{"id":39878,"date":"2025-07-06T09:01:56","date_gmt":"2025-07-06T12:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/pros-y-contras-de-contagiarse-la-rabia-de-osvaldo-lamborghini\/"},"modified":"2025-07-06T09:01:56","modified_gmt":"2025-07-06T12:01:56","slug":"pros-y-contras-de-contagiarse-la-rabia-de-osvaldo-lamborghini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/pros-y-contras-de-contagiarse-la-rabia-de-osvaldo-lamborghini\/","title":{"rendered":"Pros y contras de contagiarse la rabia de Osvaldo Lamborghini"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pros-y-contras-de-contagiarse-la-rabia-de-Osvaldo-Lamborghini.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"element-body-0\">\n<p>En julio de 1974, en el Taller de los Hermanos Cedr\u00f3n,<strong> Osvaldo Lamborghini<\/strong> entiende \u2013o cree entender\u2013 lo que Oscar Masotta acaba de comentar ante una multitud: que su libro <em>El fiord<\/em> es \u201cel mejor texto de la literatura mundial\u201d. En enero de 1981, en Pringles, Lamborghini le hace arrastrar a Arturo Carrera por su pompeyana casa de anta\u00f1o, un imponente escritorio que perteneci\u00f3 a su abuelo. Lo lleva de una habitaci\u00f3n a otra, con una m\u00e1quina de escribir a bordo.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-1\">\n<p>Entre 1978 y 1980, firma cartas con membrete de la autodenominada Escuela Freudiana de Mar del Plata. En enero de 1979 departe sobre la pinotea de la exquisita Librer\u00eda Finnegan\u2019s \u2013ubicada en Santa Fe 2733\u2013 ante el selecto p\u00fablico de Juana Karasic, Jos\u00e9 Luis Mangieri, Roberto Raschella y Hugo Savino. Permanece hasta altas horas de la madrugada para, al d\u00eda siguiente, volver a abrir \u00e9l mismo el local. Por todas las p\u00e1ginas de la biograf\u00eda de <strong>Ricardo Strafacce<\/strong>, Lamborghini bambolea su intransigente prosapia osv\u00e1ldica. En todos los lugares del tiempo en los que se posa la vista, irrepetibles y \u00fanicas, hay lamborghineadas. Ante la acusaci\u00f3n de ser un \u201cs\u00e1dico de pacotilla\u201d, Vespasiana, la gata de Paula Wajsman, es lanzada al vac\u00edo desde un piso 8.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-2\">\n<p>\u201cEs mejor no conocerlos. A m\u00ed me hubiera gustado no conocerlo a Osvaldo y haberme encontrado con la obra. Es mejor para trabajarlo. Me dar\u00eda una ventaja. Es interesante eso, tiene otro inter\u00e9s. Te pod\u00e9s distanciar m\u00e1s. Pod\u00e9s ser m\u00e1s impune, m\u00e1s naif. Y en otros al rev\u00e9s, porque los que lo conocieron son m\u00e1s naif que los que no, \u00bfno?\u201d. Quien habla as\u00ed es Tamara Kamenszain, en una entrevista de 2009. Y quien, a prop\u00f3sito de la biograf\u00eda, ya en aquel entonces a\u00f1ad\u00eda: \u201cHay muchos cad\u00e1veres de Osvaldo. Mejor que pensarlo como una pelea por el cad\u00e1ver, que Osvaldo daba para eso\u2026 Por eso lo que hizo Strafacce, qu\u00e9 fant\u00e1stico que haya podido hacer eso con semejante personaje. Y finalmente no lo canoniza\u2026\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-3\">\n<p>Le\u00edda en 2008, la biograf\u00eda se revel\u00f3 r\u00e1pidamente como la arqueolog\u00eda de una escena \u2013una intriga\u2013 que, narrada cuadro por cuadro, en c\u00e1mara lenta, repon\u00eda los detalles de una interna crucial acontecida en el coraz\u00f3n de los a\u00f1os 70, y que hab\u00eda sacudido al ala dura de la literatura argentina. Le\u00edda en 2025, una suerte de efecto Pierre Menard \u2013por mero transcurso del tiempo\u2013 modifica <strong>la biograf\u00eda de Strafacce<\/strong>. Algunos personajes no tan reconocibles entonces se revelan ahora como protagonistas claves, con el aura de los personajes m\u00edticos: Hanna Muck, Diana Bilmezzi, Vilma Marzoa, Tina Serrano y Marcelo Uzal. Y all\u00ed, cruzado entre todos esos nombres, el del almirante Massera, en una nota al pie de esta nueva edici\u00f3n que seguramente \u2013efectos a lo Pierre Menard\u2013 m\u00e1s comentarios generar\u00e1.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-4\">\n<p>Recluido entre las trampas del imaginario que \u00e9l mismo urd\u00eda para s\u00ed; o entre collages de fotos \u201cclase B\u201d e iconoclastas dibujos pop; hundido en un t\u00fanel de sexualidad dist\u00f3pica, <strong>Lamborghini <\/strong>es tambi\u00e9n un sujeto atrapado en las redes de su laberinto. Presa parad\u00f3jica y c\u00f3mplice de un preciosismo de lo abyecto y de ilusorios juegos de lenguaje. As\u00ed, cree o propaga promesas de inexistentes viajes a M\u00e9xico, de empleos en multinacionales de la publicidad (y no tan multinacionales tambi\u00e9n). O de suntuosas publicaciones con contratos en d\u00f3lares que, ir\u00f3nicamente, en EEUU. s\u00ed se le cumplen.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-5\">\n<p>En la biograf\u00eda puede leerse una suerte de estructura familiar, hecha de amistades y de afectos. Una suerte de estructura jer\u00e1rquica. As\u00ed, se puede hacer una gradaci\u00f3n entre quienes, paulatinamente, van pasando al desenga\u00f1o (curados de lo lamborgh\u00edneo). En el extremo m\u00e1s bajo de la cadena est\u00e1n quienes no se deslamborghinizan nunca. Lo m\u00e1s curioso es que el eslab\u00f3n m\u00e1s bajo puede ser tambi\u00e9n \u2013desde cierto madamebovarismo de lo maldito\u2013 la jerarqu\u00eda m\u00e1s alta de la cadena. Aunque existi\u00f3 un extremo en el que no se quiso quedar, <strong>Osvaldo Lamborghini <\/strong>urdi\u00f3 y conoci\u00f3 todos los tramos de la cadena.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-6\">\n<p>Hay un relato que nunca suele citarse y que obra en di\u00e1logo con la biograf\u00eda. Lo protagoniza un perro negro y fue, naturalmente, escrito por <strong>C\u00e9sar Aira<\/strong>. Es sobre un perro que va transmitiendo su rabia. Existe el instintivo temor de ser alcanzado por esa rabia que se propaga. Lo m\u00e1s literario es que la rabia no se contagia por contacto, sino a distancia. No es dif\u00edcil ver a qui\u00e9nes contagi\u00f3 o roz\u00f3 la rabia de Lamborghini. Eso es legible en una cierta manera de volverse intransigente y radical: ante todos los protocolos del mundo. No es dif\u00edcil detectar a los festejantes falsos de esa intransigencia. Cada cual lleva la marca de Lamborghini como puede.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-7\">\n<p>\u00bfEs realmente Lamborghini nuestro Saint Genet: dramaturgo y m\u00e1rtir? \u00bfPor qu\u00e9 Lamborghini \u201cse exili\u00f3\u201d en los 80? En otro lugar, Germ\u00e1n Garc\u00eda \u2013antiguo compa\u00f1ero suyo en los a\u00f1os de <em>Literal<\/em>\u2013, y luego de una apacible conversaci\u00f3n sobre el paso del tiempo en la literatura, pelea bruscamente con \u00e9l. Uno queda con una mano enyesada. El otro, a la deriva, y sin la \u00faltima amistad que, supon\u00eda, le quedaba. Es 30 de noviembre de 1981 y est\u00e1 en Barcelona. No ser\u00eda la \u00faltima vez que se ver\u00edan. Unos cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, luego de un viaje m\u00e1s a la Argentina \u2013internaci\u00f3n de por medio, el 14 de julio de 1982 en el Hospital Argerich\u2013, <strong>Lamborghini <\/strong>morir\u00eda en Barcelona. Sentado sobre su propia cama, en la trasnoche del 17 de noviembre de 1985: imaginando-escribiendo-recordando-recortando-dibujando, en una de las escenas transatl\u00e1nticas m\u00e1s radicales de la literatura argentina.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-8\">\n<p>Hay una foto de 1967, en Don Torcuato, en el patio de la casa del matrimonio de Lamborghini con Pierangela Taborelli. Piera est\u00e1 sentada sobre Osvaldo con un mate en la mano. A su lado est\u00e1 su hija Elvira, de unos cuatro a\u00f1os. Raleadas espigas de pasto envuelven un cuadro de familia. Los tres sonr\u00eden felices. Si es verdad que un instante cualquiera puede ser m\u00e1s intenso y profundo que el mar, el instante de las dos biograf\u00edas de Strafacce puede ser ese. Hay un momento en que un hombre no elige, para siempre, la felicidad.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-9\">\n<p>Lamborghini tiene el <em>borg <\/em>de Borges. No s\u00e9 de un elogio mayor.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"element-body-10\">\n<p><em>Osvaldo Lamborghini, una biograf\u00eda<\/em>. Ricardo Strafacce. Blatt y R\u00edos, 880 p\u00e1gs.<\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/revista-n\/pros-contras-contagiarse-rabia-osvaldo-lamborghini_0_DGUSCAulEX.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En julio de 1974, en el Taller de los Hermanos Cedr\u00f3n, Osvaldo Lamborghini entiende \u2013o cree entender\u2013 lo que Oscar Masotta acaba de comentar ante una multitud: que su libro El fiord es \u201cel mejor texto de la literatura mundial\u201d. 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