Los volcanes son ventanas naturales al interior de la Tierra donde la lava funciona como un termómetro que revela los secretos de su actividad. Esta temperatura varía, ya que depende de su composición química, su origen y el tipo de erupción.

Las lavas basálticas son más calientes que las riolíticas y estas a su vez superan en temperatura a las de carbonatita. En cuanto al origen, en erupciones marinas, el agua enfría rápidamente la lava y crea formaciones conocidas como almohadas de roca.

En tanto, las lavas efusivas son aquellas que avanzan con lentitud mientras que las explosivas liberan calor de forma violenta, lo que repercute en sus temperaturas.

Entonces, para conocer la temperatura de la lava, un dato que ayuda a prevenir erupciones, hay que tener en cuenta todos estos factores.

A qué temperatura está la lava de un volcán

A qué temperatura está la lava de un volcán. Las lavas basálticas del volcán Kīlauea, en Hawaii, están a 1200 ºC./ Imagen: Servicio Geológico de EE.UU. (USGS). Volcán Kilauea. A qué temperatura está la lava de un volcán. Las lavas basálticas del volcán Kīlauea, en Hawaii, están a 1200 ºC./ Imagen: Servicio Geológico de EE.UU. (USGS). Volcán Kilauea.

Como anticipamos el tipo de lava determina, en parte, su temperatura. Las lavas basálticas, ricas en hierro y magnesio, alcanzan las mayores temperaturas, de unos 1200 ºC.

Su fluidez permite que formen ríos extensos, como los del volcán Kīlauea en Hawaii, donde el magma recorre kilómetros antes de solidificarse.

Las lavas riolíticas, más viscosas y con mayor contenido de sílice, registran temperaturas más bajas que las basálticas, con unos 800 a 1.000 ºC.. Pero se asocian con erupciones explosivas, como la del monte Santa Helena en 1980.

Claro que hay excepciones que desafían la norma. En Tanzania, el volcán Ol Doinyo Lengai emite lavas de carbonatita (es el único volcán conocido que expulsa una lava con base de carbono), una rareza geológica que fluye a apenas 400 °C.

Su aspecto oscuro y poco luminoso contrasta con el brillo anaranjado de las lavas hawaianas. Y para muchos, el Ol Doinyo Lengai es conocido como el único volcán que expulsa lava negra en el mundo.

Tipo de erupciones de los volcanes

El tipo de erupción es otro factor que influye en la temperatura de la lava. Las erupciones efusivas, típicas de volcanes como el Etna en Italia, emiten lavas que avanzan lentamente, lo que permite mediciones precisas con termómetros infrarrojos.

Volcán Vesubio, Italia. Frente a Nápoles. Sus erupciones son explosivas: mucho más peligrosas./ Imagen de Charlotte Gupta en Pixabay.Volcán Vesubio, Italia. Frente a Nápoles. Sus erupciones son explosivas: mucho más peligrosas./ Imagen de Charlotte Gupta en Pixabay.

En cambio, las erupciones explosivas, como la del Vesubio en el año 79 d.C., liberan energía térmica de forma violenta, con flujos piroclásticos que superan los 1.000 °C y arrasan con todo a su paso.

La temperatura también está ligada al origen de la lava porque, a mayor profundidad, el magma soporta presiones extremas que elevan su calor.

Sin embargo, al ascender hacia la superficie, la lava pierde gases y se descomprime, lo que puede modificar su temperatura.

Las erupciones efusivascomo las del volcán Etna, hace que la lava se desplace lentamente.  Imagen del Etna en erupción./ Foto: Guillaume De Pratere en Pixabay,Las erupciones efusivascomo las del volcán Etna, hace que la lava se desplace lentamente. Imagen del Etna en erupción./ Foto: Guillaume De Pratere en Pixabay,

Por ejemplo, en erupciones submarinas, como las de la dorsal mesoatlántica, el agua enfría rápidamente la lava, creando formaciones características como almohadas de roca.

La lava caliente, siempre superior a los 400 ºC, derrite rocas y produce riesgos indirectos. Al entrar en contacto con el agua (ríos, lagos o glaciares) puede provocar explosiones freáticas, lanzando fragmentos incandescentes a cientos de metros. Además, su radiación térmica desencadena incendios forestales.

El mayor riesgo lo representan los flujos piroclásticos, mezclas letales de gases, cenizas y rocas que viajan a más de 100 km/h. Durante la erupción del monte Unzen en Japón (1991), estos flujos, con temperaturas cercanas a los 800 °C, causaron decenas de víctimas.

Monitorear la temperatura de la lava es una herramienta que los científicos usan para predecir erupciones. Satélites como el Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA) miden cambios térmicos en tiempo real, mientras drones equipados con cámaras térmicas sobrevuelan cráteres activos.

Explosión de lava en el cráter  Mokuaweoweo del volcán Mauna Loa, en Hawaii./ EFE. Bruce Omori / Paradise Helicopters.Explosión de lava en el cráter Mokuaweoweo del volcán Mauna Loa, en Hawaii./ EFE. Bruce Omori / Paradise Helicopters.

En Islandia, este enfoque permitió evacuar zonas cercanas al volcán Fagradalsfjall antes de su erupción en 2021.

La historia también ofrece datos. La erupción del Krakatoa, en 1883, liberó tal cantidad de energía térmica que alteró el clima durante años.



Fuente Clarin.com

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