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Aunque muchas veces se asocia al Tantra con algo misterioso o exclusivo para entendidos, el sexo tántrico es una forma distinta de vivir la intimidad. Charles Muir, uno de los grandes referentes de esta disciplina, sostiene que no hay que esperar a “tener ganas” para practicarlo. Al contrario: el deseo puede surgir a partir del encuentro, la entrega y la decisión consciente de conectar desde otro lugar.
Muir es una figura clave en la historia del Tantra moderno. Fundó en 1978 la Source School of Tantra Yoga, una escuela que marcó un antes y un después en la enseñanza de estas prácticas en Estados Unidos. Desde entonces, lleva más de cuatro décadas enseñando cómo revitalizar el deseo, desarmar mitos y transformar el acto sexual en un espacio de conciencia y encuentro profundo.
Charles Muir, uno de los grandes referentes de esta disciplina, sostiene que no hay que esperar a “tener ganas” para practicar tantra. Foto: ilustración Shutterstock.En diálogo con Clarín, señaló que “hasta los orgasmos mediocres generan placer, y eso nos hace creer que ese es el único objetivo”. Seguí leyendo la entrevista con Charles Muir, autor de Tantra. El arte oriental del amor consciente (que fue redistribuido recientemente en Argentina).
Aquí, algunas preguntas y respuestas de Charles Muir, dirigidas a aquellos que quieren empezar a explorar este camino.
Durante dos décadas, Charles compartió su vida personal y profesional con Caroline, quien fue cofundadora de la escuela de Tantra. Hoy, siguen siendo amigos. Foto: gentileza.Una práctica de cinco mil años que utiliza la energía sexual para alcanzar estados superiores de conciencia.
Mayor conexión, placer e intimidad.
Porque alinea y armoniza los centros de energía (chakras) y permite la transmisión, intercambio y circulación de energía entre los compañeros.
Cinco minutos o más, tanto antes como después del acto sexual.
El “punto sagrado” se encuentra en la zona conocida hoy como “punto G”. Foto: ilustración Shutterstock.El “punto sagrado” se encuentra en la zona conocida hoy como “punto G”. Esta área debe ser estimulada durante un tiempo antes de que se active y salga a la superficie. Una vez despierta, esta zona erógena permite que la mujer acceda a su capacidad natural de experimentar orgasmos vaginales casi ilimitados. La estimulación, combinada con técnicas de respiración del yoga tántrico, abre nuevas vías neuronales entre el cuerpo y el cerebro. Esto da lugar a un proceso de “activación vital”: más placer, creatividad y poder, tanto para la mujer como para el hombre que la ama.
Un poco cada día hace una gran diferencia. Además, una o dos veces al mes, la pareja debería apartar tiempo suficiente para crear un “ritual de sanación y despertar” que dura entre una hora y media y dos horas.
Después de tocar todas las demás zonas de los chakras, el chakra sexual debe tocarse de forma ligera, juguetona y consciente, primero por fuera. Recordá que el clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas (el doble que un pene promedio) y potencialmente cientos de miles de nuevas rutas neuronales. Se recomienda al menos diez minutos de estimulación en toda la zona de la abertura vaginal, combinada con estimulación del clítoris.
“Cada vez que el hombre se sienta cerca del orgasmo, debería reducir la velocidad”, dice Muir. Foto: ilustración Shutterstock.Cada vez que el hombre se sienta cerca del orgasmo, debería reducir la velocidad. Luego, hacer una pausa de varios minutos, respirando en sincronía con su pareja usando técnicas del yoga tántrico.
Porque más placer es bueno para la salud y el bienestar emocional de ambos. Estas olas orgásmicas más largas y extendidas alimentan el proceso de despertar espiritual.
Las vocales resuenan con los chakras, así que se pueden probar todas, de forma suave y fuerte. Foto: ilustración Shutterstock.El sonido es la clave. Cualquier sonido fuerte, prolongado o nota sostenida sirve, pero elegir una vocal y pronunciarla en voz alta funciona mejor. Las vocales resuenan con los chakras, así que se pueden probar todas, de forma suave y fuerte.
Hay unas 800 terminaciones nerviosas en un solo pezón, tanto en hombres como en mujeres. Como zona erógena, debe activarse para que se sienta el placer completo. Junto con el resto del pecho/pectorales, están conectados directamente al chakra del corazón y abren a los practicantes a una mayor sensación de amor emocional y placer. Recordá: el placer es un subproducto del Tantra. La unión amorosa es el objetivo.
Casi todos los cuerpos se benefician de un poco de contacto amoroso diario. Este contacto nos abre a un intercambio tántrico más profundo.
“Casi todos los cuerpos se benefician de un poco de contacto amoroso diario”. Foto: ilustración Shutterstock.En las siete zonas de los chakras, tanto en la parte frontal como en la espalda, utilizando cinco modalidades de toque: quietud, caricia en movimiento, rasguño, compresión (apretar, pellizcar y amasar) y percusión (golpecitos y palmadas).
Alternar entre Yin (lento, suave y en áreas pequeñas) y Yang (más rápido, con presión profunda y movimientos amplios) “captura” la atención del cerebro de la pareja, manteniéndola presente y más receptiva.
La intención y la atención ayudan a lograrlo. Los practicantes también aprenden y dominan técnicas energéticas del amor tántrico.
Cinco minutos es el “gancho” y suele ser suficiente para desbloquear energía y pasión, haciendo que puedan ser sentidas. Esto cambia la disposición de las parejas a realizar otras prácticas sexuales. No esperes a tener ganas de ser sexual: hacé una práctica y cambiá cómo te sentís.
“Cinco minutos es el “gancho” y suele ser suficiente para desbloquear energía y pasión”. Foto: ilustración Shutterstock.Todas las prácticas del “Tantra Blanco”, también llamado “Laya Yoga”, que es el abuelo del Hatha Yoga actual (prácticas individuales que combinan estiramiento, técnicas de respiración, concentración y enfoque en los chakras), otorgan al practicante flexibilidad juvenil, vitalidad, creatividad y la habilidad de moverse con gracia de una posición sexual a otra.
Sentados con las piernas cruzadas, frente a frente, tomarse de las manos y bajar la mirada. Ambos deben concentrarse en hacer cada inhalación y exhalación más profunda y lenta, con una retención de aire de unos 5 segundos. Después de unos cinco minutos, abrir los ojos y mirar profundamente a los ojos del otro. Sostener esta “mirada del alma” en silencio durante un minuto y luego decirse palabras de amor.
Seguí leyendo la entrevista completa con Charles Muir, pionero del tantra moderno, acá.