{"id":17408,"date":"2025-04-02T15:18:42","date_gmt":"2025-04-02T18:18:42","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/el-admirado-emilio-salgari\/"},"modified":"2025-04-02T15:18:42","modified_gmt":"2025-04-02T18:18:42","slug":"el-admirado-emilio-salgari","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/el-admirado-emilio-salgari\/","title":{"rendered":"El admirado Emilio Salgari"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/El-admirado-Emilio-Salgari.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-0\">\n<p>El pensador espa\u00f1ol Fernando Savater escribi\u00f3:<em> \u201cSiempre sent\u00ed admiraci\u00f3n por quienes proclaman que su afici\u00f3n a la lectura se despert\u00f3 a los siete a\u00f1os cuando una t\u00eda les regal\u00f3 \u2018La monta\u00f1a m\u00e1gica\u2019 para confirmarse a los nueve cuando acabaron \u2018En busca del tiempo perdido\u2019. Confieso que mi vocaci\u00f3n tiene or\u00edgenes m\u00e1s modestos: me convirtieron en lector los relatos de aventuras y muy especialmente las novelas de Emilio Salgari<\/em>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-1\">\n<p>Salgari (Verona 1862-Tur\u00edn 1911) fue un superventas de su \u00e9poca \u2013algunos de sus lanzamientos llegaron a vender 100 mil ejemplares- situaci\u00f3n que no le report\u00f3 riquezas, sino todo lo contrario. Estafado por sus editores, agobiado por las deudas y por una vida tormentosa \u2013padre suicida y esposa esquizofr\u00e9nica, la actriz Ida Peruzzi- dej\u00f3 tres cartas, una de ellas a sus editores, y ascendi\u00f3 al valle de San Martino para hacerse el harakiri. Escribi\u00f3 m\u00e1s de 80 novelas y un centenar de relatos cortos, que marcaron la vida de generaciones enteras desde aquella \u00e9poca.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-2\">\n<p>Justamente otro de los destacados escritores espa\u00f1oles, Arturo P\u00e9rez-Reverte, resalt\u00f3 hace pocos d\u00edas los tres t\u00edtulos que iluminaron su futuro como escritor. <em>\u201cSon obras que te acompa\u00f1an toda la vida, pero evolucionan y se transforman en otras. Mis favoritos eran los libros y las pel\u00edculas de piratas y corsarios\u201d<\/em>, cont\u00f3. Y mencion\u00f3 <em>El capit\u00e1n Blood<\/em>, de Rafael Sabatini, publicada en 1922; <em>La isla del tesoro<\/em>, de Stevenson (1881) y <em>El Corsario Negro<\/em>, de Salgari. Su personaje inspirador era Emilio de Roccanera, el hombre que jura venganza por la muerte de sus hermanos a manos del gobernador de Maracaibo. Esa novela inaugura su ciclo de Piratas del Caribe.<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>El reducto de Mompracem<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-4\">\n<p>Salgari apenas sali\u00f3 de Italia, pero sus obras est\u00e1n ambientadas por todo el mundo, a\u00fan los sitios m\u00e1s remotos e inaccesibles: desde el Artico hasta el Mar de la China, remontaba r\u00edos como el Orinoco, el Nilo o el Ganges, atravesaba selvas y oc\u00e9anos. Y llegaba hasta Sudam\u00e9rica (<em>\u201cEl tesoro del presidente de Paraguay<\/em>\u201d, de 1894).<em> \u201cNaveg\u00f3 toda su vida por el azul de los atlas y las ilustraciones coloreadas de las enciclopedias. Hay poetas de lo \u00edntimo que escriben hacia adentro y poetas de lo ex\u00f3tico y remoto, que escriben hacia fuera y a lo lejos. A esta \u00faltima tripulaci\u00f3n perteneci\u00f3 Salgari y no ser\u00e9 yo quien le hubiera querido de otro modo<\/em>\u201d, lo describe Savater.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-5\">\n<p>Salgari fue periodista antes de escritor de folletines por entregas, trabaj\u00f3 en diarios como <em>La Nuova Arena<\/em>, en Verona, y de su oficio adquiri\u00f3 la paciencia del registro: para sus novelas trabajaba con mapas de \u00e9poca, dibujos, cr\u00f3nicas, era puntilloso para el detalle.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-6\">\n<p>Pero el sitio que identifica a Salgari es Mompracem, ya que fue el reducto en el que Sandok\u00e1n refugi\u00f3 a sus indomables tigres para lanzar desde all\u00ed sus aventuras. Mompracem es un sitio imaginario, aunque algunos pueden identificarlo con un arrecife rodeado de tiburones en el actual sultanato de Brunei o con una entrada en el golfo de Borneo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-7\">\n<p>Salgari la presentaba as\u00ed: \u201c<em>Isla salvaje de siniestra fama, cubil de formidables piratas, situada en el mar de Malasia, a pocos centenares de millas de de las costas occidentales de Borneo\u201d.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><h2>De piratas y esclavos<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-9\">\n<p>Se llama Carlos Domingo Antonio Genaro Cuarteroni Fern\u00e1ndez. Simplemente, Carlos Cuarteroni. Espa\u00f1ol, de C\u00e1diz. Fue el cuarto de los nueve hijos de un comerciante italiano afincado all\u00ed, donde hizo una fortuna. Ferviente cat\u00f3lico, el comerciante anhelaba un destino religioso para todos sus hijos pero Carlos ten\u00eda otros planes, so\u00f1aba con remontar los mares y vivir aventuras.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-10\">\n<p>Para muchos estudiosos, Carlos Cuarteroni es el hombre en el que est\u00e1 inspirado Sandok\u00e1n, el pirata malayo que Salgari transform\u00f3 en una celebridad. Cuarteroni le hab\u00eda enviado un informe al Papa P\u00edo IX en 1855 refiri\u00e9ndose a los peligrosos confines de Oriente donde se traficaban esclavos y asolaban los piratas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-11\">\n<p>Desde muy joven, Cuarteroni cumpli\u00f3 el\u00a0cursus honorum\u00a0de los marinos, comenz\u00f3 como grumete y termin\u00f3 como propietario de una flota, con la que se dedicaba a buscar desde perlas hasta tortugas. Su obsesi\u00f3n era encontrar los restos del nav\u00edo Christian, al que finalmente encontr\u00f3 en las costas de Labuan (justamente all\u00ed Salgari ubica a Mariana, la amada de Sandok\u00e1n). Cuarteroni se enriqueci\u00f3 con el comercio y trab\u00f3 buenas relaciones con James Brooke, el llamado \u201craj\u00e1h de Sarawak, un brit\u00e1nico al que Salgari, en cambio, instal\u00f3 como el villano de sus libros.\u00a0 Pero el costado benefactor de Cuarteroni fue su combate contra la esclavitud. Inclusive, compraba esclavos para liberarlos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-12\">\n<p>Durante d\u00e9cadas Cuarteroni sigui\u00f3 tambi\u00e9n navegando y rescatando esclavos.<em>\u00a0\u201cLas haza\u00f1as y bondad de Cuarteroni eran conocidas por todo el rosario de islas entre China y Filipinas. Era raro el lugar donde no se hubiera o\u00eddo hablar del padre y de sus barcos de la libertad. [\u2026] Se hab\u00eda convertido en un \u00e1ngel para los cautivos\u00a0cristianos, un enviado de Al\u00e1 para los esclavos musulmanes, y un loco para muchos otros\u201d,\u00a0escribi\u00f3 la historiadora Alicia Castellanos Escudier en su obra\u00a0\u201cCuarteroni y los piratas malayos<\/em>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-13\">\n<p>Termin\u00f3 pobre, pero feliz en su C\u00e1diz natal, en 1880. El Papa, en reconocimiento a su labor y a su informe, lo hab\u00eda nombrado \u201cprefecto apost\u00f3lico\u201d para aquellas remotas tierras de Borneo. Ese mismo informe que, qui\u00e9n sabe c\u00f3mo, lleg\u00f3 a manos de un joven periodista llamado Emilio Salgari, que har\u00eda de Sandok\u00e1n su personaje inmortal.<\/p>\n<\/div>\n<p><h2>Sin compasi\u00f3n<\/h2>\n<\/p>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-15\">\n<p>Sandok\u00e1n apareci\u00f3 como el personaje de \u201c<em>Los Tigres de Malasia<\/em>\u201d, un folleto por entregas en la Nuova Arena,\u00a0y luego en Il Tel\u00e9grafo de Livorno y la Gazzetta de Treviso.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-16\">\n<p>Salgari describ\u00eda a su personaje:\u00a0\u201c<em>\u00bfQui\u00e9n, a pesar de la tempestad, velaba en la isla de los sanguinarios piratas? (\u2026) Sentado en una poltrona coja hab\u00eda un hombre. Era de alta estatura, musculoso, de facciones en\u00e9rgicas de extra\u00f1a belleza. Sobre los hombros le ca\u00edan los largos cabellos negros y una barba oscura enmarcaba su rostro de color ligeramente bronceado. Ten\u00eda la frente amplia, un par de cejas enormes, boca peque\u00f1a y ojos muy negros, que obligaban a bajar la vista a quienquiera los mirase\u201d.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-17\">\n<p>\u00bfY qui\u00e9n de nosotros no se sentir\u00eda atrapado, desde la primera l\u00ednea por el hero\u00edsmo al l\u00edmite, el sentido de fidelidad y hasta el romanticismo, de un valiente como Sandok\u00e1n, o sus fieles Y\u00e1\u00f1ez, Tremal-Naik y otros de sus escuderos?<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-18\">\n<p>M\u00e1s cercano, nuestro compa\u00f1ero Jos\u00e9 Bellas escribi\u00f3 que\u00a0<em>\u201cSalgari fue, durante casi un siglo y para cientos de miles de j\u00f3venes lectores, lo m\u00e1s parecido a una app de aventuras, emoci\u00f3n y geopol\u00edtica. Contempor\u00e1neo de Joseph Conrad, en comparaci\u00f3n result\u00f3 una versi\u00f3n teen del escritor polaco, que fij\u00f3 algunas de sus novelas m\u00e1s famosas (Lord Jim y El coraz\u00f3n de las tinieblas) en el sudeste asi\u00e1tico, parajes familiares de buena parte de la obra del italiano. Podr\u00eda decirse que donde Conrad inspir\u00f3 una obra maestra como Apocalypse Now, Salgari inspir\u00f3 obras maestras como la saga de\u00a0Indiana Jones. O algo as\u00ed. Y que mientras uno sirvi\u00f3 a sus libros de sus viajes, experiencias, aventuras y exploraciones del lado oculto de la condici\u00f3n humana, el otro, si bien recibido capit\u00e1n de nav\u00edo de cabotaje, apenas sali\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 del Adri\u00e1tico\u201d.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-19\">\n<p>Ni su \u00e9xito pudo compensar su melancol\u00eda y su depresi\u00f3n.<em> \u201cLes pido que se hagan cargo de mis funerales\u201d,\u00a0les escribi\u00f3 a los editores en su carta p\u00f3stuma. No lo hicieron. Tambi\u00e9n sentenciaba all\u00ed: \u201cCreo que mi nombre merec\u00eda otra fortuna y otra muerte\u201d.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/admirado-emilio-salgari_0_wDMQX8rhBr.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pensador espa\u00f1ol Fernando Savater escribi\u00f3: \u201cSiempre sent\u00ed admiraci\u00f3n por quienes proclaman que su afici\u00f3n a la lectura se despert\u00f3 a los siete a\u00f1os cuando una t\u00eda les regal\u00f3 \u2018La monta\u00f1a m\u00e1gica\u2019 para confirmarse a los nueve cuando acabaron \u2018En busca del tiempo perdido\u2019. 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