{"id":32800,"date":"2025-06-11T07:18:36","date_gmt":"2025-06-11T10:18:36","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/un-oasis-para-la-clase-trabajadora\/"},"modified":"2025-06-11T07:18:36","modified_gmt":"2025-06-11T10:18:36","slug":"un-oasis-para-la-clase-trabajadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/un-oasis-para-la-clase-trabajadora\/","title":{"rendered":"Un Oasis para la clase trabajadora"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-0\">\n<p>Oasis siempre ha sido un oscuro objeto de deseo para la cr\u00edtica musical. La banda de los hermanos <strong>Noel y Liam Gallagher<\/strong>, nacida a inicios de los 90 en Manchester, Inglaterra, puso al cr\u00edtico frente a una disyuntiva nueva, tal vez la primera crisis posmoderna del rock: \u00bfc\u00f3mo debe ponderarse la m\u00fasica de Oasis, una obra sin ilusi\u00f3n de originalidad o riesgo, que no impuls\u00f3 la historia del g\u00e9nero pero que la conten\u00eda entera, y que con esa pirueta pudo encabezar el \u00faltimo gran cap\u00edtulo de la historia del rock &amp; roll como fuerza popular joven?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-1\">\n<p>Por mucho tiempo, la cr\u00edtica opt\u00f3 simplemente por desde\u00f1ar a <strong>Oasis <\/strong>y dejar que la prensa sensacionalista haga el resto con las desventuras autoincriminatorias de los hermanos Gallagher. Al principio fue por omisi\u00f3n y contraste: toda la literatura se volc\u00f3 por <strong>el fervor nihilista de Nirvana y el grunge, los laberintos neur\u00f3ticos de Radiohead, o por el escepticismo a veces melanc\u00f3lico y a veces sarc\u00e1stico de Blur y Pulp, los preferidos del britpop<\/strong>. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-2\">\n<p>Mientras tanto el vilipendiado <strong>Oasis <\/strong>inundaba charts y llenaba estadios, tocaba la fibra rockera de un p\u00fablico que no sab\u00eda que se pod\u00eda a\u00f1orar un pasado que no se hab\u00eda vivido: tres d\u00e9cadas de historia pop de la que sus canciones eran un resumen austero pero esencial. Poderoso y celebratorio. Al final, la cr\u00edtica se dio por triunfadora ante la evidencia: la m\u00fasica de Oasis se hizo previsible y desencantada, ampulosa pero intrascendente. El colapso seguido de separaci\u00f3n en 2009 marc\u00f3 un impasse que se extiende hasta la todav\u00eda no efectivizada gira de reuni\u00f3n 2025, que los traer\u00e1 a Buenos Aires en noviembre.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-3\">\n<p>En su an\u00e1lisis de los or\u00edgenes del grupo para la serie 33 y 1\/3, el periodista y escritor Alex Niven asume esta cuesti\u00f3n y levanta la l\u00e1pida con que la cr\u00edtica clausur\u00f3 la obra de <strong>Oasis<\/strong>. Niven, que ense\u00f1a literatura en Newcastle (ciudad importante en la mitolog\u00eda del grupo) y colabora con <em>The Guardian<\/em> y <em>Pitchfork<\/em>, no exonera a cr\u00edticos ni m\u00fasicos por el divorcio y especula sobre las razones del auge y la ca\u00edda de Oasis m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente art\u00edstico. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-4\">\n<p>Niven localiza y contextualiza a <strong>Oasis <\/strong>para mensurar el peso de su huella en la cultura brit\u00e1nica, que ser\u00eda refrendada diez a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n original del texto, cuando Oasis agot\u00f3 en pocas horas los tickets de su gigantesco tour de regreso. Y tambi\u00e9n se arremanga para desenterrar el esqueleto musical de aquel quinteto desangelado de chicos marcados a fuego por la pauperizaci\u00f3n colectiva y la cancelaci\u00f3n del futuro del ciclo thatcherista. En ese camino, Niven ofrece claves de lectura para averiguar el amplio impacto de Oasis en la Argentina menemista, su eco en bandas como Viejas Locas, la inteligibilidad de su nervio rebelde y ch\u00facaro pese a las barreras idiom\u00e1ticas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-5\">\n<p>Niven no es un devoto de los Gallagher y lo deja claro tanto como puede, y quiz\u00e1s por eso sus observaciones sean tan interesantes. Elige trabajar sobre el \u00e1lbum debut <strong><em>Definitely Maybe<\/em><\/strong> (1994) porque es el \u00fanico que considera realmente bueno. Y casi todas sus defensas del grupo se afirman en la carencia como virtud. Por ejemplo, cuando dice que la solidez de Oasis es producto de \u201cun conglomerado sonoro de personalidades musicales cien por ciento comunes\u201d y que el despido del tosco baterista Tony McCarroll profesionaliz\u00f3 y a la vez destruy\u00f3 la identidad sonora del grupo. O cuando afirma que la musicalidad simple y la l\u00edrica elemental de Oasis los convirti\u00f3 \u201cen la expresi\u00f3n creativa m\u00e1s profunda de su \u00e9poca\u201d. Todo esto merece explicaciones y argumentaciones, que el autor ofrece con asertividad did\u00e1ctica. No resigna lo simple a lo sencillo, ni lo elemental a lo vacuo. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-6\">\n<p>En la arquitectura interna de las canciones encuentra la econom\u00eda erudita de un escucha perspicaz como <strong>Noel Gallagher<\/strong>, un joven que absorbi\u00f3 discograf\u00edas enteras antes de convertirse en el compositor y guitarrista conciso y emotivo que cita a Marc Bolan y Neil Young con cara de p\u00f3ker, y que iza la bandera de Burt Bacharach en medio del ruido del reviente. Y en la masa abrasadora de un audio aplastante, Niven descifra las herencias y logros menos evidentes de Oasis: su condensaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n del rock desde Chuck Berry y la pared de sonido de Phil Spector hasta el \u201cfin de la historia de la m\u00fasica de guitarras\u201d de My Bloody Valentine, sus compa\u00f1eros en la discogr\u00e1fica Creation.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-7\">\n<p>Aunque localizado, el an\u00e1lisis de Niven sobre la imaginer\u00eda y la narrativa del primer LP de <strong>Oasis <\/strong>tiene una potente resonancia actual. El autor pide considerar con detenimiento las condiciones en que los hermanos Gallagher crearon sus primeras canciones. En principio Manchester, \u201cel coraz\u00f3n de la industria y la cultura de la clase trabajadora\u201d: la ciudad de Engels y Morrissey, de la inmigraci\u00f3n irlandesa masiva de la que los Gallagher son descendientes, y a que fines de los \u201880 es un p\u00e1ramo de elefantes blancos. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-8\">\n<p>El inicio de todo, dice Niven, es la prescindibilidad de la fuerza laboral de los j\u00f3venes y las colas para cobrar el fondo de desempleo, una imagen que propone como portada alternativa para el disco. En esa escena, que se reitera en otras obras de la \u00e9poca como la emblem\u00e1tica <em>Trainspotting <\/em>(1996), Niven halla la brillantez paradojal de<strong><em> Definitely Maybe<\/em><\/strong>: un disco que habla de victorias y sue\u00f1os grandiosos sobre ser estrella de rock y alcanzar los cielos a velocidad supers\u00f3nica desde las privaciones pedestres de chicos sin dinero ni ocupaci\u00f3n. Una apropiaci\u00f3n invertida, dice Niven, del discurso thatcherista del merit\u00f3crata que todo lo puede alcanzar con la voluntad y el empe\u00f1o.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-9\">\n<p>Con lucidez, Niven se\u00f1ala a &#8220;Cigarettes &amp; Alcohol&#8221;, uno de los hits del \u00e1lbum, como \u201cel mayor himno consagrado al seguro de desempleo\u201d y \u201cuna de las declaraciones sonoras m\u00e1s gloriosas de <strong>Oasis<\/strong>\u201d. Antecedida en el tracklist por la furiosa &#8220;Bring It On Down&#8221;, &#8220;Cigarettes &amp; Alcohol&#8221; es lumpen y b\u00e1quica. Es un pastiche de blues con el riff de &#8220;Get It On&#8221;, cl\u00e1sico glam de T. Rex. Y tambi\u00e9n un experimento de acoples y ruido blanco hecho en complicidad con el ingeniero Owen Morris. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-10\">\n<p>En cuanto la separemos de las acusaciones de plagio, dice el autor, veremos que la canci\u00f3n es \u201cuna reducci\u00f3n radical\u201d de la tradici\u00f3n de rock a la vez rebelde, festivo y popular de bandas como The Rolling Stones. \u201cLa s\u00edntesis es tan brutal que casi parece una abstracci\u00f3n posmoderna y post-rock de dicha tradici\u00f3n\u201d, arriesga el autor. En estas convergencias entre ser escucha y a la vez creador protagonista, <strong>Oasis <\/strong>encontr\u00f3 un nosotros que el rock &amp; roll no ten\u00eda, probablemente, desde los \u201870. Una pulsi\u00f3n colectiva que hizo pasar una tragedia social por un triunfo y los convirti\u00f3 en h\u00e9roes de una juventud con la que compart\u00eda sue\u00f1os y pesadillas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-11\">\n<p>Esta comuni\u00f3n idealista qued\u00f3 deshecha ya en <em>What\u2019s The Story (Morning Glory)?<\/em> (1995), seg\u00fan Niven. Para el autor, el disco m\u00e1s exitoso de <strong>Oasis <\/strong>conserva buenos momentos, pero marca un desacople que hace caer toda la narrativa del grupo. La l\u00edrica de triunfo pese al desamparo deja de funcionar si quienes cantan ya son millonarios y se dejan ver en c\u00f3cteles con el laborismo neoliberal de Tony Blair. Las canciones dejaron de transmitir verdades sobre la experiencia de ser un joven de clase trabajadora y empezaron a sonar ego\u00edstas e inveros\u00edmiles. En esta lectura, la melanc\u00f3lica &#8220;Slide Away&#8221; cierra el \u00e1lbum como un \u201cpaneg\u00edrico final y tard\u00edo\u201d sobre lo mejor del rock, que inevitable se va. Tambi\u00e9n as\u00ed, asegura Niven, \u201cpodr\u00eda describirse todo el proyecto musical de Oasis\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-12\">\n<p><em>Oasis. Definitely Maybe<\/em>, Alex Niven. Dobra Robota + Walden, 180 p\u00e1gs.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-4306f4f9-0 bAPCpp\">\n<div class=\"inner-card-m\">\n<div class=\"related-content\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Brian Eno, viajero extraviado<\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"340\" height=\"340\" \/><img alt=\"Brian Eno, viajero extraviado\" loading=\"lazy\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"1\" style=\"color:transparent\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Un-Oasis-para-la-clase-trabajadora.jpg\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"sc-4306f4f9-0 bAPCpp\">\n<div class=\"inner-card-m\">\n<div class=\"related-content\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Simon Reynolds: &#8220;Por ahora, la Inteligencia Artificial solo imita cosas preexistentes, no es muy interesante&#8221;<br \/>\n<\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"340\" height=\"340\" \/><img alt=\"Simon Reynolds: &quot;Por ahora, la Inteligencia Artificial solo imita cosas preexistentes, no es muy interesante&quot;&#10;\" loading=\"lazy\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"1\" style=\"color:transparent\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/1749637116_596_Un-Oasis-para-la-clase-trabajadora.jpg\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/revista-n\/oasis-clase-trabajadora_0_NBp6ilO6MU.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oasis siempre ha sido un oscuro objeto de deseo para la cr\u00edtica musical. 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