No todos sueñan con nieve cuando piensan en una escapada de invierno. Hay quienes eligen dejar el frío atrás sin salir del país, buscando calorcito natural, caminatas al sol y planes que no incluya esquiar. Para ese público, el invierno es la excusa perfecta para armar la valija, con propuestas tan atrapantes como los clásicos destinos invernales, pero sin escarcha.

El mapa turístico ofrece alternativas encantadoras que mezclan termas, cultura viva y paisajes de sierras. Desde el norte profundo hasta la costa del río Uruguay, hay rincones ideales para quienes buscan desconectarse del ritmo cotidiano, abrigarse apenas y disfrutar de experiencias auténticas sin necesidad de guantes ni gorro.

A poco más de 1.100 kilómetros de Buenos Aires, Termas de Río Hondo es uno de los destinos más buscados por quienes buscan una escapatoria invernal tranquila. Famosa por sus aguas termales ricas en minerales, la ciudad se renueva año tras año con una oferta de spa y tratamientos de salud.

Para quienes disfrutan de otros paseos por la zona, el recorrido por la Costanera del Dique Frontal regala atardeceres dorados, mientras que el Museo del Automóvil sorprende con una colección que incluye piezas históricas del automovilismo argentino.

Además de la relajación, el destino tiene su lado más dinámico con el Motoencuentro Internacional, un evento que reúne a motociclistas de toda América y que se convierte en una verdadera celebración al aire libre en pleno invierno.

Tafí del Valle, en Tucumán, se ubica en un entorno privilegiado dentro de los Valles Calchaquíes, y es ideal para quienes desean unas vacaciones con aire puro, sol radiante y contacto con lo ancestral. En invierno, sus jornadas suelen ser soleadas, lo que permite recorrer la zona sin necesidad de grandes abrigos.

La Quebrada de Los Sosa ofrece senderos entre vegetación serrana y paisajes que cambian de color con cada hora del día. También La Estancia Jesuítica La Banda, declarada Monumento Histórico Nacional, permite asomarse al pasado colonial y recorrer su museo etnográfico.

Desde Tafí también se puede partir hacia Amaicha del Valle, donde vive una de las pocas comunidades originarias reconocidas del país, y hacia la imponente Ciudad Sagrada de Quilmes, donde aún se conservan vestigios de una civilización que resistió la conquista española.

A 330 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Colón es una excelente alternativa para quienes tienen pocos días y quieren un cambio de aire sin ir muy lejos. El acceso por ruta es ágil y, en apenas cuatro horas, se puede pasar de la rutina urbana al relax que ofrecen sus termas, ubicadas en un complejo moderno que permite disfrutar del agua caliente incluso durante la noche.

El entorno natural suma mucho a la experiencia. A pocos kilómetros está el Parque Nacional El Palmar, famoso por su paisaje de palmeras yatay, una especie autóctona que forma un ecosistema único en Sudamérica. Dentro del parque se pueden hacer caminatas, avistaje de aves y paseos fotográficos.

Colón también tiene su lado cultural con sitios como el Molino Forclaz, una antigua estructura agrícola construida por inmigrantes suizos que hoy funciona como museo a cielo abierto. Allí se puede conocer cómo era la vida de campo en Entre Ríos hace más de un siglo y entender la importancia del trabajo agrícola en la región.



Fuente Clarin.com

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