{"id":32136,"date":"2025-06-09T08:13:31","date_gmt":"2025-06-09T11:13:31","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/un-pornografo-del-poder-y-los-gajes-del-hombre-politico\/"},"modified":"2025-06-09T08:13:31","modified_gmt":"2025-06-09T11:13:31","slug":"un-pornografo-del-poder-y-los-gajes-del-hombre-politico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/un-pornografo-del-poder-y-los-gajes-del-hombre-politico\/","title":{"rendered":"Un porn\u00f3grafo del poder y los gajes del hombre pol\u00edtico"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-0\">\n<p>\u00c9l conoce el sentido supremo del poder: disfrutarlo en secreto, utilizarlo con moderaci\u00f3n\u201d, dice <strong>Stefan Zweig<\/strong> al promediar estas p\u00e1ginas acerca de un hombre de entretelones, paradigma de monje negro con facetas coloridas. Fue del barro a las cortes, de la seca a la Meca, traqueteando o volando, seg\u00fan se acomodaran los vientos. Un gato de siete vidas que en cada abismo encontr\u00f3 recursos: <strong>Joseph Fouch\u00e9<\/strong>, el malquerido por antonomasia, merec\u00eda el fulgor literario de un retratista experto que, adem\u00e1s, supo sintonizar en \u00e9l algo universal.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-1\">\n<p>Las semblanzas del narrador austr\u00edaco son conocidas y muchas; se ocup\u00f3 de Mar\u00eda Antonieta, Am\u00e9rico Vespucio, Magallanes, Calvino, Casanova; de sus colegas Tolstoi, Balzac, Stendhal, Dostoievski, Dickens; de poetas como H\u00f6lderlin, Whitman, Rilke, Verlaine; de inclasificables como Nietzsche o Cicer\u00f3n\u2026 Esta vez, sin embargo, sobrevuela el texto algo novedoso en su escritura; una suerte de fascinaci\u00f3n personal. Por ejemplo, la crueldad delicada al describir a su protagonista: \u201cNo es de agradable presencia, ni mucho menos: cuerpo seco, casi espectralmente esmirriado; cara de huesos finos y l\u00edneas picudas; afilada la nariz; afilada y estrecha tambi\u00e9n la boca, siempre cerrada; ojos fr\u00edos de pez\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-2\">\n<p>Se dir\u00eda que el personaje fue hecho a medida de una novela: \u201cHabr\u00eda que esforzarse \u2013estima el autor vien\u00e9s\u2013 para imaginar que un mismo hombre, con la misma piel y el mismo pelo, era profesor de curas en 1790, saqueador de iglesias en 1792, comunista en 1793 y millonario cinco a\u00f1os despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-3\">\n<p>Entre la mayor\u00eda de cl\u00e1sicos hist\u00f3ricos que integran la obra de <strong>Zweig<\/strong>, Fouch\u00e9 se cuela mezclado en la minor\u00eda de los raros, los \u201calternativos\u201d. Y tiene otros encantos: no lo respalda la rigidez del bronce, es un p\u00e9rfido infrecuente en el centro de la escena. Un maldito sin brillo, que goza el poder, pero neg\u00e1ndose espartanamente el regocijo de la exhibici\u00f3n. Es el conspirador sombr\u00edo, de escritorio, con vocaci\u00f3n mon\u00e1stica. Sus armas habituales son los secretos y debilidades ajenas; asuntos turbios que afila en pasillos y rincones.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-4\">\n<p>A la luz de Zweig, vemos en este <strong>Fouch\u00e9 <\/strong>a una suerte de porn\u00f3grafo del poder: alguien que lo desea por s\u00ed mismo, no embebido de causas, sentimientos, veleidades \u00e9picas, pertenencias, principios; no como instrumento o puente a algo, sino como objetivo en s\u00ed. Esto puede resonarnos bastante habitual en la pol\u00edtica de nuestro siglo, pero no lo era tanto entre los jacobinos del grupo en el que \u00e9l surge, cuya participaci\u00f3n pretend\u00eda ser asamblearia, esencialmente colectiva.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-5\">\n<p>En direcci\u00f3n inversa, a aquel \u201ctrabajo en equipo\u201d revolucionario, la verticalidad arbitraria que le imprime Fouch\u00e9 a las fuerzas del Estado \u2013cada vez que accede a manejarlo, en la intermitencia de su trayectoria\u2013 no responde al sector pol\u00edtico que deber\u00eda o dice estar sirviendo. Su prioridad siempre es \u00e9l mismo: en su estrategia son \u00e9l y el universo. No le interesa el cambio de sentido que lo rodea; lo entiende muy menor frente a sus intereses individuales. Esa sospecha de tantos \u2013que este libro explota\u2013 ensombrece especialmente su reputaci\u00f3n. Lo hace distinto, de menor calidad que <strong>un Robespierre o un Napole\u00f3n<\/strong>. Invariablemente, su gesti\u00f3n es funcional al bando ganador en cada vuelta y revuelta del hist\u00f3rico proceso franc\u00e9s; no en vano pasa de docente a quemador de iglesias, de jacobino a mendigo y luego a duque.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-6\">\n<p>Capaz de fingir adhesi\u00f3n a objetivos y operadores exactamente opuestos a escondidas, \u00e1gil para el salto en garrocha p\u00fablico o privado, <strong>el maquiav\u00e9lico franc\u00e9s<\/strong> pasar\u00eda desapercibido hoy d\u00eda con esas tramoyas, pero sus contempor\u00e1neos y pares consideraban que hab\u00eda ido demasiado lejos en su ruindad. <strong>Robespierre, Talleyrand y el propio Napole\u00f3n<\/strong> dedicaron muy despectivas l\u00edneas en sus memorias al l\u00e1bil ministro de polic\u00eda, conspicuo y maquinador: \u201cTraidor, inmoral y vers\u00e1til (\u2026); si yo tan solo hubiera colgado a Fouch\u00e9, hoy todav\u00eda estar\u00eda en el trono\u201d, se lamentaba el corso en Santa Elena.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-7\">\n<p>Sin ser el \u00fanico (Jean Tulard y Emmanuel de Waresquiel siguieron sus pasos), <strong>Zweig <\/strong>es el primero en ocuparse de este sinuoso animal pol\u00edtico, e intuyendo que rompe el molde de sus libros previos, el bi\u00f3grafo se\u00f1ala en el pr\u00f3logo: \u201cnuestro tiempo quiere y ama las biograf\u00edas heroicas, porque de su propia pobreza de l\u00edderes pol\u00edticamente creativos busca ejemplos superiores en el pasado\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-8\">\n<p>Finalmente, sin constituir un tratado, este libro podr\u00eda definirse como una versi\u00f3n aplicada dos siglos m\u00e1s tarde de El pr\u00edncipe, aunque m\u00e1s entretenida, vulgar por lo espec\u00edfica, y plebeya \u2013el alcance de los Medici, para quienes fue escrito aquel texto, es incomparable al del fugaz <strong>Fouch\u00e9<\/strong>\u2013 respecto de aquellas p\u00e1ginas maquiav\u00e9licas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-9\">\n<p><strong>Zweig, el gran jud\u00edo humanista refugiado en Brasil tras el ascenso de Hitler<\/strong>, el hombre que se suicid\u00f3 junto a su esposa en 1942 en Petr\u00f3polis, desesperanzado ante la inminencia de una barbarie fascista global (\u00e9l estaba convencido de un triunfo planetario del nazismo), completa en estas p\u00e1ginas algo todav\u00eda m\u00e1s importante que una biograf\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-10\">\n<p>Ofrece, al escrutar esta alma oscura, una mirada que \u2013gracias a la literatura, pese a los libros quemados\u2013 recobra vigencia en cada reedici\u00f3n y en esta en particular, con consideraciones que parecen hablar de nuestros d\u00edas: \u201cLa pol\u00edtica no es, como se quiere creer, el liderazgo de la opini\u00f3n p\u00fablica, sino la inclinaci\u00f3n servil de los l\u00edderes ante la misma autoridad que ellos han creado e influenciado. As\u00ed es como surgen siempre las guerras: de un juego con palabras peligrosas, de una sobreexcitaci\u00f3n de valores nacionales\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \" id=\"element-body-11\">\n<p><em>Joseph Fouch\u00e9<\/em>, Stefan Zweig. Trad. Nicole Narbebury. Ediciones Godot, 256 p\u00e1gs.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-4306f4f9-0 bAPCpp\">\n<div class=\"inner-card-m\">\n<div class=\"related-content\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Stefan Zweig, del vals al barro y la tiniebla<\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"340\" height=\"340\" \/><img alt=\"Stefan Zweig, del vals al barro y la tiniebla\" loading=\"lazy\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"1\" style=\"color:transparent\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Un-pornografo-del-poder-y-los-gajes-del-hombre-politico.jpg\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"sc-4306f4f9-0 bAPCpp\">\n<div class=\"inner-card-m\">\n<div class=\"related-content\">\n<p><span class=\"body-title\">Mir\u00e1 tambi\u00e9n<\/span><\/p>\n<h3>Zweig sobre Verlaine: perfil de un poeta vicioso y perfecto <\/h3>\n<source media=\"(min-width: 975px)\" width=\"340\" height=\"340\" \/><img alt=\"Zweig sobre Verlaine: perfil de un poeta vicioso y perfecto \" loading=\"lazy\" width=\"340\" height=\"340\" decoding=\"async\" data-nimg=\"1\" style=\"color:transparent\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/1749467611_312_Un-pornografo-del-poder-y-los-gajes-del-hombre-politico.jpg\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/revista-n\/pornografo-poder-gajes-hombre-politico_0_X1Fprn7iLQ.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9l conoce el sentido supremo del poder: disfrutarlo en secreto, utilizarlo con moderaci\u00f3n\u201d, dice Stefan Zweig al promediar estas p\u00e1ginas acerca de un hombre de entretelones, paradigma de monje negro con facetas coloridas. 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