{"id":15368,"date":"2025-03-26T17:31:35","date_gmt":"2025-03-26T20:31:35","guid":{"rendered":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/como-llegamos-a-normalizar-lo-ultra\/"},"modified":"2025-03-26T17:31:35","modified_gmt":"2025-03-26T20:31:35","slug":"como-llegamos-a-normalizar-lo-ultra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/13.com.ar\/index.php\/como-llegamos-a-normalizar-lo-ultra\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo llegamos a normalizar lo ultra"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/13.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Como-llegamos-a-normalizar-lo-ultra.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"cuerpo\">\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-0\">\n<p>Todo trauma es una experiencia emocional profundamente perturbadora que puede aflorar y de modos no predecibles o desproporcionadamente. Parte de lo pol\u00edticamente correcto fue, desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, limitar las expresiones radicalizadas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-1\">\n<p>El comportamiento de las expresiones radicales o extremas en las democracias occidentales es el resultado de la normalizaci\u00f3n de lo ultra, en t\u00e9rminos de Vicente Valentim, impulsado por individuos que ya ten\u00edan puntos de vista de derecha radical, pero anteriormente no actuaron sobre ellos porque se consideraban socialmente inaceptables.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-2\">\n<p>Estaban estigmatizados, lo que equivale a decir que exist\u00eda una diferencia de expectativas sociales en torno a sus creencias que pasaron a ser indeseables para una mayor\u00eda o para quienes permitieron instalar un relato de cancelaci\u00f3n. Estigma es lo indeseable. Eran indeseables. Era su trauma.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-3\">\n<p>Lo ultra es una realidad de nuevo. Normalizado supone un proceso en el que las normas sociales contra una preferencia pol\u00edtica determinada se han debilitado. La normalizaci\u00f3n del extremismo alude a la reconstrucci\u00f3n (moral, especialmente), incluyendo la indulgencia con el pasado reprochable. Se resignifica el pasado: hay uno malo, reciente, y del resto no hablemos. Toda uni\u00f3n, rejunte, acumulaci\u00f3n que apoye el presente, vale.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-4\">\n<p>El propio Valentim plantea tres fases para la normalizaci\u00f3n pol\u00edtica: latencia, activaci\u00f3n y superficie.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-5\">\n<p>Fase de latencia, donde la derecha radical est\u00e1 estigmatizada socialmente, electoralmente d\u00e9bil y tiene l\u00edderes poco calificados. Incluso, puede hasta falsear parte de sus propuestas para reinventarse o no expresar el verdadero pensamiento en p\u00fablico.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-6\">\n<p>Fase de activaci\u00f3n, permitida por fen\u00f3menos ex\u00f3genos, oportunidades no necesariamente planificadas. Un emprendedor pol\u00edtico entra en la carrera con una plataforma de derecha radical y es capaz de movilizar votos. No es posible esta fase sin gatillos que destapen \u201ccontra normas\u201d que se desprenden de conmociones sociales, crisis econ\u00f3micas, ataques, amenazas a la integridad, entre otras. Se rompe y cueestiona la norma previa. Quienes ten\u00edan puntos de vista radicales en privado,  se animan a hacerlos p\u00fablicos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-7\">\n<p>Fase de superficie, en la que se logra un gran avance electoral, haciendo que las personas de la derecha radical se sientan c\u00f3modas actuando p\u00fablicamente sobre sus puntos de vista e impulsando a m\u00e1s pol\u00edticos a unirse a la derecha radical. Incluso, ganando. Entre esas fases hay otros procesos que se superponen y potencian las fases. Veamos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-8\">\n<p>-Contextos sociales generadores de frustraciones que suelen ser previos a los gatillos excepcionales. Estos \u00faltimos funcionan como aceleradores (libertad fue un commodity que tomo gran impulso en la pandemia), pero que en realidad scrapean (t\u00e9cnica de extraer informaci\u00f3n de la web para su posterior an\u00e1lisis o manipulaci\u00f3n) capas de descontento, especialmente aquellas que determinan que lo individual no puede ser nunca regulado.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-9\">\n<p>No olvidemos que lo ultra es, sobre todo, ultra ideol\u00f3gico. Como reacci\u00f3n, se pas\u00f3 a una individuaci\u00f3n total. La demolici\u00f3n del Estado es eso: la incapacidad de articular un futuro consensuado. Se deserta de todo lo colectivo. El prisma de la convivencia es m\u00e1s vertical (el poder de arriba hacia abajo) que horizontal (deja de ser importante la solidaridad, lo comunitario y relacional). Por eso la indiferencia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-10\">\n<p>-Discursos de incivilidad. Generadores de abyecci\u00f3n, de desechados socialmente. La abyecci\u00f3n perturba la identidad, el orden. No respeta las fronteras, las posiciones, las reglas. La abyecci\u00f3n trabaja sobre lo repulsivo o repugnante. Desde una condici\u00f3n moral, se desprecia o degrada. En la novela francesa, lo abyecto rozaba lo inmundo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-11\">\n<p>-Deshumanizaci\u00f3n. Emily Sydnor entiende a la incivilidad con la transformaci\u00f3n del tono en el que se dialoga en la esfera p\u00fablica, que va desde la descortes\u00eda hasta los insultos, las obscenidades y empieza a hacer cotidianos los diferentes estigmas de segregaci\u00f3n, estereotipos humillantes, hasta la propia negaci\u00f3n de la condici\u00f3n ciudadana o democr\u00e1tica de qui\u00e9n piensa diferente. Es un legitimador de la violencia en el trato del d\u00eda a d\u00eda. Una de sus consecuencias: genera abatimiento.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-12\">\n<p>-Regocijo en la crueldad. Henry Giroux dice que las formas extremas de crueldad no s\u00f3lo no est\u00e1n ocultas, sino que parecen ser recibidas con cierto nivel de alegr\u00eda. Nuevamente, el trauma hecho presente desproporcionadamente. Nada lejos de lo que Bifo Berardi alerta separando la ferocidad (reacci\u00f3n animal del instinto de conservaci\u00f3n), de la crueldad como acto humano, elaborado, cultural, el deseo de producir sufrimiento.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-13\">\n<p>Horst Bredekamp plantea que las v\u00edctimas no son la consecuencia no deseada de un acto pol\u00edtico, sino que se producen v\u00edctimas para intimidar como voluntad final de un acto. Golpeados, amenazados, intimidados, doxeados, despedidos. Hay, finalmente, una cuota de perversi\u00f3n que puede entenderse para muchos como el acceso a la libertad m\u00e1s elevada, puesto que quien la encarna pasa a ser simult\u00e1neamente verdugo y v\u00edctima, b\u00e1rbaro y civilizado, describe Elisabeth Roudinesco (en su libro \u201cNuestro lado oscuro. Una historia de los perversos\u201d. Ejerciendo una fascinaci\u00f3n en el \u00e1mbito de lo incre\u00edble.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-14\">\n<p>-Desjerarquizaci\u00f3n de voces. Todo vale igual. Se consume a cualquiera en la multicanalidad. Se festeja a los propios en las tribus. Cualquier video puede gustarnos. Cualquier verdad tambi\u00e9n. Se invita a cualquiera a una entrevista y se normaliza su discurso.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-15\">\n<p>Si es violento, porque es contracara de los no violentos. Si extravagante, porque es distinto. El saber no importa, un adolescente provocador es referenciado como voz de lo ultra y es capaz de desacreditar ciencia, conocimiento, solo porque representa lo ultra. Ah\u00ed, una parte del periodismo es legitimador, cuando no c\u00f3mplice.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-16\">\n<p>Nadie es libre sin partirse en dos, dice el poeta, Ocean Vuong. Sentencia que la libertad actual tiene traumas pasados. Vaya si lo hacen saber los ultras.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-80531b6b-0 chRIGJ container-text text-embed\" id=\"element-body-17\">\n<p><em>Mario Riorda es profesor de Comunicaci\u00f3n Pol\u00edtica en la Universidad Austral.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/llegamos-normalizar-ultra_0_XLsp6pHMRp.html\">Fuente Clarin.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo trauma es una experiencia emocional profundamente perturbadora que puede aflorar y de modos no predecibles o desproporcionadamente. 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