{"id":48880,"date":"2025-08-06T17:07:59","date_gmt":"2025-08-06T20:07:59","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/bukele-y-el-laboratorio-salvadoreno-del-autoritarismo-del-siglo-xxi\/"},"modified":"2025-08-06T17:07:59","modified_gmt":"2025-08-06T20:07:59","slug":"bukele-y-el-laboratorio-salvadoreno-del-autoritarismo-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/bukele-y-el-laboratorio-salvadoreno-del-autoritarismo-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Bukele y el laboratorio salvadore\u00f1o del autoritarismo del siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Bukele-y-el-laboratorio-salvadoreno-del-autoritarismo-del-siglo-XXI.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-0\">\n<p>La aprobaci\u00f3n expr\u00e9s de una reforma constitucional que habilita la reelecci\u00f3n presidencial indefinida en El Salvador marca un punto de no retorno en el desmantelamiento del orden democr\u00e1tico bajo el gobierno inconstitucional de Nayib Bukele. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-1\">\n<p>El mandatario, que lleg\u00f3 al poder en 2019 con una imagen joven y disruptiva y un discurso antisistema, fue reelecto en 2024 gracias a una reinterpretaci\u00f3n arbitraria y contraria a la Constituci\u00f3n. En apenas unos a\u00f1os, ha desplegado una estrategia meticulosa y acelerada de concentraci\u00f3n del poder que culmina ahora con la legalizaci\u00f3n de su aspiraci\u00f3n a perpetuarse indefinidamente en el cargo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-2\">\n<p>El jueves 31 de julio, mientras el pa\u00eds conmemoraba el D\u00eda del Periodista \u2014en un contexto ir\u00f3nicamente marcado por el exilio forzado y la represi\u00f3n contra la prensa independiente\u2014 y en v\u00edsperas de las fiestas patronales de San Salvador (del 1 al 6 de agosto), la Asamblea Legislativa, controlada casi en su totalidad por el oficialismo, aprovechando la distracci\u00f3n por el clima festivo, aprob\u00f3 sin debate una reforma constitucional que reconfigura por completo las reglas del juego democr\u00e1tico. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-3\">\n<p>La reforma permite la reelecci\u00f3n presidencial indefinida, ampl\u00eda el mandato de cinco a seis a\u00f1os, elimina la segunda vuelta electoral y adelanta las elecciones generales de 2029 a 2027, unificando en una sola jornada los comicios presidenciales, legislativos y municipales. El argumento fue la eficiencia electoral; la realidad, un blindaje absoluto del poder presidencial.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-4\">\n<p><em>El laboratorio autoritario<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-5\">\n<p>Bukele fue recibido con entusiasmo en sus inicios: joven, enemigo declarado del bipartidismo corrupto e inepto y experto en el uso de redes sociales. Su est\u00e9tica millennial y su promesa de modernizaci\u00f3n conquistaron a una ciudadan\u00eda cansada del statu quo. Sin embargo, tras esa imagen cuidadosamente construida se escond\u00eda un proyecto de concentraci\u00f3n total del poder. Desde su reelecci\u00f3n en 2024 \u2014facilitada por una Sala de lo Constitucional cooptada en 2021 por el r\u00e9gimen\u2014 ha avanzado decididamente hacia un autoritarismo funcional: mantiene las formas democr\u00e1ticas, pero vac\u00eda su contenido.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-6\">\n<p>La popularidad de Bukele se consolid\u00f3 gracias a una pol\u00edtica de mano dura contra las pandillas, que logr\u00f3 una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de los homicidios \u2014de 51 por cada 100.000 habitantes en 2018 a apenas 1,9 en 2024\u2014, aunque a un costo alt\u00edsimo: m\u00e1s de 85.000 detenciones sin debido proceso, bajo un estado de excepci\u00f3n permanente que se renueva cada tres meses desde 2022. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-7\">\n<p>Diversos organismos de derechos humanos han documentado torturas, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias. La promesa de seguridad ciudadana ha servido como pretexto para institucionalizar un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n que ya no es transitorio, sino parte estructural del sistema. Este modelo cuenta, adem\u00e1s, con el respaldo activo de las fuerzas armadas, a las que el gobierno ha duplicado el presupuesto, cerrado el acceso a los archivos militares y abandonado las investigaciones por cr\u00edmenes de lesa humanidad. El pacto c\u00edvico-militar que sostiene su r\u00e9gimen actualiza f\u00f3rmulas autoritarias del pasado, ahora revestidas de un ropaje moderno y digital.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-8\">\n<p>La represi\u00f3n, lejos de limitarse al combate al crimen, se ha extendido a periodistas, abogados y organizaciones de la sociedad civil. La reciente detenci\u00f3n de la abogada Ruth L\u00f3pez, el cierre forzoso de las oficinas de ONG como Cristosal y la aprobaci\u00f3n de una ley de \u201cagentes extranjeros\u201d \u2014inspirada en la legislaci\u00f3n rusa de 2012\u2014 han instaurado un clima de censura y autocensura propio de los peores cap\u00edtulos del autoritarismo latinoamericano.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-9\">\n<p>Nada de esto resulta sorpresivo. Se trata del desenlace anunciado de una deriva autoritaria iniciada a\u00f1os atr\u00e1s. Ya en 2021 advertimos sobre el peligro de la seducci\u00f3n de la \u201cbukelizaci\u00f3n\u201d de la pol\u00edtica y los riesgos de la \u201ceficracia\u201d: un modelo de liderazgo carism\u00e1tico, digital, hipereficiente en comunicaci\u00f3n, decidido a desmantelar los contrapesos institucionales pero con capacidad de dar resultados en aquellos temas que son prioridad para la poblaci\u00f3n. En solo seis a\u00f1os (2019-2025), Bukele ha logrado lo que a otros aut\u00f3cratas les tom\u00f3 d\u00e9cadas consolidar.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-10\">\n<p>Ese mismo a\u00f1o, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opini\u00f3n Consultiva 28\/21 \u2014emitida a prop\u00f3sito de la pretensi\u00f3n de Evo Morales de postularse a la reelecci\u00f3n indefinida\u2014 y a solicitud del gobierno de Colombia de esa \u00e9poca, advirti\u00f3 con claridad que: 1)  la reelecci\u00f3n presidencial indefinida no constituye un derecho humano aut\u00f3nomo; 2) su prohibici\u00f3n puede ser una restricci\u00f3n leg\u00edtima a los derechos pol\u00edticos, siempre que se ajuste a los principios de legalidad, finalidad leg\u00edtima, idoneidad, necesidad y proporcionalidad; y 3) la reelecci\u00f3n indefinida representa un riesgo grave para la salud del sistema democr\u00e1tico, ya que fomenta la concentraci\u00f3n del poder en la presidencia, reduce la competencia electoral y debilita tanto a la oposici\u00f3n como a las instituciones aut\u00f3nomas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-11\">\n<p><em>Un modelo seductor y peligroso<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-12\">\n<p>La \u201cbukelizaci\u00f3n\u201d encarna una nueva variante del autoritarismo: tecnol\u00f3gicamente sofisticada, envuelta en una ret\u00f3rica de eficiencia y avalada por altos niveles de aprobaci\u00f3n popular. Pero la popularidad \u2014por m\u00e1s alta que sea\u2014 no equivale a legitimidad democr\u00e1tica. El r\u00e9gimen de Bukele carece hoy tanto de legitimidad de origen como de ejercicio: fue reelecto en violaci\u00f3n flagrante de la Constituci\u00f3n, y gobierna sin divisi\u00f3n de poderes. Ambas dimensiones \u2014origen y ejercicio\u2014 son indispensables para que un sistema pol\u00edtico pueda ser considerado democr\u00e1tico, como lo establece con claridad el art\u00edculo 3 de la Carta Democr\u00e1tica Interamericana.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-13\">\n<p>Por ello, no caben eufemismos: el r\u00e9gimen salvadore\u00f1o es, sin matices, autocr\u00e1tico. Y su consolidaci\u00f3n revela una verdad tan inc\u00f3moda como urgente: en el siglo XXI, las democracias no mueren con tanques en las calles, sino en silencio, desde dentro y, como en este caso, entre v\u00edtores. Lo m\u00e1s inquietante no es solo que Bukele haya concentrado todos los resortes del poder, sino que lo haya hecho con el fervoroso respaldo de una ciudadan\u00eda que, harta de la corrupci\u00f3n y la inseguridad del pasado, ha aceptado canjear libertad por orden y resultados. Seg\u00fan Latinobar\u00f3metro 2024, el 62 % de los salvadore\u00f1os dijo no importarle que un gobierno no democr\u00e1tico llegue al poder si resuelve sus problemas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-14\">\n<p>Pero existe un elemento adicional especialmente preocupante. A diferencia de las dictaduras tradicionales de Cuba, Venezuela o Nicaragua, el modelo de Bukele no genera rechazo regional, sino admiraci\u00f3n. Su deriva autoritaria es percibida por varios l\u00edderes de la regi\u00f3n como una f\u00f3rmula \u201cexitosa\u201d y ha recibido el respaldo expl\u00edcito del presidente Donald Trump, quien lo considera un aliado estrat\u00e9gico por su disposici\u00f3n a actuar como carcelero de los migrantes irregulares deportados por su gobierno. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-15\">\n<p>Hasta ahora, Bukele ha sido el \u00fanico mandatario latinoamericano recibido oficialmente en la Casa Blanca durante el segundo mandato de Trump, a invitaci\u00f3n expresa del propio presidente. Adem\u00e1s, el martes 5 de agosto, la Casa Blanca manifest\u00f3 p\u00fablicamente su apoyo a la reforma constitucional aprobada en El Salvador y rechaz\u00f3 las comparaciones entre el gobierno de Bukele y las dictaduras de la regi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-16\">\n<p>Frente a este r\u00e9gimen autoritario con fuerte impronta digital, la regi\u00f3n debe encender con urgencia todas las alarmas. Lo que hoy sucede en El Salvador podr\u00eda anticipar el futuro de otras democracias latinoamericanas si no se act\u00faa con determinaci\u00f3n para defender la divisi\u00f3n de poderes, el Estado de derecho, los derechos humanos y la alternancia en el poder. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-17\">\n<p>Cuidado con la tentaci\u00f3n de la \u201cbukelizaci\u00f3n\u201d y su peligrosa \u201ceficracia\u201d: esa aceptaci\u00f3n creciente \u2014alimentada por la desilusi\u00f3n con los partidos tradicionales, el malestar social y la fatiga democr\u00e1tica\u2014 de que todo puede ser sacrificado, incluso las libertades m\u00e1s esenciales, a cambio de orden y resultados.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-18\">\n<p><em>Daniel Zovatto es polit\u00f3logo. Director y editor de Radar LATAM 360<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/bukele-laboratorio-salvadoreno-autoritarismo-siglo-xxi_0_RGhBOnZExz.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aprobaci\u00f3n expr\u00e9s de una reforma constitucional que habilita la reelecci\u00f3n presidencial indefinida en El Salvador marca un punto de no retorno en el desmantelamiento del orden democr\u00e1tico bajo el gobierno inconstitucional de Nayib Bukele. 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