Muchos dicen que la frase es de George Orwell, autor de las novelas distópicas Rebelión en la granja y 1984, entre otras. Hay quien dice que la frase es un periodista de Chicago, publicada en 1918. Otros aseguran que la frase es del poderoso empresario William Randolph Hearst. Las redes, abrumadoramente, garantizan que es de Orwell. Y, sin embargo, no es así.

Hace tiempo, las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información de la ciudadanía. Un manojo de noticias, rumores, mentiras, chismes, citas, recortes, fotos, memes que vienen de algún lugar incierto. ¿Importa el origen? ¿Es relevante saber quién responde por una noticia?

La anécdota es de hace un par de semanas. Uno de los periodistas que mejor conoce el territorio en el que confluyen el fútbol, barras y la justicia (o la falta de ella) contaba que varias personas lo llamaron para comentar una noticia. “Eso no es cierto”, les respondió. “Sí, lo leí en redes”, le retrucaban sus interlocutores. Pero era falso.

¿Importa la verdad? ¿La verdad según quién? Incluso atendiendo a la idea de que los hechos pueden ser leídos desde distintos puntos de vista que enriquecen y complejizan su comprensión, incluso teniendo presente que no existe “lo que pasó” sino las versiones sobre eso que pasó, pese a todo el relativismo (el atendible y el radical) el padecimiento ajeno existe, el robo existe, la corrupción existe, la mentira existe y quienes asumen la responsabilidad de desempeñarse como servidores públicos deben mostrarse dignos de esa tarea.

La frase que no es en absoluto de George Orwell, que aparece por primera vez mencionada en 1918 en el periódico The Fourth State con la firma del periodista L.E. Edwardson, del Chicago Herald; y que 12 años más tarde será atribuida al magnate de los medios William Randolph Hearst, dice así: “Las noticias son algo que alguien quiere suprimir; todo lo demás son relaciones públicas”. Pero no, no fue así.

En 1930, el columnista Walter Winchell aseguró que Hearst dijo esto: “Cuando un hombre quiere mantener algo fuera del papel, ¡es una buena noticia!… Cuando lo quiere publicar ¡es propaganda o publicidad!”. ¿Es igual que lo diga un novelista que lo enuncie un empresario?

Cualquiera puede contar una mentira. Incluso, con buenas intenciones. Ya se sabe que el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Y con fake-news, campañas de manipulación y elecciones direccionadas por el algoritmo que construye un mundo afín. Un mundo sin criptoestafas, sin amenazas, sin troles, sin asesores millonarios, sin una economía en problemas, sin una industria nacional torpedeada… Un mundo sin periodistas.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *