
Adrián Suar decidió vivir en carne propia la reacción de la gente a su última película Mazel Tov, y lo hizo de una forma poco común: apareció por sorpresa en una función en el cine Hoyts DOT.
Su visita recibió de respuesta aplausos, abrazos y una ola de emoción que se apoderó de la sala.
El director y protagonista no quiso perderse el momento. Mientras esperaba el final de la proyección, comentó: “Vinimos al cine para tener la experiencia de ver la película al lado de la gente. Es realmente muy emocionante, esta es la segunda vez que lo hago”.
Lo que parecía ser una simple visita se transformó en una conexión directa con el público. Las cámaras captaron a los espectadores visiblemente conmovidos, algunos con lágrimas en los ojos al salir de la sala.
Es que, aunque Suar es ampliamente reconocido por su trayectoria en la comedia, esta vez sorprendió con una historia cargada de sensibilidad y profundidad.
Uno a uno, los asistentes se acercaron para agradecerle y compartirle sus sensaciones: “Hablaste de mi familia, es mi familia, groso”, “Me hiciste llorar”, “Venía a reírme pero me emocioné”, “Nos hiciste reír, nos hiciste llorar”, “Ganás el Oscar con esto”, fueron solo algunos de los tantos mensajes que le lanzaron con entusiasmo y gratitud.
Muchos destacaron también el valor de encontrarse con el propio Suar al salir de la función: “La sorpresa mayor fue encontrarnos con Adrián Suar a la salida”.
Además, otros de los asistentes le contaron cómo habían asistido con toda su familia, e incluso un grupo de cuatro hermanos, al igual que los protagonistas de la película.
Conmovido por la respuesta, Suar se tomó el tiempo de saludar a todos los presentes. “Tanta emoción es increíble. El cine en el cine y ¡viva el cine argentino!”.
Mazel Tov, escrita por Pablo Solarz y protagonizada por Suar junto a Fernán Mirás, Natalie Pérez y Benjamín Rojas, cuenta además con la participación especial de Rodolfo Ranni, Lorena Vega y un elenco destacado.
La película debutó mundialmente en el Festival de Cine de Málaga y desde su estreno en Argentina se convirtió en un verdadero fenómeno: ya es la película nacional más vista del año, con más de 140.000 espectadores en su primera semana.
La trama de Mazel Tov gira en torno a Darío Roitman (interpretado por Suar), un hombre que vive hace años en Estados Unidos y vuelve a Buenos Aires para asistir a dos eventos familiares: la boda de su hermana y el Bat Mitzvá de su sobrina.
El viaje, que parecía ser una simple visita, se transforma en algo mucho más profundo cuando, horas antes de tomar el avión, Darío recibe la noticia de que su padre ha fallecido. Ese golpe inesperado lo obliga a reencontrarse con sus hermanos, con su hijo y con una historia familiar marcada por distancias, heridas y silencios.
A partir de ese punto, la película se mueve entre el humor y la emoción con naturalidad. Mazel Tov retrata el caos típico de cualquier familia, pero también su capacidad de sanar a través del reencuentro. El duelo, las tradiciones judías y los vínculos que el tiempo ha debilitado, se entrelazan en una historia cercana y sincera.
Es una comedia que no esquiva la tristeza, sino que la integra, y que logra tocar temas universales con una sensibilidad particular. Más que una historia sobre la muerte, es una celebración de la vida compartida, con todo lo que eso implica.