
La Paternal no solo guarda recuerdos de Maradona. En la esquina de Warnes y Raulies hay un bodegón que se volvió leyenda entre vecinos y turistas: Viejo Mundo, un restaurante que conserva el espíritu clásico porteño, con mesas cercanas, mozos de los de antes y platos tan grandes como sabrosos.
La propuesta es clara: comida abundante, atención familiar y precios que no asustan. Pero además, su carta sorprende por la variedad. Desde milanesas para compartir hasta carnes exóticas como yacaré o jabalí, pasando por mariscos frescos y paellas completas. Todo cocinado al estilo casero, sin vueltas.
Viejo Mundo arranca fuerte con clásicos de la parrilla porteña como el bife de chorizo con papas al plomo, la carne al horno con papas y la parrillada criolla para compartir. Pero lo que realmente lo hace especial es su apuesta por lo diferente.
En su menú se destacan platos como el baby de yacaré con salsa de puerros, el jabalí confitado, caracoles al prosciutto, conejo grillado con mostaza y cognac, y hasta rana al ajillo. Además, hay escabeches caseros de ñandú, carpincho, nutria, vizcacha y perdiz. Una experiencia difícil de encontrar en otro bodegón porteño.
La carta también brilla con su propuesta del mar. Entre ellas se encuentran:
Para cerrar, nada mejor que un flan con dulce, budín de pan o tiramisú, acompañados por el trato cálido de un equipo que hace sentir al cliente como en casa. Viejo Mundo no solo alimenta, también abraza.
Este bodegón porteño está ubicado en Warnes 2702, esquina Raulies, en pleno barrio de La Paternal. Abre de martes a domingo, de 11:30 a 0 horas.
Se puede llegar fácilmente en colectivo (líneas 44, 47, 63, 78, 113 y 133) o en tren, bajando en la estación La Paternal del ferrocarril San Martín.