{"id":47332,"date":"2025-08-02T07:57:57","date_gmt":"2025-08-02T10:57:57","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/instrucciones-para-vivir-en-mexico\/"},"modified":"2025-08-02T07:57:57","modified_gmt":"2025-08-02T10:57:57","slug":"instrucciones-para-vivir-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/instrucciones-para-vivir-en-mexico\/","title":{"rendered":"Instrucciones para vivir en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Instrucciones-para-vivir-en-Mexico.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-0\">\n<p>M\u00e9xico, lindo y querido\u2026 Ac\u00e1 estoy, en la capital del mundo que limita a Estados Unidos y vive entre la belleza de su historia y el miedo al narcotr\u00e1fico. Aqu\u00ed <strong>la vida es milenaria<\/strong> pero los hechos de ahora mismo son de una actualidad fr\u00e1gil, como marcados por los dedos cansados de Dios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-1\">\n<p>Cualquier cosa que ocurre, si es tremenda, a los dos d\u00edas dej\u00f3 de existir porque el mundo (el mundo de aqu\u00ed, sobre todo) se desbarata en seguida para darle paso, ay, a un nuevo lamento, al que siguen otro y otro, como la parte m\u00e1s dif\u00edcil de una espera.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-2\">\n<p>Durante los primeros d\u00edas de este en\u00e9simo viaje a M\u00e9xico, adonde vine por primera vez en 1973, sent\u00ed que todo era como antes excepto los edificios. Los saludos grandilocuentes que se da la gente minutos despu\u00e9s de haberse saludado igualmente, el aire quedo de los bares y de las calles, el sonido perpetuo de una m\u00fasica que parece hecha, de origen, por Chavela Vargas o por Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez\u2026, todo ese sonido te acompa\u00f1a a todas partes.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-3\">\n<p>Hay hombres y mujeres que se refugian del agua que llueve sobre M\u00e9xico como si ya supieran a qu\u00e9 hora, en efecto, toca diluviar. Durante los primeros d\u00edas de mi estancia ac\u00e1, buscando amigos, reencontrando historias que viv\u00ed cuando fui editor, hablando con las mujeres que venden frutas preciosas, charlando con los hombres que no tienen ganas de vivir o est\u00e1n locos por mejorar su vida, me paso los d\u00edas mirando un mundo que no se puede explicar si no se vive.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-4\">\n<p>Las calles, todas las calles, incluso aquellas que son escaparates del mundo, se corresponden, en alg\u00fan l\u00edmite, con lo que se ha visto en las pel\u00edculas de Cuar\u00f3n o en las novelas de Guillermo Arriaga. Hay, en la vida cotidiana de M\u00e9xico, aparte de los enormes edificios, los lujosos autom\u00f3viles y la riqueza que se observa en las mejores avenidas, la sensaci\u00f3n de que, en cualquier momento, puede ocurrir una cat\u00e1strofe, un diluvio,<strong> un desencuentro con la realidad, un robo o una caricia.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-5\">\n<p>No es una ciudad cualquiera, un fiordo n\u00f3rdico en el que sientas que ya pas\u00f3 todo y lo que ocurre es placidez o espera. M\u00e9xico est\u00e1 vivo de muchas maneras, y una de ellas, en la ciudad o en los alrededores, que son M\u00e9xico entero, algo puede suceder que sea casual u obligatorio, porque tiene que ver con la maldad del hombre, es decir, con los narcos, los que se sirven de ellos o los que hacen como que no han visto nada y luego aparecen contritos, antes de la detenci\u00f3n, en los telediarios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-6\">\n<p>Hay obras impresionantes, bell\u00edsimas, carreteras sobre carreteras para que parezca que los coches tienen m\u00e1s casas que los seres humanos, y hay tugurios en los que hacen m\u00fasica, rancheras, hombres y mujeres que se visten de charros para cantar mientras vuelan los autom\u00f3viles. A veces la gente les da estipendios, para que sigan cantando en esos asideros de la vida en los que se refugian, y esa m\u00fasica no es cualquiera: la hubiera interpretado igual Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, a quien yo mismo tarareo cuando paso por cualquiera de estos lugares en los que se mezcla el ritmo con la so\u00f1olencia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-7\">\n<p>En las calles bell\u00edsimas de la zona donde Gabo escribi\u00f3 Cien a\u00f1os de soledad he visto librer\u00edas y casas, y adoquines, que parecen del siglo de Hern\u00e1n Cort\u00e9s. Un hombre me ense\u00f1\u00f3, por cierto, un \u00e1rbol talado hace siglos para celebrar las l\u00e1grimas de aquel pr\u00f3cer que quiso quedarse con M\u00e9xico. Unos hombres que estaban echados en el suelo, mientras yo caminaba entre estas bellezas que resaltan sobre los adoquines, me pidieron limosna y escuch\u00e9 gemir a uno de ellos. Estaba boca abajo como si estuviera esperando la resurrecci\u00f3n o una mano.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-8\">\n<p>Todo este M\u00e9xico que voy mirando tiene sitios que no esperas. Gente apresurada que va a los trabajos y sabe que, en cualquier momento, t\u00fa, que no eres nadie, un reci\u00e9n llegado a la ciudad, puedes ser un peligro de cualquier parte. As\u00ed que te miran de reojo, como si fueras un malvado de las calles, pero luego se dan cuenta de que eres, tan solo, uno que pide que le expliquen por donde se va a la Condesa.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-9\">\n<p>He ido muchas veces por primera vez a M\u00e9xico, porque nunca se termina de llegar a esta ciudad en la que la belleza convive con el pasado de su tristeza o con la enorme alegr\u00eda de su m\u00fasica. La primera vez de todas las veces ven\u00eda a un homenaje al poeta espa\u00f1ol Le\u00f3n Felipe. Era 1973. Este mundo era entonces la zona sagrada de un pa\u00eds sin narcos, donde todo era nuevo, en este caso, para el visitante y empezaba a haber m\u00e1s librer\u00edas que en el mundo entero.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-10\">\n<p>Me pusieron a vivir en un hotel bell\u00edsimo en una de las veredas de Chapultepec, y all\u00ed conoc\u00ed a Octavio Paz y a Carlos Fuentes. Vi a Juan Rulfo burl\u00e1ndose de los artistas pedantes a los que vio en el aeropuerto cuando \u00e9l fue a dar la bienvenida a los republicanos espa\u00f1oles que iban al homenaje a aquel escritor que significaba la historia rota de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-11\">\n<p>Ah\u00ed sent\u00ed, entre otros rumores de la vida, la enorme alegr\u00eda mexicana, su deseo de agradar al visitante. Estaba, y era el primero de los anfitriones, Alejandro Finisterre, un espa\u00f1ol exiliado que no s\u00f3lo invent\u00f3 el futbol\u00edn, sino que, adem\u00e1s, fue el albacea del poeta al que se homenajeaba.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-12\">\n<p>Era tan generoso Finisterre que todo lo pag\u00f3 de su bolsillo, o al menos parec\u00eda que \u00e9l lo pod\u00eda todo, con tal de agradar a los espa\u00f1oles del interior que iban a encontrarse con sus paisanos transterrados. M\u00e9xico les hab\u00eda abiertos las puertas, y en aquel momento, en 1973, los acog\u00eda para que se abrazaran con los que hab\u00edan venido al exilio que era un modo de destierro y que termin\u00f3 siendo una patria para siempre.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-13\">\n<p>Pas\u00e9 aqu\u00ed unos d\u00edas deslumbradores, lleno de nombres propios y de paseos en el bosque de Chapultepec, al que ahora voy a ir de nuevo como si M\u00e9xico me estuviera esperando all\u00ed, sus flores, sus olores, sus comidas al aire libre, su estupor y su alegr\u00eda. Ya no hay nadie, o muy pocos, de los de entonces, ni M\u00e9xico es enteramente el que fue en aquellos d\u00edas de mi primer viaje. Pero hay algo especial, inenarrable, en el seno noble de este pa\u00eds que ahora tiene al norte de Trump agobiando a sus emigrantes y a su vida cotidiana, desfigurando el coraz\u00f3n de su esperanza. Es un pa\u00eds de poes\u00eda y libros, de nombres propios y de seres an\u00f3nimos que te saludan por la calle porque sienten que quiz\u00e1 eres tambi\u00e9n de los que, como ellos, buscan cobijo contra el mal que ellos padecen.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-14\">\n<p>Todas las ma\u00f1anas de este nuevo tiempo en M\u00e9xico he ido a buscar frutas a una de las calles que est\u00e1n cerca de donde estudio para saber m\u00e1s de Gabo o de la vida. Algo s\u00e9 de estos conocimientos: Gabo no escribi\u00f3 tanto de M\u00e9xico, no est\u00e1 en sus libros, como si lo estuviera estudiando toda la vida.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-15\">\n<p>O quiz\u00e1 me equivoco y fue tan sabio Gabo que incluso Cien a\u00f1os de soledad, que escribi\u00f3 aqu\u00ed, donde estoy ahora, es puro M\u00e9xico contado por un so\u00f1ador que se volvi\u00f3 del mar para escribir, en una casa que ahora se llama Casa Gabo, una historia que es la del mundo y tambi\u00e9n la del M\u00e9xico que miro todas las ma\u00f1anas cuando esta mujer cuyo hijo est\u00e1 grave en el hospital me regala un mango para que no me vaya tan p\u00e1lido o descuidado\u2026<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-16\">\n<p>Una vez que vine a M\u00e9xico y sent\u00ed que no entend\u00eda nada, que todo se deb\u00eda explicar en un libro f\u00e1cil para extranjeros, le dije a Sealtiel Alatriste, escritor, editor, que ser\u00eda bueno que \u00e9l encargara un libro que lo explicara todo y que se titulara Instrucciones para vivir en M\u00e9xico. \u00c9l solt\u00f3 una carcajada y esta admonici\u00f3n: <em>\u201c\u00a1Ya existe! Se titula justamente as\u00ed, Instrucciones para vivir en M\u00e9xico, y lo escribi\u00f3 hace a\u00f1os Jorge de Ibarg\u00fcengoitia\u201d.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-17\">\n<p>Lo compr\u00e9 muchas veces. Ahora viaja conmigo para ense\u00f1arme M\u00e9xico, el amor a M\u00e9xico. <\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/instrucciones-vivir-mexico_0_kQSgxpZKeE.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico, lindo y querido\u2026 Ac\u00e1 estoy, en la capital del mundo que limita a Estados Unidos y vive entre la belleza de su historia y el miedo al narcotr\u00e1fico. Aqu\u00ed la vida es milenaria pero los hechos de ahora mismo son de una actualidad fr\u00e1gil, como marcados por los dedos cansados de Dios. 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