autor.

Se trata de un complejo pensado para vivir una experiencia completa, en la que se come bien y se disfruta del aire libre en un entorno natural único del conurbano. El predio, que se despliega entre árboles centenarios y jardines diseñados para caminar y descansar, es perfecto para quienes buscan una escapada diferente sin alejarse demasiado de la ciudad.

Thays Parque Leloir se encuentra en avenida Martín Fierro 3361, en pleno Parque Leloir, partido de Ituzaingó. Ocupa un terreno de 2,5 hectáreas que fue cuidadosamente intervenido para conservar su esencia verde.

Al llegar, lo primero que llama la atención son las construcciones bajas, modernas y aisladas entre sí, que conforman los distintos locales gastronómicos. Cada uno cuenta con su propio deck de madera, mobiliario exterior y terrazas con vista al parque.

Los senderos que conectan los espacios están rodeados de más de 200 árboles, lo que convierte al paseo en un plan ideal para aprovechar los fines de semana de primavera y verano.

Las pasarelas peatonales entre la vegetación y la ambientación del lugar invitan a recorrerlo con calma, disfrutar del silencio y sentarse a comer en un entorno natural difícil de encontrar tan cerca de la Capital.

El predio cuenta con nueve propuestas gastronómicas que cubren todos los momentos del día. Desde cafeterías como Le Pain Quotidien, con su carta de desayuno y meriendas, hasta bares como Patagonia o Temple Bar, pensados para disfrutar de una cerveza artesanal al aire libre con amigos.

Para quienes buscan una opción de una comida más sofisticada, Fabric Sushi y Kansas Grill son dos de las opciones más elegidas por el público, sobre todo para cenar.

Lo interesante de Thays Parque Leloir es que cada propuesta tiene su identidad, pero todas comparten la misma filosofía: buena comida, ambiente, cuidado y contacto con la naturaleza.

A solo 30 minutos de la Ciudad de Buenos Aires, este polo gastronómico se posiciona como una escapada perfecta para los amantes del buen comer y de pasar un rato al aire libre sin tener que hacer kilómetros de más.



Fuente Clarin.com

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