Todo pasó en Israel, a 40 kilómetros de Jerusalén, en una tierra marcada por la historia. Ziv Nitzan, una nena de tres años y medio, hizo un descubrimiento arqueológico digno de un profesional: halló un antiguo amuleto egipcio de 3.800 años de antigüedad y -cosa importante- lo advirtió a las autoridades.
Si la niña hubiese guardado la piedrita en el bolsillo nada de esto hubiera ocurrido. El amuleto en cuestión es una roca pequeña que lleva grabada la forma de un escarabajo. “Tenía dientes”, comentó Ziv sobre el amuleto.
Sivan, la mamá de la niña, dijo que su hija tomó roca porque le pareció algo “especial”. Y no se equivocaba: el tesoro habría pertenecido a los cananeos, un grupo que habitó la zona cerca del 1800 a.C y se interesaba en replicar los objetos de la cultura egipcia.
La piedra lleva grabado un escarabajo porque estos animales eran muy populares en los talismanes de la época por simbolizar el renacimiento. Se cree que la reliquia de Ziv probablemente fue creada en Egipto y que posteriormente llegó al actual Israel.
Dijimos que fue hallada en una tierra marcada por la historia porque fue cerca del Tel Azekah, un área descrita en la Biblia como el lugar en que se enfrentaron David y Goliat.
Ahora, el amuleto está en manos de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
Se cree que la piedra llegó allí por la actividad de dos arqueólogos que en 1898 comenzaron a excavar Tel Azekah, encontraron una acrópolis, artefactos de culturas preisraelitas y luego rellenaron el hoyo.
Por eso, las capas modernas quedaron en el interior y las antiguas, en la superficie. De ahí que se dejan ver fácilmente elementos históricos como la piedra hallada por la niña.
El hallazgo no es inédito por la pieza en sí. De hecho, los arqueólogos encontraron varias rocas como esa en la zona. Es histórico porque Ziv se convirtió en la persona más joven en haber descubierto un artefacto antiguo en Israel.
Yoli Schwartz, portavoz de la autoridad de antigüedades, dijo que fue un hallazgo “muy emocionante”.
Por su gesto, Ziv recibió por parte de la Autoridad de Antigüedades de Israel un certificado de reconocimiento por “buena ciudadanía”. La piedra se podrá ver en el Campus Nacional Jay y Jeanie Schottenstein para la Arqueología de Israel, en Jerusalén.